Estrenos online: crítica de «How to Build a Girl», de Coky Giedroyc

Estrenos online: crítica de «How to Build a Girl», de Coky Giedroyc

Esta comedia dramática es una adaptación de la novela semi-autobiográfica de la periodista británica Caitlin Moran acerca de sus tiempos como crítica musical adolescente. Con Beanie Feldstein, Alfie Allen y Paddy Considine.

Las autobiográficas desventuras de un aspirante a escritor tratando de hacerse un lugar en el mundo suelen servir como material de muchas novelas. Y Caitlin Moran no es la excepción. Periodista y presentadora de TV desde principios de los años ’90, logró su mayor éxito como novelista de ficción en 2014 con «Cómo se hace una chica», cuya trama responde a los parámetros recién citados. El asunto funcionó y Moran no solo ha escrito otro libro más de esa trilogía (el primero de todos, «Cómo ser mujer», es de no ficción, y el tercero se llama «Cómo ser famoso») sino que ha logrado llevar este al cine, con una producción y un elenco importantes.

La película, que se estrenó mundialmente en el Festival de Toronto 2019, está siendo estrenada online debido al cierre de salas. Pero esto, que puede sonar como un problema, quizás no lo sea tanto. Es el tipo de películas que funcionan muy bien –quizás hasta mejor– en consumo hogareño. Dicho de otro modo: no es una película de Netflix pero podría haberlo sido. No sé si a la plataforma no le interesó, o si los productores prefirieron optar por la posibilidad de una salida en salas de cine, pero como se dieron las cosas podría haber sido la mejor opción. Hoy, al menos los que no tenemos acceso directo a su alquiler online, la tenemos que encontrar de otras maneras.

HOW TO BUILD A GIRL es un clásico relato de crecimiento centrado en una adolescente de clase obrera de Wolverhampton, a principios de los ’90, que tiene talento para la escritura aunque no muchas oportunidades reales para demostrarlo más que entregarle a su maestra ensayos de… 33 páginas. Johanna Morrigan (encarnada por Beanie Feldstein, vista recientemente en LADY BIRD y BOOKSMART y, para más datos, hermana de Jonah Hill) anda por los 16 años y está bastante agobiada en una familia que incluye a un hermano fanático de la música, una hermana menor y dos recientes mellizas que dejan a su madre en estado de permanente agobio y casi depresión. Su padre, Pat (Paddy Considine), es un músico frustrado y desocupado que vive de vender cachorritos y cobra un seguro social de desempleo.


Johanna –que tiene en su pieza posters de Freud, Marx, las hermanas Bronte, Frida Kahlo, Sylvia Plath y Jo March, entre otros íconos a los que les habla– consigue la posibilidad de acceder a cierta fama local cuando gana un concurso de poesía que le permite presentarla en un programa de televisión. Pero digamos que sus nervios le juegan una mala pasada y todo termina muy mal. Luego tendrá otra oportunidad: la de mandar una crítica musical a la revista NME (New Musical Express, en realidad Moran trabajó en Melody Maker, su rival). Y ella, aunque no sabe nada de rock, lo hace, eligiendo escribir sobre el musical Annie.

Resumiendo una larga cadena de situaciones y confusiones, la chica finalmente consigue trabajo como crítica musical (primero de shows en vivo, luego de álbumes) creándose un personaje ficticio llamado Dolly Wilde, con muy particular look incluido. Y no solo descubre que le gusta el rock (su primer trabajo es cubrir un show de Manic Street Preachers, nada menos) sino que es convincente para expresarlo. Pero cuando escribe una entrevista apasionada a John Kite, un sensible cantautor irlandés (encarnado por Alfie Allen, de GAME OF THRONES), descubre que ese tono «a corazón abierto» no funciona en el ambiente cínico de la crítica de rock británica. Y para sobrevivir allí se ve forzada a convertirse en un personaje malicioso y ácido a la hora de escribir que no necesariamente representa lo que ella es ni cómo se siente. O quizás sí.

HOW TO BUILD A GIRL juega de una modo un tanto simplista pero muy honesto con los problemas y dificultades de hacerse un lugar en el mundo del periodismo y la crítica de espectáculos. Si bien conviene tomar la trama siempre en el contexto cómico del film, los problemas de Johanna son bastante habituales en este trabajo. Muchas veces, para hacerse notar, periodistas y críticos se ven (¿nos vemos?) forzados a construir personajes ácidos o exagerados que no necesariamente tienen que ver con lo que son (¿somos?). Y esa fricción entre lo público y lo privado provocan no solo conflictos con el mundo exterior sino con ellos mismos… por lo que me contaron.

Hay algo de ese universo que está bien entendido, si bien la película elige muchas veces mostrarlo de un modo por demás exagerado. Digamos que pocos periodistas freelance mantienen a familias de siete personas con sus notas y hay otras «anécdotas» que aquí se cuentan que están claramente reforzadas para dar un efecto gracioso. Pero la lógica, hasta cierto punto, es certera. Habrá algunas decisiones posteriores –ligadas a esto– que son un poco más discutibles, pero ya lo verán en la película. Si quieren las discutimos en los comments.

En paralelo, la película –en la que también participan, casi en cameos, Chris O’Dowd y Emma Thompson– le presta una atención un tanto excesiva a las idas y vueltas de su fallido reportaje con el ficticio Kite y de su personal relación con él. De todos modos, Giedroyc tampoco construye ahí una historia de amor clásica, sino que intenta acceder a ese territorio complejo que bien pintó Cameron Crowe en CASI FAMOSOS: la complicada relación de amor/odio entre periodistas (peor aún cuando estos son críticos) y artistas.

En el difícil balance que intenta mantener, HOW TO BUILD A GIRL funciona bastante bien pero no logra convertirse en el clásico generacional que podría haber sido. Algunos mecanismos (como cuando los cuadros con sus ídolos que tiene en su cuarto «cobran vida» y le hablan) no funcionan y a la película se la siente por momentos como tironeada entre cierto cinismo más caro a la escuela británica de la comedia con otro, un tanto más sentimental y «accesible», de origen norteamericano. No es que un estilo sea preferible al otro, pero hay veces que juntos más que potenciarse se sacan chispas. Algo similar suele pasar en algunas adaptaciones de novelas de Nick Hornby, un autor con algunos puntos en común con Moran, aunque con una muy distinta mirada de género.

Pese a esos problemas, estamos ante una película genuina y bastante honesta acerca de los problemas de una mujer joven y de clase baja que intenta triunfar escribiendo en un mundo masculino, mayor en edad y económicamente más acomodado, hasta llegar a descubrir su propia voz. Y Feldstein vuelve aquí a demostrar que es uno de los descubrimientos cómicos más interesantes de los últimos años. No me extrañaría que en poco tiempo se refieran a Jonah Hill como «el hermano de Beanie».


Acá va una playlist de Spotify con las canciones de la película, incluyendo Manic Street Preachers, Happy Mondays, Primal Scream y The Auteurs, entre otras bandas.