Cannes 2018: crítica de «Les filles du soleil», de Eva Husson (Competencia)

Cannes 2018: crítica de «Les filles du soleil», de Eva Husson (Competencia)

por - cine, Críticas, Festivales
12 May, 2018 08:37 | 1 comentario

La historia de un batallón femenino del ejército kurdo que lucha contra ISIS es el centro de esta película francesa que utiliza todos los clichés posibles de la corrección política. Protagonizada por Emmanuelle Bercot y Golshifteh Farahani es una película mediocre y demagógica que puede llevarse premios de aquí solamente por su temática feminista.

Apenas vi unos minutos de esta película tuve dos sensaciones encontradas. Primero, que no había forma de que fuera buena. Segundo, que tenía muchas posibilidades de ganar algún premio importante aquí. La primera impresión fue la correcta: la película es mala, muy mala. Y se notaba de entrada, en los personajes y diálogos, en la forma de presentar la situación y el conflicto. La segunda se sabrá cuando se entreguen los premios, pero es el tipo de película que vista hoy algo tiene que llevarse de aquí.

¿Por qué? Por un lado porque LAS CHICAS DEL SOL está dirigida por una mujer, algo por lo que muchas otras mujeres que están aquí (incluyendo varias miembros del jurado) reclamaban como una deuda del festival en una marcha hoy mismo. Pero, más que nada, porque es una historia de mujeres valientes y guerreras, chicas kurdas que luchan contra ISIS en un territorio más que complicado y en el que es casi imposible sobrevivir. Y a quienes los hombres –por razones que ya conocerán– temen más que a nadie.

La película me hizo acordar a cierto cine de Hollywood de los ’80 que tendía a viajar a zonas de conflicto en países del Tercer Mundo para contar historias con contenido político local pero protagonizadas por una estrella internacional, generalmente en el papel de un periodista que cubre alguna guerra. Siendo un filme francés, la estrella es de ese país. Se trata de la actriz y también directora Emmanuelle Bercot, quien encarna a una fotógrafa que ha perdido un ojo y a su marido en otro frente de Medio Oriente. En Kurdistán se conecta con este batallón femenino, encabezado por Bahar, una mujer con una vida durísima que el filme repasa en largos flashbacks que ocupan casi la mitad de su metraje. Son ellas dos las que, junto al grupo comando de chicas, se lanzan a capturar una colina que está en manos de los enemigos, algo que los hombres de su mismo bando parecen no atreverse a hacer.


El problema del filme es que su guion parece un catálogo de frases hechas y discursos «importantes», los temas parecen sacados de un catálogo de catástrofes posibles que se pueden atravesar en ese tipo de conflictos (secuestros, violaciones, niños perdidos y mutilados, partos imprevistos, crueldad por doquier) y los personajes son casi de manual escolar de próceres de la patria, de esos que leíamos de niños. Si a eso le sumamos que las escenas de acción están filmadas de manera espantosa, solo queda admirar la decisión de hacer una película sobre este grupo que existe en la vida real, pero lamentarse por todas las otras decisiones tomadas.

Con una sola excepción: la actriz iraní Golshifteh Farahani, que encarna a Bahar. Su convicción y su capacidad actoral logran que por momentos uno pase por alto lo mala que es la película en casi todos sus rubros y se compenetre con su durísima historia. Pero la gracia de la actriz de PATERSON, ABOUT ELLY y EDEN no logra, finalmente, tapar tanto mal gusto realizado en nombre de la corrección política. Husson puede tener su corazón en el lugar correcto, pero el talento parece que se lo dejó en otra parte.