Cable: crítica de «Plus One», de Jeff Chan y Andrew Rhymer (TNT)

Cable: crítica de «Plus One», de Jeff Chan y Andrew Rhymer (TNT)

Esta divertida comedia romántica protagonizada por Maya Erskine y Jack Quaid se centra en dos amigos de la universidad que se acompañan mutuamente a bodas. La película inaugura el ciclo TNT Original el 17 de febrero a las 22.


Antes que hablar de la película específicamente, voy a aprovechar este primer párrafo para hacer una apuesta a futuro: si Maya Erskine no se convierte en una estrella de la comedia de acá a unos años, algo muy raro y horrible está sucediendo en el mundo. La actriz, de 32 años, tiene un talento y un timing cómico tan únicos como efectivos. Y verla es, casi, un espectáculo aparte y uno que, a la vez, hace funcionar muy bien los productos cinematográficos y televisivos en los que aparece. Si vieron la serie PEN15 sabrán de lo que estoy hablando. Si no la vieron –y al terminar esta simpática comedia quieren saber más de ella– les recomiendo que la busquen enseguida y se aboquen a saborear sus diez breves y muy graciosos episodios.

Esta comedia romántica que Erskine protagoniza –y que inaugura el ciclo de películas llamadas TNT Original y que se exhibe a partir del 17 de febrero a las 22 por ese canal– funciona como una clásica película de su género, una cuya premisa y temática hacen recordar a las de CUANDO HARRY CONOCIO A SALLY, ya que se centra en una pareja de grandes amigos que pasan mucho tiempo juntos sin darse cuenta que, tal vez, sean «el uno para el otro».

La excusa de esa suerte de convivencia amistosa tiene que ver con la necesidad de ir acompañados a las bodas a las que los invitan, a cada uno por su lado. Alice (Erskine) y Ben (Jack Quaid) son compañeros y amigos de la universidad que no están en pareja (ella se ha separado hace poco y él no logra engancharse con ninguna, a la espera de «la ideal») y que, por una cuestión generacional –rondan los 30– están atravesando una etapa en la que, constantemente, muchos amigos, conocidos, hermanos y familiares se casan. Tienen buena química, se divierten juntos, se fastidian un poco con todo el ceremonial de la boda –y su lógica «casamentera», con sus mesas para solteros y las incómodas presentaciones de potenciales parejas–, así que, dependiendo el caso, uno u otro es el «más uno» de la invitación a la que alude el título.


Es así que a través de una serie de bodas –con sus preparativos, problemas, tardanzas, regalos y situaciones incómodas– ambos se reencuentran y, en cierto momento, se dan cuenta que la cosa está empezando a tomar otro color. Es ahí, entonces, cuando realmente empiezan los problemas para ambos. El formato de PLUS ONE no revolucionará el género pero es efectivo. Por un lado, por el esquema específico de los casamientos en sí (que le dan un orden episódico al relato, un poco como sucede en CUATRO BODAS Y UN FUNERAL) y, por otro, por el motivo que siempre hace funcionar estos films: buenos e ingeniosos diálogos dichos con gracia por dos intérpretes con química. Y todo eso está aquí.

Quaid –hijo de Dennis Quaid y Meg Ryan– tiene los genes del género en la sangre y si bien aquí funciona como partenaire de la más llamativa Erskine, logra estar a la altura del desafío, ya que la pequeña actriz half japanese tiene un particular estilo cómico que no es siempre fácil de seguir. ¿A qué me refiero? Bueno, si no la conocen ya lo verán, pero la chica apuesta algunas veces a una comedia más física y tiene salidas, en ese sentido, poco ortodoxas y un tanto más freak que lo esperable, algo que le funciona muy bien con un personaje que tiende a beber mucho más de la cuenta. Pero su éxito se basa en que esas peculiaridades no la sacan del film y de la conexión con los otros (como pasa a veces con comediantes tipo Bill Murray o Jim Carrey), sino que le dan a esa conexión un carácter más creíble y menos de fórmula.

Es cierto que PLUS ONE tiene una premisa y personajes que permiten suponer que su lugar ideal sería una serie, pero creo que eso tiene que ver con el hecho de que buena parte de estas comedias hoy se ha movido a ese formato. En realidad creo que no es así, que como película funciona bien y que no hace falta más. De hecho, cuando la pareja entra en crisis y la película intenta tornarse un poco más seria (o la parte «romántica» es más importante que la «cómica»), no se sostiene tan bien como cuando se apoya más directamente en el humor, que es la especialidad de la casa.

Desde el 17 de febrero a las 22 por TNT