Estrenos online: crítica de «Tiempo de caza», de Yoon Sung-hyun (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Tiempo de caza», de Yoon Sung-hyun (Netflix)

Este thriller coreano que transcurre en un futuro distópico se centra en una pandilla criminal que roba un casino ilegal y es perseguida por un asesino a sueldo. Visualmente inquietante, tras un muy buen arranque se va quedando sin ideas al promediar el relato.

Tras el éxito y los premios Oscar ganados por PARASITOS había en el Festival de Berlín un evidente entusiasmo por ver nuevas películas coreanas de género, por lo que una larga fila de gente esperaba el inicio de TIME TO HUNT, que se presentó allí en el marco de las Berlinale Special Galas. El entusiasmo era palpable, también, al inicio de la película, con sus espectaculares imágenes de una Corea en un distópico futuro cercano, uno más parecido al que se podría imaginar después de una larga y brutal pandemia que en ese entonces. No, la película no predijo el coronavirus ni mucho menos. Solo parecía presentar la imagen de un país que fue próspero y que ahora está económicamente devastado.

El problema del film de Yoon es que, más allá de ese look fascinante y de un planteo clásico para una trama de suspenso, parece quedarse sin demasiadas ideas promediando el relato. Si se toma en cuenta que TIEMPO DE CAZA dura 134 minutos, el esfuerzo a hacer para llegar hasta el final es quizás excesivo. Yo la vi entera, en Berlín, aunque admito que varias veces se me pasó por la cabeza salir de la sala y buscar otra cosa para ver, como parecían hacerlo muchos una vez pasado el entusiasmo inicial. En una plataforma con mucha oferta simultánea quedará para los verdaderos fans del género arribar al destino final.

El film del director de BLEAK NIGHT arranca en una pesadillesca ciudad de un futuro destrozado económicamente, en la que las armas son legales y el dinero no vale nada. Tanto es así que cuando Jun-seok (Lee Je-hoon) sale de la cárcel, tras estar ahí tres años por un robo, se da cuenta que el dinero que le quedó de esa operación, en moneda coreana, no vale nada. Reunido con sus amigos de entonces, Jang-ho (Ahn Jae-Hong) y Ki-hoon (Choi Woo-shik, el hijo de PARASITOS), el trío planea una movida más, muy grande para ellos, que les permitirá salir de ese país destrozado y escaparse a una paradisíaca isla en Taiwan donde imaginan un futuro por lo menos más soleado.


El dato que tienen es que en uno de los casinos ilegales que hay en la ciudad se apuesta en dólares y el dinero está ahí, disponible para ser tomado sin que sus dueños puedan denunciarlo a las autoridades. Para eso tienen un contacto que trabaja en el lugar y que se suma al operativo, pese a su inexperiencia en estos asuntos. Y es así que los muchachos logran un botín enorme muy rápidamente. Lo que no saben es que, si bien no pueden denunciarlo a las autoridades, los gangsters que manejan estos boliches tienen sus propios expertos en «cazar ladrones». Y tampoco saben que además de llevarse mucho dinero se quedaron con algo que no les pertenece y que sus dueños quieren recuperar.

Ahí es donde comienza la «caza» que da título al film: una larga, brutal y cambiante serie de acontecimientos que va enfrentando a los criminales con Han (Park Hae-soo), un violento asesino que no se detendrá ante nada a la hora de liquidarlos y de recuperar lo robado. Han es de esos personajes puramente cinematográficos, más cerca de un «Terminator» de la vida real que un verdadero asesino profesional. Es tanto su control de la situación que suele darles ventajas de tiempo a sus perseguidos solo para entretenerse más en su tarea. Y, tomando en cuenta que a los ladrones tampoco les sobra experiencia, la posibilidad de llegar a la paradisíaca isla se irá complicando cada vez más con el paso de los minutos.

TIEMPO DE CAZA tira una buena cantidad de ideas narrativas y visuales en sus primera hora, pero de a poco empieza a ir quedándose sin fuerzas, como alguien que gastó todas sus energías para atrapar al espectador y en un momento ya no supo más que inventar para mantenerlo interesado y entretenido. Hay algunas escenas de acción bastante violentas (y oscuras) en su segunda hora que hacen lo posible para inquietar al espectador, pero cuando llegan es un poco tarde. Lo mismo sucede con algunas sorpresas que depara su final. A esa altura, nos importa todo bastante poco.

Es una pena que la película logre mucho menos de lo que promete porque es claro que Yoon –nacido en los Estados Unidos– tiene muchas ideas para la puesta en escena: el look de la película es espectacular (un poco NIÑOS DEL HOMBRE, un poco TERMINATOR) y algunas escenas de suspenso están manejadas con mucho ingenio en el uso de las iluminación, pero exige del espectador una paciencia y un interés que los personajes no siempre le despiertan. Y así el film se queda, literalmente, a mitad de camino.