Cartagena 2016: «Días extraños» y las óperas primas latinoamericanas, juveniles, radicales, universitarias y en blanco y negro

Cartagena 2016: «Días extraños» y las óperas primas latinoamericanas, juveniles, radicales, universitarias y en blanco y negro

por - Críticas
16 Mar, 2016 12:38 | Sin comentarios

Empezando ahora y durante los próximos días publicaré algunos de los mejores y más interesantes trabajos producidos en el marco del Taller de Crítica que di en el Festival de Cartagena. Este es el primero y corresponde a Andrés Isaza (@Personero, en Twitter). Es un análisis de DIAS EXTRAÑOS en relación a otras películas del […]

D_as_extra_os-983521956-largeEmpezando ahora y durante los próximos días publicaré algunos de los mejores y más interesantes trabajos producidos en el marco del Taller de Crítica que di en el Festival de Cartagena. Este es el primero y corresponde a Andrés Isaza (@Personero, en Twitter). Es un análisis de DIAS EXTRAÑOS en relación a otras películas del curioso género que Andrés dio por llamar » óperas primas latinoamericanas, juveniles, radicales, universitarias y en blanco y negro». Ahí vamos.

 

Ante el estreno de DIAS EXTRAÑOS (2015), de Juan Sebastián Quebrada, en el BAFICI y su paso por algunos festivales reconocidos del continente, la crítica ha reaccionado con cierta emoción tildándola como una película tan juvenil y radical que puede resultar un OVNI en la programación de cualquier festival. El propio exdirector del BAFICI, Sergio Wolf, tuiteó con bastante osadía: ‘‘La mejor película colombiana en décadas compite en BAFICI y es Días extraños. ¿Querían Nouvelle Vague? Ahí tienen, y de la buena.’’ Pero a pesar de su radicalidad y sin querer desconocer sus virtudes, la película de Quebrada parece inscribirse y consolidar lo que se ha vuelto una tendencia latinoamericana de óperas primas juveniles, radicales, universitarias y, por si fuera poco, en blanco y negro.

DIAS-EXTRANOS-600La cámara al comienzo de la película, en un movimiento de dolly, acompaña el paso de una pareja de jóvenes colombianos por una calle cualquiera de Buenos Aires como si se tratara de los personajes perdidos en el extranjero de MYSTERY TRAIN de Jim Jarmush. La película divaga en su relación amorosa, sus rupturas iracundas y violentas y sus reconciliaciones en el sexo por arrechera.


Su conducta es una expresión exagerada de la rebeldía juvenil: deciden de pura gana orinar en la puerta de un apartamento o drogar y violar a una joven. Pero Quebrada decide no enjuiciarlos con consecuencias dramatúrgicas y, en cambio, celebrar sus acciones como hazañas heroicas de la rebeldía juvenil. Quizás pueda sonar como el sermón de un capellán de pueblo, pero la película nos invita a participar de su extraño universo de morales subjetivas de los personajes. Otra película colombiana, también ópera prima, juvenil, radical, universitaria y en blanco y negro, LOS NADIE (2016), de Juan Sebastián Mesa, tambien decide premiar la juvenil rebeldía de sus personajes. En ella, un grupo de jóvenes que planea un viaje hacia el sur del continente, se ve enfrentado a los parámetros sociales establecidos. Tatuarse, fumar marihuana, viajar como mochileros, ir a toques de punk y ejecutar en un semáforo las llamadas artes callejeras, se ven contrapuestos a los valores tradicionalistas de sus familias: educación, trabajo y religión. Ambas películas no solo encuentran conexión en los actos rebeldes de sus personajes, sino en su celebración de la juventud como manifestación en contra de la narrativa hegemónica.

los nadiePero la rebeldía de DIAS EXTRAÑOS no se limita a la de sus personajes sino también a su radicalidad estética y estructural. En la película de Quebrada hay una evidente intención paramétrica por la abundancia de dollys, las escenas establecidas por el placer estético o poético, y, claro, el blanco y negro. Razón por la que Sergio Wolf no temió en compararlo con los directores de la Nouvelle Vague. Valdría entonces mencionar otra ópera prima latinoamericana, juvenil, universitaria, en blanco y negro e incluso más radical, como lo es GÜEROS (2014) del mexicano Alfonso Ruizpalacios. En ella, dos jóvenes universitarios reciben al hermanito rebelde de uno de ellos y emprenden un viaje para encontrar al desconocido cantante de rock Epigmenio Cruz.

Ruizpalacios toma arriesgadas decisiones estéticas que podrían recordar la obra de Leos Carax, como hacer un dolly-in al rostro del personaje mientras sobre-expone el plano para transmitir al espectador la sensación de deleite del personaje o generar un distanciamiento preguntando a uno de los actores en plena improvisación qué piensa sobre el guion de la película. La necesidad de radicalismo no solo puede presentarse en el resultado formal sino también en la narratividad o la representación. Aparece como un generalizado sentimiento de oposición ante las propias narrativas nacionales o hegemónicas. A manera de tautología: el radicalismo se evidencia en la oposición a todas aquellas narrativas que no son radicales.

GüerosEl elemento universitario es quizás el más difuso y controvertible, pero igualmente imposible de ignorar. DIAS EXTRAÑOS cuenta con el apoyo de la Universidad del Cine y LOS NADIE con el de la Universidad de Antioquia aunque sus directores fuesen recientes egresados. En el caso de Quebrada, la película se había gestado en el aula de clase y el equipo de producción se había conocido allí. GÜEROS, pese a que el director ya llevaba años graduado, transcurre en el marco de una huelga universitaria de su alma mater, la UNAM. Y aunque lo universitario vale la pena destacarlo, es quizás lo más obviable dentro de la tendencia, no solo por la subjetividad en su definición, sino también porque puede volverse una característica que restrinja más de lo que aporta.

En estos ejemplos, el blanco y negro es un claro elemento en su conjunción estética. Pero es posible –y acá caigo en suposiciones–, que sea una razón de peso para su uso las facilidades técnicas y de producción que esto supone. En una declaración, Quebrada expresa que toma el blanco y negro, en parte, para evitar caer en un look telenovelesco que el color hubiera podido haber dado a su película. Pero más allá de ser una simple estética de la producción de películas de bajo presupuesto, el blanco y negro se convierte en parte de su discurso radicalista, y su aprehensión, en vez de mostrar sus limitaciones, comprueba la versatilidad y capacidad de creación conceptual y estética de los directores.

DIAS EXTRAÑOSDIAS EXTRAÑOS, LOS NADIE y GÜEROS son algunos de los ejemplos más recientes de esta tendencia, pero se podría recurrir a otras como la argentina EL HOMBRE ROBADO (2007), de Matías Piñeiro; la chilena LA VIDA ME MATA (2007), de Sebastián Silva; la mexicana TEMPORADA DE PATOS (2004), de Fernando Eimbcke y la uruguaya 25 WATTS (2001), de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll. Todas, a mayor o menor extensión, son latinoamericanas, óperas primas, juveniles, radicales, quizás universitarias; pero eso sí, en blanco y negro. Es imposible hablar de una tendencia constante y generalizada en stricto sensu. Las maneras de lo juvenil, lo radical o lo universitario varían impredeciblemente de una a otra. Habrá algunas películas rondando las órbitas de esta tendencia como la ópera prima latinoamericana, universitaria y en blanco y negro, pero no tan juvenil ni radical, LA SOMBRA DEL CAMINANTE (2004), de Ciro Guerra.

Pese a todo, DIAS EXTRAÑOS no es una simple unión de las convenciones de un ‘‘género’’. Sigue siendo un OVNI que pone a temblar los cimientos del cine colombiano, preguntándole demandantemente por sus temas, sus formas y, quizás sin quererlo, por la industria misma.

Andrés Isaza