Estrenos online: crítica de «The Way Back», de Gavin O’Connor

Estrenos online: crítica de «The Way Back», de Gavin O’Connor

por - cine, Críticas, Estrenos
28 Mar, 2020 07:08 | Sin comentarios

Este drama sobre un hombre alcohólico y deprimido que encuentra una segunda oportunidad en su vida cuando lo invitan a entrenar un equipo mediocre de jugadores de basquet responde a todas las fórmulas conocidas pero funciona gracias a una actuación contenida y comprometida de Ben Affleck en el papel principal.

Estrenada a principios de marzo en los Estados Unidos y lanzada en digital apenas 18 días después con motivo de los cierres de salas allí y en prácticamente todo el mundo a causa de la pandemia del COVID-19, la película del director de TUMBLEWEEDS y WARRIOR, entre otras, es un proyecto claramente personal para su protagonista, Ben Affleck, pero a la vez no deja de ser un producto bastante genérico, tradicional, si se quiere clásico en todas sus formas.

Las películas de entrenadores deportivos de equipos chicos y perdedores son un género en sí mismo. Han habido dramas y comedias con similar excusa narrativa pero por lo general lo que más se ve son historias inspiraciones, de segundas oportunidades, tanto para los niños/adolescentes de los equipos en cuestión como para los entrenadores, que generalmente son tipos que no están atravesando el mejor momento de sus vidas y a los que la tarea de ocuparse de esos jóvenes, al menos al principio, les interesa poco y nada.

La diferencia, si se quiere, en el caso de THE WAY BACK, es la seriedad con la que el tema está tratado. O’Connor y/o su guionista Brad Ingelsby parecen meterse en el tema como si nunca nadie lo hubiera hecho antes. Lo mismo que Affleck, que pone todo de sí (es una de sus mejores actuaciones en mucho tiempo: contenida, espesa, grave) en un papel que, según él mismo ha dicho en entrevistas, lo toca muy de cerca ya que es, en el fondo, la historia de un alcohólico que trata de recuperarse.


Los problemas de Jack Cunningham son un catálogo perfecto del género, como si estuvieran reunidos mediante un algoritmo que genera guiones. El hombre era un promisorio jugador de basquet que debió interrumpir su carrera por motivos que ya conoceremos. Era también un feliz hombre casado con un hijo pequeño, pero todo eso se perdió también. Lo que vemos ahora es a un hombre perdido, deprimido, excedido de peso, que trabaja en la construcción y que bebe de la mañana a la noche, casi sin parar. Raras son las jornadas que no terminan con el tipo siendo llevado a su casa por un veterano y más rescatado colega en sus hombros.

Jack no parece encontrar, ni querer encontrar, una salida a esa vida obnubilada, que claramente viene como consecuencia de una situación traumática que tampoco quiere asumir. Un día aparecen de su vieja escuela, en la que supo ser una promisoria estrella del basquet, para pedirle si quiere entrenar al equipo del colegio, que acaba de perder a su técnico y que viene siendo derrotado en todos los partidos. Con muchas reticencias (la escena en la que duda mientras toma una y otra cerveza es entre simpática y patética), termina aceptando. Y se encuentra con un montón de chicos con sus propios conflictos familiares y con cierto talento, pero sin la energía ni el convencimiento de que pueden ganar al menos un par de partidos seguidos.

THE WAY BACK es una historia de segundas chances que, gran parte del tiempo, sigue los lineamientos ya abusados en la materia. Lo que la hace un poco mejor, acaso más noble que muchos de estos dramas que a los veteranos nos traen memorias ochentosas (década plagada de películas inspiracionales sobre entrenadores o maestros de escuela), es su compromiso y su seriedad, que se extienden casi hasta el final, en el que se deja llevar por la propia mecánica específica del relato y un poco traiciona su tono.

Y eso tiene que ver con que, en buena medida, es también una película sobre un alcohólico en recuperación. Y esos dos ejes del relato compiten entre sí por ser narrativamente centrales. Cuando la película sobre el profesor que inspira agresivamente a sus alumnos a salir adelante parece encarrilada en su formato, la película del alcohólico incapacitado de salir de su propia bruma reaparece, creando un curioso conflicto de ejes que, de todos modos, O’Connor logra resolver bastante bien.

Los que se contentan con una película que abraza sin pudor una fórmula probada y aporta poco nuevo, encontrarán en THE WAY BACK casi un ejercicio nostálgico para con un tipo de cine que hoy en día se hace poco de manera tan tradicional. Pero también estarán los que, quizás sabiendo que se trataba de un proyecto muy personal de Affleck, esperaban un poco más que eso. Eso sí, el actor de BATMAN VS. SUPERMAN, que no viene pasando un buen momento tampoco profesional, se entrega de lleno al personaje. Y eso es lo que mantiene vivo el relato. Por más que la película funcione como un sistema, Affleck se lo cree, lo sufre en carne propia. Y eso trasciende la fórmula.