TV: «Game of Thrones» (Temporada 5)

TV: «Game of Thrones» (Temporada 5)

por - Series
15 Jun, 2015 08:16 | comentarios

Es la primera vez que escribo aquí sobre GAME OF THRONES. El motivo es obvio: hasta hace poco, nunca la había visto. Obviamente, tampoco leí los libros aunque años atrás la gente de HBO me regaló el primero cuando lanzaban la serie. Prejuicios, seguramente, ya que daba la impresión de ser –tanto el libro como […]

got-s5-posterEs la primera vez que escribo aquí sobre GAME OF THRONES. El motivo es obvio: hasta hace poco, nunca la había visto. Obviamente, tampoco leí los libros aunque años atrás la gente de HBO me regaló el primero cuando lanzaban la serie. Prejuicios, seguramente, ya que daba la impresión de ser –tanto el libro como la serie– una saga de fantasía histórica de esas que uno ya vio muchas veces antes. De hecho, hice el intento de empezar a ver la serie dos veces y nunca pasé del segundo episodio de la primera temporada. Me había resignado a que no era ni iba a ser lo mío.

Pero entre la pasada temporada y esta me puse a ver la serie, finalmente. No sé si, tomando en cuenta los fuertes y shockeantes sucesos de los últimos episodios, les interese demasiado mis experiencias con las cuatro temporadas anteriores, pero las resumiré diciendo que la serie logró atraparme –gracias a su universo creíble y a sus personajes intrigantes y complejos– más allá de incontable cantidad de reparos que le iba encontrando episodio a episodio.

Fue gracias al poder y la presencia de sus personajes principales (y los actores que los interpretan), a la zona más shakespereana de los conflictos interfamiliares y a algunos episodios particularmente imponentes, que GAME OF THRONES me fue metiendo en sus círculos concéntricos aún dentro de mi desconfianza general. ¿Qué es lo que me molestaba y aún hoy un tanto me molesta de la serie? Su organización narrativa y su –para mí– impericia por encontrar soluciones cinematográficas (o televisivas, en series como estas los conceptos son intercambiables) a una novela que no tenía porqué tenerlas y que procedía con una lógica tan respetable como esencialmente literaria.


stannis-600x338Los creadores de la serie, con el apoyo de George R.R. Martin –el autor de los libros– construyeron la arquitectura narrativa como un gran «mientras tanto, en xxx«, que la transformaban en un desgastante «picadito» de escenas que nos mantenían en la actualidad de todos y cada uno de sus personajes, más allá de que fuera o no importante lo que les sucedía en ese momento (y son decenas y decenas, por no decir cientos, e imposibles de recordar). No soy de quejarme de cuestiones como «lentitud narrativa», pero por momentos el «mientras tanto» de GAME OF THRONES se volvía mecánico, sistémico, reiterativo, hasta que cada tanto (cuatro episodios, más o menos) pasaba algo explosivo y la mayor de las veces inesperado, que sacudía al espectador del movimiento de piezas. Y así, a empezar otra vez. De todos modos, y como dije antes, la fuerza de buena parte de esos personajes (cada uno tendrá su favorito) y del conflicto por el poder y la supervivencia hacía que uno no pudiera dejar de prestarle atención.

Así llegamos a la quinta temporada y —DE AHORA EN ADELANTE SON TODOS SPOILERS— lo que para mí es un cambio fuerte en el formato de la serie. Como ya David Benioff y Dan Weiss han superado, en algunas cuestiones narrativas, a los libros de Martin (o se han desviado a conciencia de ellos), la temporada se tomó más libertades no solamente del tipo dramáticas (mueren personajes que no mueren en los libros, otros se casan cuando no lo hacen en los libros y así) sino de estructura y formato. Por decirlo claro: decidieron estructurarla como una serie de televisión original y no como la adaptación de una novela. Esto es: acomodar las piezas de la narración una sobre otra hasta llegar a una serie de episodios con hechos impactantes y explosivos. El procedimiento no modificó radicalmente la estructura previa, pero sí permitía que ese «mientras tanto» fuera un poco más caprichoso y libre, como dejar a Bram fuera de la temporada por completo o limitar las aburridas desventuras en Dorne a lo mínimo indispensable (aún así fueron demasiadas). Personajes podían desaparecer episodios enteros y recuperarlos varios después y, milagro, no pasaba nada grave. Y los potenciales conflictos no tenían que  ser 25 sino algunos menos. Para empezar, nada mal…

game2El problema de la temporada fue otro: se notó mucho su búsqueda de un efecto «bola de nieve». Si en las otras eran tres o cuatro episodios «caminables» y uno «explosivo», aquí fueron siete en los que salvo algunas situaciones tensas y violentas, la estructura podía compararse a la de ir mezclando algún producto comestible hasta tornarlo más y más espeso y que explote, cosa que sucedió claramente en sus últimos tres capítulos de esta temporada. Es por eso que aún con sus inteligentes recortes aquí y allá, la quinta temporada no logró sacarse del todo el lastre de su esquema ajedrecístico de «movimiento de piezas», seguido de «rey come a la reina». Pero ahora sí se parece más a un serie televisiva controlada por unos showrunners que saben que, al fin y al cabo, el espectador siempre recuerda los finales de las temporadas más que cualquier otra cosa.

No soy de los que le molesta la violencia en GAME OF THRONES. Me parece que en el universo que narra es integral, tiene sentido, es lógica y, aún siendo excesiva, está narrativamente justificada. Me molestaba bastante más el llamado «sexposition» y todo lo que tenía que ver con hacer desfilar a mujeres desnudas sin motivos aparente mientras los personajes explicaban cuestiones de la trama. Por la lógica de HBO –cuya categoría como canal premium le permite, según las leyes de Estados Unidos, mostrar a personas desnudas y decir palabrotas prohibidas en la TV abierta y en el cable básico–, este tipo de contenido «sexy y adulto» fue siempre una invitación a conseguir suscriptores. Y la serie lo usó hasta el cansancio en sus primeras tres temporadas. Una vez que el público ya estaba cautivo tengo la impresión que se calmaron y hoy ya no se ve tanto desnudo innecesario que le daba a algunos episodios un tono softcore un tanto impresentable.

jon-snowLo que es innegable es que es una serie dura, cruel con el espectador, implacable con ellos y con los personajes. Es algo del libro y, por lo visto en función de los agregados originales, también de los showrunners de la serie. Cualquiera puede morir, a cualquiera le puede pasar algo tremendo u horrible y nadie está seguro ni cómodo ni tranquilo nunca. Eso, que le da a la serie un plus en cuanto a su imprevisibilidad (nadie imaginaba, por ejemplo, en BREAKING BAD, que los personajes principales no llegarían vivos al menos hasta los últimos episodios), también la lleva a acercarse a una zona un tanto peligrosa dramáticamente: ¿Qué pasa cuando nos quedamos sin los personajes que más nos interesan? ¿Cómo seguimos?

La muerte de Jon Snow –el último tipo más o menos decente que parecía quedar en la serie– fue el punto máximo. Han muerto muchos otros personajes clave, pero el suyo era sin duda con el que más el espectador se podía identificar. Si bien hay teorías de que no está muerto o que podría resucitar (Melisandre anda por ahí, no olvidemos), también si vuelve a la vida sería un poco tramposo a esta altura de la situación. GAME OF THRONES va haciendo un tanto mecánica su estructura de ser una serie en la que «bad things happen to good people», especialmente en sus momentos más nobles (Evidencia 1: Myrcella/Jamie) o los que muestran su lado humano (Evidencia 2: Jon Snow dejando ir a Sam). Es cierto que en su barrida cruenta nadie sale airoso, pero son menos los casos de «recibió lo que merecía» (modelo narrativo clásico, cuyas víctimas en este episodio fueron Stannis Baratheon y su mujer, y hasta cierto punto Cersei) que el opuesto: cualquier atisbo de nobleza, generosidad o grandeza será castigado.

game-of-thrones-final-de-temporada-mothers-mercy-5x10-5La serie impacta, de eso no hay dudas, y en general lo más interesante que tiene es que esos impactos están siempre dentro de la lógica de la narración y son «orgánicos», más allá de su preferencia por hacer sobrevivir a los tramposos y sádicos (Littlefinger, Melisandre, Ramsay Bolton) y castigar a los nobles (todos los Stark, la hija de Stannis, Myrcella). A excepción de las muertes de Joffrey y Tywin Lannister el año pasado, son pocas las situaciones en las que un crimen intenta producir un efecto de satisfacción en el espectador. Más bien, todo lo contrario, poniendo claramente el dedo en la llaga respecto al «placer» que el público suele buscar en este tipo de narrativas si se quiere bélicas. GAME OF THRONES, a diferencia de gran parte de los dramas bélico/políticos, muestra que muchas veces los que peor la pasan son los «nuestros», enfrentando al espectador al espejo de su propio morbo. «¿Vos querías violencia y sangre derramada? –parecen decir los autores–. Acá la tenés, pero cualquiera puede caer y no digas que no te avisé».

Lo cual lleva a la serie a una dimensión fascinante que la contiene más allá de sus aciertos y problemas narrativos que es la dimensión política. GAME OF THRONES es una serie sobre los modos y las formas de hacer política y, en ese sentido, es bastante cínica o brutalmente honesta. Más allá de white walkers y de dragones –amenazas externas que, especialmente a partir de esta temporada nos hacen dar la impresión que todas las traiciones y engaños son minucias en el marco de un mundo que podría llegar a su fin a partir de la invasión de estas criaturas–, esta temporada se caracterizó por la inhabilidad política de los líderes y las revueltas en cada uno de sus territorios. Desde la obvia situación de fundamentalismo religioso de King’s Landing hasta los asesinos de Jon Snow pasando por las un tanto patéticas Sand Snakes de Dorne, los Sons of the Harpy en Mereen y la mitad del ejército de Stannis Baratheon, la temporada tuvo como eje la pobreza del manejo/control de los líderes y la virulencia de las distintas revueltas contra los poderosos.

Game of ThronesLo curioso de GAME OF THRONES es que, en general, parece ponerse del lado de los poderosos. En cada uno de los casos, el espectador empatiza con el lado de los líderes amenazados más que de los rebeldes de turno, por más que esos sean de signos políticos muy diferentes. Por distintos motivos –tal vez simplemente por nuestra identificación con ellos–, nos compadecemos de los líderes, por más terribles que sean, cuando su reino de opresión se ve en peligro o está a punto de acabarse, como nos pasó con el walk of shame de Cersei o el asesinato de Myrcella. Las revueltas pueden ser de tipo político muy distinto (religiosas tipo fundamentalismo islámico contra los Lannister/Tyrell, de privilegiados que perdieron su poder ante una lider «progresista» como Daenerys, de traicionados que no aceptan pactos entre reinos como las «víboras latinas», la más lógica y asqueada del ejército de Stannis y la muy palestino-israelí entre los Guardianes del Muro y los Free Folk, con Jon Snow como el Isaac Rabin de turno), pero lo cierto es que la serie nos invita a sufrir por la muerte o la tragedia de los líderes, los verdaderos motores de esta historia. El resto, es turba…

Obviamente, como comentaban varios tras el final del episodio 8 en el que finalmente aparecieron los White Walkers con toda su fuerza, estas rivalidades quedan como triviales frente a lo que parece venirse: un ejército de muertos vivos incontrolable que parece imposible de parar con un trío de dragones, algunos personajes con poderes mágicos y unas cuantas espadas de acero valyrio. Ese es el gran misterio que nos quedará por resolver en las dos o tres temporadas que le falten a GAME OF THRONES. Cuando nos quedemos sin personajes con los cuáles identificarnos ante las cruentas batallas que se avecinan, no nos quedará otra que sumarnos al mundo de los zombies y avanzar con ellos hasta que la pantalla quede en blanco, única consecuencia lógica de nuestra búsqueda continua por subir y subir la apuesta.

Sí, es cierto. Como decía Jon Snow, el invierno se venia nomás. Y parece que llegó para quedarse.

Están invitados a comentar, teorizar (especialmente sobre la ¿muerte? de Jon Snow) y opinar sobre la serie en los comments.