TV: «The Knick» (Temporada 2)

TV: «The Knick» (Temporada 2)

por - Series
26 Dic, 2015 12:06 | comentarios

Un par de zapatos saliendo por fuera del confesionario de una iglesia. La escena es fuerte, potente, clave. Allí nos enteramos que un personaje al que creíamos noble y querible –acaso el más querible en una serie llena de criaturas por lo menos complicadas– es bastante más turbio y calculador en su accionar de lo […]

knickUn par de zapatos saliendo por fuera del confesionario de una iglesia. La escena es fuerte, potente, clave. Allí nos enteramos que un personaje al que creíamos noble y querible –acaso el más querible en una serie llena de criaturas por lo menos complicadas– es bastante más turbio y calculador en su accionar de lo que suponíamos. La confesión es potente, una de las grandes escenas de la temporada, pero Steven Soderbergh decide filmarla solo mostrando los zapatos del personaje que quedan fuera del pequeño recinto del confesionario. Durante un par de minutos escuchamos su confesión: jamás vemos su cara ni la del cura, jamás se muestra a los personajes involucrados en la calculada trama. Solo un par de zapatos moviéndose ligeramente de acá para allá mientras la voz retumba y lastima.

Eso es THE KNICK. Esa escena resume –como muchas otras– lo particular que tiene la serie en relación a casi todas las demás. Es una de las pocas –tal vez la única– que está pensada de manera cinematográfica de principio al fin, la que prioriza la puesta en escena al guión, o la que pone el guión en función de ella y no al revés. Muchas de las resoluciones visuales de Soderbergh tienen que ver con cuestiones presupuestarias, obviamente, ya que no debe alcanzar el dinero para filmar exteriores de la Nueva York de 1900. Pero en ésta y otras escenas el dinero no tiene nada que ver. Es sólo encontrar recursos visuales para no entregar escenas vistas cientos de veces.

The-Knick-Season-2A lo largo de la segunda temporada de THE KNICK hay decenas de escenas de ese tipo: un baile a lo EL GATOPARDO, de Luchino Visconti, corridas en plano secuencia angustiantes por lo que está en juego y, particularmente, la decisión del director de narrar muchas escenas desde el punto de vista de un solo personaje. Entendamoslo así: en general la television toma el punto de vista del espectador y trata de ser omnisciente, de mostrar todas las reacciones de los personajes involucrados en una situación dada, todos los gestos que se consideran necesarios, toda la información que debe estar ahí. Acá, no. Acá ves un velorio desde la perspectiva de alguien que se queda afuera y no entra. Acá ves un motín desde el punto de vista de alguien que se tapa para esconderse (es decir, no ves nada, solo escuchás). Acá pasan cosas de ese estilo todo el tiempo.


Lo que nos lleva a una segunda instancia igualmente notable en THE KNICK: la serie lleva esa perspectiva personal a un retrato coral, lo cual dificulta doblemente la tarea. Es decir: los recortes, los fuera de campo, el uso del sonido y la perspectiva son ingeniosos recursos para contar una historia desde un punto de vista único, o a lo sumo un par. Aquí son muchísimos personajes y una historia cada vez más amplia, cada vez más compleja, cada vez más ambiciosa y política. Si en la primera temporada la serie se centraba en la caída en desgracia del Doctor John Thackery (Clive Owen), en la segunda el panorama se abre cada vez más para incluir a todos los actores políticos, sociales, económicos y raciales que circulan alrededor del hospital neoyorquino a principios del siglo XX, en una serie que tiene a los cambios que darán paso a la medicina moderna como su centro.

the knickPara el cierre de la temporada, THE KNICK vuelve, si se quiere, a marcar algunos hechos fuertes y concretos respecto a sus protagonistas principales (en especial, Thackery), pero la idea aquí no es spoilear nada de lo que allí sucede, así que como verán seguiré casi sin nombrar ni situaciones ni personajes específicos. Solo diré que su cierre es sorprendente en lo que propone y dispone con respecto a cada uno de ellos, al punto que casi se siente como el cierre de toda la serie, no de una temporada. Podría terminar aquí y sería una obra maestra de la TV. Entiendo que va a seguir sin Soderbergh, lo que me hace cruzar los dedos respecto a su continuidad: ¿mantendrá el cuidado de sus formas o cederá a las convenciones de la narración televisiva, aún de la de «calidad»?

Reitero lo ya dicho otras veces: THE KNICK puede parecer ardua de ver por su costado casi gore (las operaciones en primer plano son para taparse los ojos si uno no se dedica a la medicina) y por la complejidad de su propuesta, tanto en la cantidad de personajes como en la incomodidad que genera el hecho de no poder «encariñarse» del todo a casi ninguno de ellos, debido a lo turbios que la mayoría son. Curiosamente, otro de los personajes más «queribles» del grupo (el doctor negro Algernon Edwards que encarna André Holland) tiene menos tiempo en pantalla de lo que uno quisiera. Tampoco facilita el hecho que Soderbergh (y los autores de la serie, Jack Amiel y Michael Begler) vayan trazando de a poco las redes entre los personajes, haciendo «trabajar» al espectador en la construcción del escenario completo. Pero una vez que uno entra en la propuesta en cierto modo anti-televisiva de «trabajar» para entender cómo funciona el universo que se muestra, la serie se vuelve fascinante.

Ya escribí también que tengo la impresión que THE KNICK será la THE WIRE de la década que viene, la serie que nadie vio en su momento, que nadie premió (por dura, por difícil, por complicada, por densa), pero que permanecerá como una de las que marcaron claramente una época en la televisión contemporánea, una serie que se tomó en serio la idea de la televisión de autor y no la usó, simplemente, como una estrategia de marketing para «validar» la calidad del medio.