Estrenos online: crítica de «Family Romance LLC», de Werner Herzog (Mubi)

Estrenos online: crítica de «Family Romance LLC», de Werner Herzog (Mubi)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
03 Jul, 2020 01:29 | comentarios

Esta curiosa y temáticamente fascinante película del realizador alemán transcurre en Japón y se centra en las actividades de una empresa que alquila familiares y amigos a personas que los necesitan. Disponible en Mubi.

La premisa de FAMILY ROMANCE LLC puede parecer futurista pero acaso sea tan milenaria como la existencia misma. Después de todo, muchos han llamado a la prostitución la más antigua de las profesiones y, en cierto modo, lo que ofrece la compañía «Family Romance» es algo bastante parecido solo que no necesariamente sexual. Esta pequeña, curiosa y fascinante película que Herzog filmó en Japón con un equipo muy pequeño y siendo su propio camarógrafo puede tener un aspecto casi casero y pseudo-documental pero se centra en un tema enorme, caro a a la ciencia ficción más existencial.

En el film, presentado fuera de competencia en el Festival de Cannes 2019 –y que está disponible de manera gratuita solo por hoy en Mubi y luego quedará para los suscriptores– existe una compañía que se llama como la película, cuya misión es alquilarle a sus clientes personas (actores) que los suplan en sus diferentes y específicas necesidades. Es una premisa que tiene bastante en común con la de LOS SIMULADORES, solo que aquí muchas veces la gente la contrata para sí misma, a conciencia de que esa persona que los acompaña a una boda, a un viaje o a un funeral es alguien a quienes ellos mismos le han pagado. Escorts, si se lo quiere poner en términos duros.

A Herzog lo que más le interesa del trabajo son sus ecos filosóficos, existenciales, ya que de algún modo se conectan con temas que siempre han interesado al director de EL ENIGMA DE KASPAR HAUSER, STROSZEK o el reciente documental LO AND BEHOLD, todos ellos cruzados por intereses y cuestiones formales similares. Aquí, Ishii Yuichi –el verdadero dueño de la empresa– encarna a una versión de sí mismo y es el que lleva a cabo la mayoría de los «encargos». Hay muchos que son casuales y ocasionales: una mujer le encarga que la «sorprendan» diciéndole que ganó la Lotería (ya la ganó antes pero quiere «revivir la emoción»), un empleado del tren quiere que Ishii lo cubra de un error laboral y reciba el castigo que le corresponde a él y hay otra que se hace seguir por falsos paparazzi para que la gente crea que es una celebridad. ¿Muy lejos de la realidad? Acaso no tanto.


El trabajo principal de Ishii dentro de la película es más complejo. Una mujer lo contrata para que se haga pasar por el padre de su hija, Mahiro, a la que su verdadero padre abandonó a los dos años y ella no conoce. Lo que empieza de una manera tímida y tentativa de a poco se va estabilizando y parecen haber entablado una relación afectiva. Hasta la propia madre, de hecho, siente que su falso marido podría muy bien ser uno verdadero. Pero eso, dice Ishii, está fuera de los servicios que ofrece su empresa.

Una película más convencional podría haber hecho a partir de este tema hasta una superproducción de ciencia ficción (o algo similar a ELLA, de Spike Jonze) o utilizar más el tema para crear conflictos más guionados, con un crescendo dramático más tradicional. Herzog funciona aquí a partir de viñetas, de pequeños haikus narrativos muchas veces enhebrados con esos clásicos pillow shots tan caros al cine japonés vía la obra de Ozu, solo que aquí están hechos con drones.

Son muchos los temas que dispara la película, a tal punto que se disfruta más dejándose llevar por esas tangentes que pensando en cuestiones formales o estructurales. La película está filmada en las calles y plazas, sin permisos, con diálogos que muchas veces parecen improvisados y una calidad digital bastante low fi. Pero eso le da a la vez la curiosa sensación de estar viendo un documental aunque en realidad no lo sea. ¿O sí?


Herzog intenta observar y analizar el tema de la soledad, de la necesidad de «contratar» personas para que nos acompañen, pero a la vez se pregunta si no es siempre así, si de algún modo nosotros y quienes nos rodean no actuamos relaciones y armamos personajes cuando estamos con otros, dinero mediante o no. La película pone en juego también el tema de lo verdadero y lo falso en el cine, al poner a no actores a hacer de actores de ficciones dentro de la ficción. Y por último, volviendo a un tema que lo obsesiona, el realizador alemán analiza el tema de la inteligencia artificial, los robots y la creación de un «otro yo» en las culturas digitales y de redes sociales.

La falsedad alquilada que ofrece la empresa de Ishii quizás no sea tan distinta a cómo funciona el mundo realmente. Y las emociones quizás tampoco estén necesariamente ligadas a lo que conocemos como humanidad. En la entrevista que está después del streaming del film, Herzog confiesa haberse emocionado viendo «actuar» al Baby Yoda de THE MANDALORIAN, serie en la que actúa, aún sabiendo que era un muñeco operado por dos técnicos. «¿Qué es verdad, qué es mentira? –dice–. Todo es performance, escenario. Falso pero a la vez verdadero.»