Festivales: Asterisco 2015 (Recomendaciones)

Festivales: Asterisco 2015 (Recomendaciones)

por - Críticas
15 Jul, 2015 08:29 | Sin comentarios

Comenzó ayer la segunda edición del Festival Asterisco, dedicado el cine LGBTIQ, que tiene lugar en varias sedes de la ciudad de Buenos Aires (ver aquí el pdf con la programación completa) con epicentro en el Gaumont, el MALBA, el BAMA y el Auditorio de la ENERC, la mayoría de ellas gratuitas y otras con […]

ASTERISCOComenzó ayer la segunda edición del Festival Asterisco, dedicado el cine LGBTIQ, que tiene lugar en varias sedes de la ciudad de Buenos Aires (ver aquí el pdf con la programación completa) con epicentro en el Gaumont, el MALBA, el BAMA y el Auditorio de la ENERC, la mayoría de ellas gratuitas y otras con entradas que van de los 8 a los 30 pesos. La programación se divide en varias secciones, incluyendo una competencia de largos, otra de cortos, un Work in Progress, varias secciones paralelas y focos dedicados a Eloy de la Iglesia, Jenni Olson y Hans Scheugl, entre otros. Muchas de las películas tienen allí su estreno local y algunas otras ya fueron vistas aquí.

En este post les dejo una lista de reseñas y recomendaciones de películas del festival que ya he tenido la posibilidad de ver previamente.

 

The Royal RoadTHE ROYAL ROAD, de Jenni Olson. Esta película ensayo de Olson intenta conectar historia personal, historia política y cinefilia a lo largo de una road movie que recorre El Camino Real, mítica ruta que unía a las misiones católicas de la Baja y la Alta California entre 1683 y 1834, cuando esa zona era parte de México. La directora filma lugares a lo largo de esa ruta, en especial entre Los Angeles y San Francisco, hablando mediante el uso de la voz en off tanto de la historia de la ruta y la guerra olvidada entre Estados Unidos y México para trazar algunos paralelos un tanto forzados pero efectivos con su vida personal, la de una mujer lesbiana en California fascinada por una mujer casada con la que imagina un futuro en apariencia imposible. En el medio de todo esto, el cine (y en especial VERTIGO, con su temática sobre el deseo y la memoria, y sus famosas escenas en una misión religiosa por las que pasa el camino en cuestión) hace su aparición para crear una suerte de retrato nostálgico y diario personal que reflexiona sobre la historia, la melancolía, el cine, el deseo y cómo el pasado forja nuestro presente aunque pretendamos mirar para otro lado.


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Nova DubaiNOVA DUBAI, de Gustavo Vinagre. Inclasificable mediometraje que plantea una suerte de revolución sexual gay para detener una serie de construcciones edilicias en una zona de San Pablo que intentan llamar “Nuevo Dubai”. Pero la película excede a esa simplificación ya que intenta describir a un grupo de personajes en su vida cotidiana (con abundante y muy franca actividad sexual) en la que esa suerte de confusa militancia que se opone al desarrollo urbanístico por medio de una violencia sexual es una parte más de un transcurrir diario que incluye hacer karaoke sobre canciones de Miley Cyrus, circular por la ciudad, hablar y escuchar, en algunos segmentos que apuestan por un tono documental dentro de un todo tan enrarecido como provocativo y original. No será para todos los públicos, previsiblemente, pero es una de las propuestas más arriesgadas de la sección y del cine brasileño reciente.

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THE DUKE OF BURGUNDY, de Peter Strickland

DUKE OF BURGUNDYUno de los cineastas más particulares e inclasificables de los últimos tiempos, Peter Strickland sigue haciendo de las suyas en THE DUKE OF BURGUNDY, otra inclasificable retro-exploración en el mundo del cine del pasado que se parece bastante a un cine del futuro. No es tan distinta la apuesta, si se quiere, a la de sus anteriores filmes, especialmente aBERBERIAN SOUND STUDIO, ganadora como mejor película en el BAFICI 2013. Aquí, el británico vuelve a tomar referencias del más oscuro cine de género de los ’60 y ’70 para crear con esas imágenes, esa poesía, esa lógica perturbada una experiencia cinematográfica tan personal como enrarecida.

¿Dónde se mete Strickland esta vez? Digamos que el universo de referencias de THE DUKE… parecería ser esta vez el cine erótico europeo de los ’70, con sus colores apastelados, sus climas de sueño/pesadilla, una especie de softcore artie que ha pasado de moda y se ha vuelto objeto de culto (Jess Franco, Tinto Brass y compañía). Ese es el “modus operandi” en el que se mueven los personajes del filme: Cynthia, la dueña de un caserón en la campiña británica, y Evelyn, la chica que limpia y a la que ella maltrata, agrede y hasta castiga físicamente.

duke3Pero pronto veremos que las cosas no son tan así. En la primera de las vueltas de tuerca –la que se puede contar porque sucede unos minutos apenas comenzada la serie de rituales—vemos que en realidad se trata de un simple juego erótico y de seducción entre dos mujeres que se aman y que, día a día, juegan este juego de roles de dominador y dominada para el aparente placer de ambas.  Pero la cosa allí recién empieza, ya que el juego en cuestión tiene sus complicaciones a las que cada una responde de manera diferente –la relación de poder entre ambas es más complicada de lo que parece en un principio–, empezando a torcer la relación hacia lugares inesperados.

Entre el clima de ensueño, la música y las escenas de erotismo se va tejiendo una trama que tiene más puntos en común con EL SIRVIENTE, de Joseph Losey, que con –digamos— las películas de Brass. La relación se va volviendo más y más perversa pero, a la vez, curiosamente divertida, sin nunca volverse paródica. Como lo hizo con el giallo en su anterior película, Strickland conoce y respeta los géneros que homenajea y hace con ellos sus personales adaptaciones, sin jamás burlarse de ellos.

Finalmente, y más allá de su exótica apariencia y sus raros modos, THE DUKE OF BURGUNDY es una historia de amor entre dos personas que han llegado a un momento en su relación en el que las cosas ya no pueden sostenerse con la misma frescura que al principio. Más allá de que sus personales formas de “refrescar” esa relación no sean las más convencionales del mundo (imperdible es una charla con una mujer –todas son mujeres en el filme—que les recomienda un “inodoro humano” como nueva experiencia sexual), en la forma en la que las actrices encarnan a sus personajes palpita claramente el carácter romántico y dramático de esta película tan insólita como extraordinaria.

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DOLARES DE ARENA, de Laura Guzmán e Israel Cárdenas.

DOLARES-DE-ARENASeamos sinceros: tras una serie de películas al borde de lo impresentable que ha hecho Geraldine Chaplin en los últimos años en América Latina (AMAPOLA, UN AMOR DE PELICULA, THERE BE DRAGONS, etc), las expectativas no suelen ser muy altas por ver otra experiencia en nuestro continente de la actriz. Da la impresión que trabaja en más películas de las que debería y que, acaso, no sepa decir que no a malos proyectos. Si a eso le sumamos un tema –como la explotación sexual/económica que los europeos hacen en América Central– que se ha trabajado algunas veces desde un lugar obvio y previsible, es hasta entendible que las expectativas para una película como DOLARES DE ARENA puedan no ser muy altas.

Pero la solución al problema está en manos de dos talentosos directores como Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas, la pareja dominicano-mexicana (COCHOCHI, JEAN GENTIL) que adaptó la novela en la que se basa la película y no solo trascendió lo potencialmente trillado de la temática sino que le cambió el punto de vista, encontró una humanidad profundísima para todos sus personajes principales y, además, logró la mejor actuación de Geraldine que yo recuerde haber visto en décadas. Tal vez, desde las viejas películas de Altman, Saura y Rivette.

La película transcurre en República Dominicana, más precisamente en una zona llamada Las Terrenas y, en cierto sentido, puede unirse a la gran MUERTE EN VENECIA en su búsqueda temática y su costado emocional. Geraldine encarna a Anne, una veterana turista británica y con mucho dinero que se ha enamorado de una chica local, Noeli (Yanet Mojica) y sueña con llevársela a Europa con ella. Pero Anne también sabe que para Noeli la relación tiene un sentido más económico que sentimental: ella tiene un novio y se la pasa pidiéndole dinero y regalos a la devota anciana.

dolares7La película tendrá como eje dramático la decisión de Noeli si irse o no con ella y los problemas que esto le trae con su novio, con el que tampoco las cosas parecen funcionar demasiado bien. Pero bajo la trama relativamente previsible que presenta ese conflicto (y otro que vendrá luego), la inteligencia de los directores está en centrar la película en las emociones, la tristeza, desesperanza y momentáneas alegrías de Anne, que Chaplin encarna con una nobleza única, mientras la cámara recorre con delicadeza su rostro arrugado, sus ojos llorosos, sus risas y su cuerpo. Hay, evidentemente, un enorme grado de confianza y de entrega entre actriz y directores, lo que les permite llegar a lo más profundo de los conflictos y sensaciones del personaje y la actriz.

También un hallazgo de los directores está en no victimizar a Noeli como la “pobre explotada” por los millonarios europeos. La mirada local hace que la película no funcione desde la culpa ni la obvia denuncia: es claro para todos que más allá de la devoción de Anne por la chica, lo que ronda a todo el asunto es el dinero y la posibilidad de ir a vivir a Europa y mandar dinero de regreso, una forma que limita con la prostitución. En ese sentido, DOLARES DE ARENA se aleja de la obvia corrección política que ha arruinado a muchas de estas películas convirtiéndolas en simples materiales de denuncia periodística, como le sucedió a Laurent Cantet, entre otros, con un tema similar. Acá, los sentimientos y la conveniencia por momentos se confunden.

Otro logro de la dupla de directores es el tono del filme, que siempre es sutil, delicado, casi como si una cámara estuviera espiando los encuentros entre ambas, los de ella con su novio o los de otros personajes (millonarios europeos que están radicados allí, varios en una situación similar) sin juzgar sus actitudes de una manera obvia sino observando un mundo muy particular en sus más sutiles detalles. Coproducida con la Argentina (ReiCine es la compañía local), DOLARES DE ARENA no es una sorpresa porque uno ya conocía el talento de los directores, pero sí lo es en cuanto al trabajo de Chaplin, que vuelve a brillar en una pantalla como en sus mejores momentos dando una actuación monumental. Uno de los regresos más sorprendentes e inesperados en mucho tiempo en una de las mejores películas latinoamericanas del año.

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SOÑAR, SOÑAR, de Leonardo Favio

sonarsonarCasi una rareza en su filmografía, SOÑAR, SOÑAR tiene dos características que la separan del resto de la obra de Favio. Por un lado, se trata más que nada de una comedia, un género sobre el que nunca había trabajado. Y por otro, fue su único gran fracaso comercial. La película, estrenada en 1976, cuando la dictadura llegaba al poder en la Argentina, fue la última que flmó hasta GATICA, EL MONO, de 1993.

Con el correr de los años, SOÑAR… se convirtió en una película de culto y hoy es para buena parte de la crítica la película favorita del realizador. El flme comienza con el encuentro entre dos personas muy diferentes: Mario, «el Rulo» (el cantante Gian Franco Pagliaro), un entertainer que se gana la vida haciendo shows e imitaciones en pueblos chicos, y Charlie (el boxeador Carlos Monzón), un joven de uno de los pueblitos por los que él pasa y al que encuentra idéntico a Charles Bronson.

Charlie queda fascinado con Mario y lo toma como una suerte de padre sustituto. Comienza a colaborar como su partenaire en sus shows locales y acepta su consejo de irse a “la gran ciudad” a probar suerte. “¿Cómo hay que hacer para eso? ¿Para artista?”, le pregunta inocentemente. “Irte a Buenos Aires”, le responde Mario. Charlie lo invita a pasar la noche en su casa y así comienza esta particular historia de amistad.

sonar2Estéticamente, la película se plantea de un modo más clásico y menos disruptivo que las otras de Favio: planos largos y muy controlados, travellings elegantes y encuadres prolijos. Pero su universo se hace presente de entrada no sólo en el tipo de personajes, el mundo y el planteo temático del flme, sino en detalles de la puesta en escena como el uso de la música y un estilo de actuaciones y de diálogos profundamente idiosincráticos.

SOÑAR, SOÑAR es la historia de dos perdedores enternecedores, cuyos sueños de gloria chocan frente a su realidad gris y sus propias limitaciones. El Rulo le contará a Charlie acerca de Polvorita, un enano con el que trabajaba a la manera de falso ventrílocuo (al que se ve en un breve fashback) y que ya no actúa con él. Quedará planteado ahí el extraño triángulo amoroso del flme. “Se agrandó, cuando vio el éxito se agrandó”, dice Mario. El diálogo, jugado por estos dos hombres con ruleros en la cabeza, es de una ternura inusual, en un tono casi naíf que bordea la comedia pero sin serlo del todo…

(Extracto del libro «Leonardo Favio: Soñar el cine»)