Mar del Plata 2015: Competencia Latinoamericana (10 críticas)

Mar del Plata 2015: Competencia Latinoamericana (10 críticas)

por - Críticas
28 Oct, 2015 09:03 | Sin comentarios

La segunda competencia oficial del festival marplatense –al menos según el orden de importancia que le dedica el catálogo– está dedicada a una mezcla de novedades y potenciales descubrimientos junto a películas del continente que ya han tenido su recorrido internacional, como la mismísima ganadora del León de Oro en Venecia y otras películas premiadas. […]


30MDP_Isotipo_150dpiLa segunda competencia oficial del festival marplatense –al menos según el orden de importancia que le dedica el catálogo– está dedicada a una mezcla de novedades y potenciales descubrimientos junto a películas del continente que ya han tenido su recorrido internacional, como la mismísima ganadora del León de Oro en Venecia y otras películas premiadas. Son once películas de las cuales pueden leer aquí las críticas de nueve de ellas. Las tres restantes –que no fueron vistas o las argentinas que serán subidas al post tras su estreno en el festival– serán agregadas próximamente en una sección que promete ser ecléctica y diversa, un acercamiento a las diversas formas de hacer cine de autor en América Latina.

 

COMPETENCIA LATINOAMERICANA

CAMPO GRANDE, de Sandra Kogut (Brasil) 


campo grandeEl más reciente cine brasileño está lidiando con los importantes cambios sociales que se han producido en estos años en el vecino país, pero en este caso la muestra más grande de esos cambios son las constantes obras que modifican la ciudad y alteran las vidas de sus habitantes. Por lo demás, en cuanto al racismo, y la segregación social, nada parece haber cambiado demasiado.

Aquí el choque «cultural» se produce cuando una niña de unos 6 años es dejada por su madre en la puerta de la casa de una mujer de sólida posición económica que vive en Ipanema. La mujer, muy metida en sus propios asuntos (una mudanza, una separación, una mala relación con su hija) no sabe cómo sacarse el problema de encima y a eso hay que sumarle que la niña (cuyo susto y miedo la hacen actuar un tanto violenta y descontroladamente) no es muy manejable. Pronto aparecerá su hermano mayor y se obsesionará con esperar a su madre que les dijo que los venía a buscar.

Uno sabe que eso no será tan así y entonces la película pega un giro: deja a la irritante niña en el orfanato –como si ni siquiera la directora pudiera domarla y la abandona por el resto de la película– y sigue las aventuras de su hermano, decidido a encontrar a su madre o a su abuela. Para eso y a regañadientes recibirá la ayuda de la señora Regina y su díscola hija veintañera, quienes la ayudarán en su búsqueda. Para Regina eso implicará conocer al «otro Brasil». Para su hija, en el juego de oposición más obvio de la película, conectar con este chico (Ygor) que se desespera por estar con su mamá cuando ella preferiria tener la suya a miles de kilómetros de distancia.

Sin caer en excesivos golpes bajos pero sin salir de una formulita clásica en cuanto a los choques y aprendizajes que se producen cuando un personaje encerrado en su propio mundo se abre hacia la realidad, CAMPO GRANDE es efectiva, sensible y sutil por momentos. En otras, un tanto obvia y reiterativa. En el balance, gana por unos puntos…

—————————————————————————————————————————————-

SAMURAY-S, de Raúl Perrone (Argentina)

—————————————————————————————————————————————–

ALLENDE MI ABUELO ALLENDE, de Marcia Tambutti Allende (Chile) 

allendeUna de las cosas que habitualmente sorprenden a los argentinos respecto a los chilenos es el silencio comparativo que por lo general han mantenido respecto a los crímenes de la dictadura de Pinochet. Es cierto que las derivaciones políticas y económicas de ese país generaron que un amplio sector no mire con tan malos ojos esa desgraciada época, pero lo cierto es que muchas figuras de entonces siguen circulando normalmente por las calles de Santiago. Pensaba en eso viendo esta película de Allende. Sobre el silencio que envuelve a las víctimas y los motivos por los que muchos han preferido mirar para otro lado y seguir con sus vidas tratando de no recordar demasiado lo que pasó.

Una de las nietas de Salvador Allende se ha planteado quebrar ese silencio ya que no entiende porque en su extendida familia casi no se habla del presidente destituido en 1973. Lo que logrará a lo largo de la película será una suerte de recorrido terapéutico de ir encontrándose con familiares y llevarlos, un poco forzosamente, a enfrentar lo que sucedió. El filme logra su objetivo de reunir a la familia y construir un retrato más humano de Allende, fuera del mito, uno que toma su lado íntimo y acepta algunas de sus contradicciones personales sin por eso poner en duda su histórico rol político. En ese sentido, las fotos de familia y las conversaciones que surgen a partir de ellas funcionan como grandes disparadores.

De todos modos, al menos para alguien que vive del otro lado de los Andes rodeado de caudales y caudales de información sobre esa época, pero en su versión local –y acostumbrado a la cultura argentina de sacar todo para afuera, al menos verbalmente– esa reticencia, ese pudor, ese preferir pasar de largo y no hurgar demasiado es lo más llamativo de la película. Y no tanto por Allende en sí –no hay grandes revelaciones en el filme o al menos nada que pueda resultar «shockeante» que explique el silencio familiar de 40 años– sino para entender, en lo personal y cultural, las secuelas que dejó la dictadura en la personalidad de los chilenos.

—————————————————————————————————————————————–

RASTREADOR DE ESTATUAS, de Jerónimo Rodríguez (Chile)

rastreadorEste documental es una suerte de diario de viaje(s) un tanto caótico, a la manera de quien navega por internet y va y viene sin un eje claro y que cada tanto recuerda qué es lo que estaba haciendo. Todo se conecta, claro, pero los espectadores no estamos en la cabeza del «rastreador/navegador» y se nos hace más difícil seguirle los pasos. Para eso está su voz en off, que recorta y trata de unir los pedazos de esta búsqueda que, a partir de la excusa de encontrar una estatua que visitó de niño, se centra en realidad en recuperar su propia historia, la de su padre y la de su ciudad.

Rodríguez va y viene de Estados Unidos –donde aparentemente vive– a Chile, recorriendo la ciudad buscando esa estatua en un parque que tiene guardada en su memoria por haberla visitado de niño junto a su padre. Pero no recuerda dónde era y nadie parece saberlo tampoco, una de las tantas estatuas o placas que se invisibilizan en las grandes ciudades. Su voz seca, curiosamente monocorde, jamás sentimental ni nostálgica, es la que nos va adentrando en el recorrido y casi en el backstage de las decisiones que va tomando en función del documental.

Con ese estilo de collage, de diario desorganizado, sin jamás ver ni al protagonista ni a otros personajes (los planos son de lugares, calles, estatuas enteras o rotas y las anécdotas de lo que pasa o pasó en cada lugar en general son narradas por el director), EL RASTREADOR DE ESTATUAS se constituye como un relato detectivesco sobre el pasado de Chile, uno que también se centra en la falta de memoria histórica y la predilección por el olvido de muchos habitantes, adentrándose en analizar la propia y difícil tarea de documentar esa memoria. Y uno que refleja de manera confusa la igualmente caótica forma de reconstruir o reimaginar el pasado que muchos tenemos.

—————————————————————————————————————————————–

600 MILLAS, de Gabriel Ripstein (México)

600millas1La primera película como realizador del hijo de Arturo Ripstein tiene poco que ver, estéticamente, con el cine de su padre, más allá de ciertas preferencias por los planos-secuencia extensos. Aquí se cuenta de una manera más bien seca y realista una historia de la frontera entre México y Estados Unidos que no ha sido tratada por el cine anteriormente, o al menos no de una manera directa.

El tema central es el tráfico de armas que se hace desde Estados Unidos hacia México, ya que allí es mucho más sencillo comprarlas y también es más simple pasar la frontera de manera inversa, de allá para acá, digamos… Para eso, los narcos –los principales compradores de armas para formar sus propios ejércitos—utilizan jóvenes que esconden el pesado armamento en sus autos y así lo ingresan a México.

La historia que cuenta el filme es la de uno de esos jovencitos que, en conexión con un chico norteamericano (quien es el que compra las armas), recorre varios negocios donde adquirir ese tipo de material es casi tan sencillo como comprar un Big Mac en un McDonald’s. Son varias las compras y varios los viajes de ida y vuelta del protagonista hasta que empieza a llamar la atención de un agente de la ATF que encarna Tim Roth, quien comienza a seguirles los pasos por los distintos locales de compra de armas, filmados en lugares reales. (Ver crítica completa desde la Berlinale, aquí)

—————————————————————————————————————————————–

LO QUE NUNCA NOS DIJIMOS, de Sebastián Sánchez Amunátegui (México/Argentina)

lo-que-nunca-nos-dijimosTal vez la película más floja de las que están en la competencia argentina, otra de esas inclusiones un tanto inexplicables que el festival tiene aquí y allá, trata de una chica argentina radicada en México (Flavia Atencio, también guionista y productora) a quien vemos en pareja con otra mujer al principio y que, enseguida, debe volver a Argentina (Mendoza) ya que su padre está muy enfermo –parece en coma– y a punto de morir. Allí la espera su madre (Ana María Picchio), con la que no se lleva muy bien. Una mujer negadora y tradicional que no quiere saber nada ni con la sexualidad de su hija y que vive como si todavía fueran los años ‘50.

El encuentro madre/hija es la oposición principal del filme, a la que se sumarán otros personajes: la mucama (interpretada por la actriz chilena Catalina Saavedra), un ex novio (Juan Gil Navarro) que más que tradicionalista es troglodita y el padre, figura inmóvil que cobrará su peso cuando se sepa más sobre su pasado y la influencia que eso tuvo en su familia. El tema puede sonar interesante desde su planteo, pero en el filme casi nada funciona: los diálogos son increíblemente torpes, las situaciones manejadas sin ninguna sutileza y la puesta en escena de una fuerte pobreza de recursos e ingenio.

Pero el problema mayor es otro y tiene que ver con la resolución de la situación. No se puede spoilear aquí, pero es una decisión narrativa/dramática decididamente incomprensible, por no decir desagradable e inexplicable que no tiene sentido ni aún en el tradicional, pacato y falso universo que la película presenta.

—————————————————————————————————————————————–

LA MALDAD, de Joshua Gil (México) 

la maldadContemplativa, potente y misteriosa, así como un poco  inexpugnable, LA MALDAD es el retrato de Rafael, un anciano campesino que trata de sobrevivir enfrentándose a las dificultades, una de las cuales vemos al comenzar el filme, cuando en un largo plano secuencia observamos una plantación incendiarse por completo. Una de las curiosas ideas que tiene Rafael es la de hacer una película sobre su vida y para eso necesita fondos, lo que lo llevarán a la Ciudad de México con ese objetivo. En algún momento nos da a entender que le queda poco tiempo de vida –está enfermo– y no es muy promisoria la idea de que cargue con una pistola en su bolso.

Pero más allá de ese resumen narrativo un tanto reduccionista, el filme es un retrato audiovisual, una película en la que lo formal juega un rol preponderante en la muestra de la vida cotidiana de este hombre en su universo despojado y difícil, uno que su película y sus canciones intentan conservar. Más cerca del relato contemplativo que del miserabilismo a la moda que parece haber prendido en el cine de ese país, poniéndose ogullosamente del lado de su protagonista, pese a lo que podría dar la impresión por el título (o por el arma que carga el octogenario Rafael), LA MALDAD no apena a la crueldad ni al golpe bajo para shockear al espectador. Apela a la mirada, a la observación y gana la partida por esa gran elección.

———————————————————————————————————————

SANTA TERESA & OTRAS HISTORIAS, de Nelson Carlo de los Santos Arias (México/República Dominicana)

santa teresaNo tengo claro si lo mejor, antes de ver esta película de corte experimental, es haber leído 2666, la novela de Roberto Bolaño que muy libremente adapta. Para el que la leyó será más sencillo atar los cabos argumentales de este collage de imágenes e historias que transcurren en la ciudad de Santa Teresa, esa versión de Ciudad Juárez plagada de asesinatos y femicidios que el escritor «imaginó», pero también puede generarle fastidio por las libertades extremas que se toma con ella. Para los que no la leímos, la película puede resultar obviamente más confusa y laboriosa pero a la vez uno puede entregarse a ella sin la necesidad de buscar ni plantear comparaciones, como un objeto cinematográfico propio, una especie de OVNI fílmico.

Son varias las historias –como en la novela– aunque desde la narración y los textos se recorta principalmente la del investigador y periodista Juan de Dios Martínez que va a Santa Teresa a investigar estos casos de desapariciones y muertes. Pero el realizador dominicano utiliza esa guía narrativa para armar un collage visual, sonoro y de textos que intentan dar una idea del caos de la vida en esa ciudad plagada de violencia. En muchos momentos lo logra. En otros, el caos y la confusión supera lo que la mayoría de los espectadores pueden aprehender. Pero en todo momento es una experiencia original y creativa, con una estructura muy poco vista y por eso –aún con sus problemas– recomendable.

———————————————————————————————————————

TE PROMETO ANARQUIA, de Julio Hernández Cordón (México/Alemania)

anarquiaEl director guatemalteco de LAS MARIMBAS DEL INFIERNO, cuya carrera posterior incluyó la experimental HASTA EL SOL TIENE MANCHAS y la más narrativa POLVO vuelve con una película que transcurre en México y que se mete en la situación social y política complicada de ese país de una manera lateral. Por un lado, la película se centra en la relación/historia de amor entre dos jóvenes, Miguel y Johnny, dos skaters de diferentes situaciones económicas pero que son amigos y amantes. Por el otro lado, TE PROMETO ANARQUIA se centra, simplificando, en lo complejo y duro que es vivir en México hoy.

Una de las formas de hacer dinero de la dupla –y de muchos otros sobrevivientes y personas que viven en la calle– es vender sangre por dinero, “ser ordeñados”, como le dicen. Pero ese negocio empieza a ser controlado por los narcos quienes le harán llegar a Miguel “una oferta que no podrá rechazar”. Previsiblemente, la cuestión se vuelve más complicada de lo que parece y ambos tienen que enfrentar las consecuencias de lo que sale mal.

anarquia2En lo que respecta al mundo de los skaters y a la relación entre los protagonistas, la película tiene notables detalles de observación, grandes actuaciones y una firme idea de lo que quiere contar y del mundo en el que se está metiendo, una versión un tanto más sórdida pero igualmente lírica de lo que vimos aquí en filmes sobre ese tema de Raúl Perrone o Mariano Blanco. Pero cuando el asunto, en la segunda mitad, se vuelve más una cuestión socio-política, la película pisa terreno mucho menos firme.

De todos modos, a diferencia de otros filmes mexicanos que han hecho de la violencia narco en su país un tema de explotación cinematográfica, Hernández-Cordón sabe mantenerse, cinematográficamente, fuera de ese sistema de shockear gratuitamente al espectador y mantiene siempre el eje en sus protagonistas, aún a costa de que el relato se resienta.

La película alterna algunos excelentes planos secuencia con otros momentos musicales más “cliperos” que no están a la altura del planteo general, más cerca de un tono “Sundance” de lo que debe ser un filme latinoamericano. En ese sentido, TE PROMETO ANARQUIA es una película curiosa, ya que parece pasar de un gran momento a otro bastante flojo, como si la película no se decidiera del todo por un tema ni por un tono para tratarlo. El resultado es desparejo, pero con muchos momentos valiosos. Especialmente en lo que respecta a la relación entre los dos extraños amantes.

———————————————————————————————————————

TIEMPO SUSPENDIDO, de Natalia Bruschstein (México)

El-tiempo-suspendido-still1Pese a que figure como mexicana, es una película en casi todo sentido argentina, ya que se centra en la vida de Laura Bonaparte Bruschtein, miembro de las Madres de Plaza de Mayo, quien perdió antes y durante la dictadura a tres de sus hijos y a su esposo. Si bien se trata de una historia durísima, el documental dirigido por su nieta –que está radicada en México desde entonces– elige un punto de vista muy particular para narrarlo, igualmente doloroso pero interesante, original y complejo– por sus implicancias.

En los últimos años de su vida, Laura empezó a sufrir problemas de memoria y olvidó casi todo lo que durante su vida luchó por recordar. Una mujer combativa de toda la vida a punto de ser una de las que hizo juicio a los militares por la desaparición de sus hijos durante la propia dictadura, una luchadora incansable por saber la verdad sobre su familia, de golpe empieza a dejar de reconocerlos en fotos, a confundirlos, a tratar a sus nietos como si fueran sus hijos aun vivos y otras dolorosas complicaciones de ese tipo de enfermedad.

La historia es dura y emotiva, pero la película hace una pintura cariñosa del personaje y no se regodea en el sufrimiento de la mujer, sino que la muestra rodeada del cariño de su familia, nietos y bisnietos mientras la historia es contada casi siempre evitando el recurso más clásico de la entrevista directa a cámara. Es un retrato tierno en el que, tanto en el presente de la película como en textos que escribió y que lee su nieta o en videos hechos años anteriores, Laura habla y analiza de manera muy lúcida el rol de la memoria tanto social como íntima y familiar. Y lo que sucede –la pérdida de esas vidas, otra vez, al ser olvidadas, pero también alguna especie de paz interior que viene irónicamente con ese olvido– cuando esa memoria se esfuma…

———————————————————————————————————————

DESDE ALLA, de Lorenzo Vigas (Venezuela/México)

desde alla 2Partamos de una base un tanto reiterada: es difícil analizar películas luego de que han ganado un premio importante en algún festival internacional. Uno hace el esfuerzo de olvidarse que lo que está viendo fue celebrado por tal o cual jurado, tal o cual asociación, pero es imposible dejarlo del lado del todo. Las “expectativas” están ahí y uno termina, queriéndolo o no, confrontándola con la realidad. Es por eso que me permito hacer una aclaración antes de escribir sobre DESDE ALLA, la película de Lorenzo Vargas que recientemente ganó el León de Oro en Venecia. En principio –y sin haber visto toda esa competencia, aunque sí unas cuantas películas– me parece un premio excesivo, demasiado para una película que más allá de algunos logros, no sorprende ni se escapa de ciertas fórmulas previsibles del cine latinoamericano. De aquí en adelante, olvidemos los premios y vayamos al filme venezolano/mexicano.

Dirigido por Vigas en su primer largo de ficción y con colaboración en distintas instancias de la producción y el guión por Guillermo Arriaga, Michel Franco, Gabriel Ripstein y con Alfredo Castro –el actor de las películas de Pablo Larraín– como protagonista, el filme ya suena como un combo de varios modos influyentes (y premiados) del cine latinoamericano de los últimos años. Tiene esos protagonistas oscuros, perversos y solitarios de Larrain y Franco, el tipo de narración seca y silenciosa, los ambientes un tanto sórdidos y los actos de violencia esperables.

desde alla 3En mayor o menor medida –la película no llega a los extremos de crueldad del cine de Franco ni de los guiones de Arriaga para Iñárritu, sino que está más cerca del mundo entre perturbador y peligroso de Larraín o Ripstein hijo– DESDE ALLA trabaja sobre esa visión del mundo desesperanzada y angustiante, que parte de la idea bastante nihilista, por ponerlo de alguna manera, de que la raza humana es un conjunto de criaturas miserable y repulsiva que, tarde o temprano, terminará por mostrar sus uñas y destruir cualquier ilusión posible. Es programática, como un tren que no se detiene: todo lo que puede salir mal, saldrá mal porque, vamos, el mundo es una mierda y no hay forma de hacer nada al respecto…

Castro compone con su sobriedad y talento acostumbrados (es un gran actor, más allá que no me gusten muchas de las películas que ha hecho) a Armando, un hombre que contrata chicos jóvenes por las calles de los barrios bajos de Cáracas para tener una particular forma de sexo con ellos. Los lleva a su casa, los hace desnudarlos de espaldas a él y se masturba mirándolos. Uno de los jóvenes que “contrata”, Elder, se rebela en el momento, lo acusa de “marico”, lo golpea y le roba dinero y objetos de su casa. (Ver crítica completa, desde San Sebastián, aquí)