Estrenos: «Lo and Behold: Ensueños de un mundo conectado», de Werner Herzog

Estrenos: «Lo and Behold: Ensueños de un mundo conectado», de Werner Herzog

por - cine, Críticas
07 Dic, 2016 06:38 | Sin comentarios

Este nuevo documental del cada vez más prolífico Werner Herzog (este año presentó también una ficción y otro documental) se centra en un mundo dominado y gobernado por internet. En el filme, el realizador alemán entrevista a especialistas de todo tipo que dan su visión de un futuro cibernético que, según la visión de Herzog, resulta por un lado fascinante pero por otro bastante pesadillesco.


lo-and-beholdEn este nuevo documental, un tanto desprolijo y casual para sus estándares, Werner Herzog de todos modos logra meterse en esas zonas a las que solo él llega: entender internet y su existencia en el mundo de hoy (y del futuro) a través de entrevistas a especialistas en la materia. Arranca por el pasado, por la mítica y un tanto fetichizada “fundación” de internet en 1969 y se dispara hacia donde Herzog quiere: sus aplicaciones en la vida moderna, su crecimiento desordenado y caótico, sus adictos en recuperación, los super-hackers, los científicos que piensan su futuro y, el temor de muchos, si en algún momento internet  empezará a tomar conciencia de sí misma para dejarnos a los humanos en el camino.

Pero Herzog va a más, a cosas que solo él conecta en lo que parece una asociación libre: explosiones solares que pueden acabar con el mundo, si “internet sueña consigo misma”, posibles viajes a Marte y colonias en el espacio (él mismo se ofrece a ir en la primera), robots peculiares, hasta qué punto podremos directamente poner en internet nuestros pensamientos sin tener  que tipearlos y cosas así. Pero no son gratuitas sus conexiones: todo parece partir de una mezcla de fascinación y temor por ese futuro en el que, al parecer, nada será igual a lo que conocíamos, especialmente para alguien como Herzog que ha hecho de las epopeyas en el mundo real su vida y su carrera.

Difícil imaginarlo a un director como él, tan fascinado con las contradicciones de los seres humanos enfrentados al mundo real y concreto, demasiado contento con un futuro (casi presente, convengams) de personas/adictos sentados días y días frente a una computadora o algún tipo de interface cibernética, interactuando solo desde allí. El plano de los monjes y sus celulares, la manera irónica con la que Herzog pronuncia la palabra “tweet”, todo da a entender que ese futuro lejano le resulta curiosamente fascinante pero que casi agradece no tener que vivir demasiado tiempo más en él.