Estrenos: «Fuga de la Patagonia» y «El sacrificio de Nehuén Puyelli»

Estrenos: «Fuga de la Patagonia» y «El sacrificio de Nehuén Puyelli»

por - cine, Críticas
30 Nov, 2016 11:26 | comentarios

Dos muy diferentes thrillers que transcurren en el sur argentino y trabajan la compleja relación con los pueblos originarios se estrenan el 1 de diciembre. La película de Javier Zevallos y Francisco D’Eufemia recupera la historia real del escape del Perito Moreno a fines del siglo XIX mientras que el filme de José Celestino Campusano se centra en los problemas carcelarios que genera la presencia allí de un curandero de origen mapuche.


FUGA DE LA PATAGONIA, de Javier Zevallos y Francisco D’Eufemia

fugaNarrado como un western clásico, suerte de cruza en escala menor de EL RENACIDO y JAUJA, la película de Zevallos y D’Eufemia se centra en el escape que emprende el Perito Moreno y sus acompañantes tras ser sentenciados a muerte por una tribu mapuche en 1879. La película incluye algunos flashbacks que dejan en claro los esfuerzos por entenderse y compartir conocimientos entre el cacique de la tribu y el explorador, pero eso no logra evitar la condena y Moreno debe huir por agua y tierra, caminando o a caballo, como sea.

Atacados por cuatreros se separa de sus compañeros y emprende un recorrido solo, perseguido por ellos, encontrando a un desertor y con la presencia cercana del cacique que parece no perderle pisada. Las fugas y persecuciones llevarán a un notable enfrentamiento entre tres hombres con diferentes concepciones del lugar que atraviesan: el explorador Moreno que en su inocencia de descubridor no sabe que sus mapas pueden terminar sirviendo a los militares para aniquilar a los mapuches, los cuatreros que quieren sacar provecho de lo que puedan y los habitantes originarios que quieren vivir sin ser molestados, cosa que –Conquista del Desierto mediante, poco después– se sabe que no podrán hacer.


fuga-patagonia-criticaContada como un western seco y austero de duros hombres de acción y, por lo general, pocas palabras, pero también con intensidad y nervio narrativos propios de un filme de suspenso (la cámara de Lucio Bonelli captura a la perfección la belleza y soledad del paisaje pero también sus constantes e inminentes peligros) y con un muy buen elenco de actores poco conocidos, los dos directores (uno es, además, guionista y el otro, el montajista del filme) entregan una muy sólida y lograda opera prima que, es de esperar, consiga repercusión en Mar del Plata y, de aquí en adelante, con los festivales internacionales y el público en general en su estreno comercial.

 

 

EL SACRIFICIO DE NEHUEN PUYELLI, de José Celestino Campusano

elsacrificio-nehuenDespués de dos películas muy fallidas, el director de VIKINGO regresa a un territorio más conocido aunque geográficamente diferente al de sus filmes previos, ya que su nueva película transcurre entre una cárcel y los barrios marginales de las afueras de una ciudad rionegrina. El material genera una serie de intrigantes y potencialmente fascinantes cruces para un policial: Nehuén, curandero del pueblo de familia indígena, es encarcelado, acusado de envenenar a una anciana y de abusar de un chico. Allí se enreda con Ramón, un lider carcelario que está por salir y no quiere meterse en problemas. Pero también deberá vérselas con Henderson, hijo violento de una familia acomodada con sed de venganza hacia Nehuén.

Varios personajes se van sumando el entramado de traiciones, arreglos, peleas y trampas, incluyendo a la familia de Nehuén, el padre de Henderson, otros presos nuevos y veteranos, guardias y familiares. Si bien por momentos las subtramas son demasiadas, por lo general el relato es claro y avanza con precisión narrativa hacia un enfrentamiento final en el que varias cosas se ponen en juego: corrupción policial, violencia, lucha de clases, los problemas entre los habitantes de pueblos originarios como Nehuén y los que no lo son y así.

elsacrificioComo sucedía con EL PERRO MOLINA, este es otro de esos filmes en los que Campusano parece manejarse cómodamente en el terreno policial, con una destreza técnica en lo visual que ya luce muy profesional y hasta con elegantes planos secuencias, a años luz del “cine bruto” que se pregona desde el nombre de su productora y que era más evidente en sus inicios. Pero como en ese filme, esa forma más clásica de narración visual se choca con las acostumbradas actuaciones desparejas y los excesivamente formales diálogos entre los protagonistas lo que genera una gran dificultad en lograr la credibilidad necesaria para entrar en el mundo de la ficción.

Si bien es entendible la búsqueda de naturalidad de los no-actores que profesa el director, mientras más profesionales lucen sus películas más resaltan e incomodan ese tipo de performances “recitadas” y esos diálogos acartonados y sentenciosos. Y es una pena porque tanto la trama como los temas que pone en juego Campusano aquí son lo suficientemente atractivos como para generar una película de más alto impacto, algo que se pierde muchas veces por esta búsqueda o tono que, a esta altura, no logro terminar de comprender.