Estrenos online: crítica de «Ava», de Tate Taylor

Estrenos online: crítica de «Ava», de Tate Taylor

Este thriller se centra en una asesina a sueldo que falla en un trabajo y debe descubrir quienes la están tratando de eliminar. La protagonizan Jessica Chastain, John Malkovich, Colin Farrell y Geena Davis.

Una de las consecuencias positivas de los debates culturales acerca de la poca representación femenina en los roles principales de películas de género (con «género» en este caso me refiero a acción, aventuras, thrillers, etc) es que, ahora que esto por suerte está cambiando bastante, nos topamos con que hoy existen muchas más películas con mujeres protagonistas. El problema es que suelen ser tan malas como las que protagonizan los hombres. Dicho de otro modo: este noble debate habilitó a que grandes actrices puedan protagonizar las mismas películas mediocres que los varones. ¿Es un triunfo para el cine? ¿Para la representación de género en el género? ¿O no cambió nada?

Sin dudas, es una conversación –un debate si se quiere– más interesante para desarrollar en estos párrafos que dedicarlos a hablar de la película en sí. Sobre AVA, lo máximo que se puede decir es que es un relato de acción y suspenso entre mediocre y anodino en el cual Jessica Chastain encarna a la tal Ava, una ex marine, problemática y adicta, que ahora se ha transformado en una asesina a sueldo, trabajando para una sofisticada compañía a la que le encargan matar gente importante en distintos lugares del planeta. John Malkovich interpreta a su jefe directo y Colin Farrell es el responsable máximo de ese «emprendimiento».

La primera escena nos presenta a Ava en su trabajo, recogiendo a un empresario como si fuera su chofer y, tras un sensual intercambio en el auto, matándolo a sangre fría. También notamos que el operativo está siendo seguido por otra chica en una moto. Tras una visita a su familia (universo que, forzadamente, tendrá un rol importante en la trama más adelante), Ava es enviada a hacer otro operativo, más grande y sofisticado, en Arabia Saudita, que sale mal. La chica sobrevive pero el desastre que deja es importante. De ahí en adelante la clave para Ava será, por un lado, entender quien la «mandó al muere» y tratar de evitar ser liquidada en el asunto.


La película en sí no es muy complicada en términos narrativos y, en lo que respecta a la acción, digamos que intenta ubicarse en una zona a mitad de camino entre JOHN WICK y la saga BOURNE pero sin lograr estar a la altura de ninguna de ellas. Un buen elenco (que se completa con Geena Davis en el papel de la madre, Common en el rol de un ex novio hoy cuñado y Joan Chen, como una mujer a la que su cuñado le debe mucho dinero) le permite darle cierta credibilidad a un guión que parece escrito por un generador automático de diálogos para thrillers. Y las escenas de acción están realizadas de un modo competente, pero no mucho más que eso. Lo más curioso, al menos para mí, es ver a Malkovich participar en una de ellas, acaso la más violenta de todas.

¿Es una película pésima? No, es apenas presentable, pero seguramente está entre lo más olvidable que hicieron sus protagonistas en sus respectivas carreras. La segunda pregunta a hacerse es la siguiente: ¿Sirven este tipo de películas para cambiar el posicionamiento de las mujeres en Hollywood? Si se piensa en términos industriales y de representatividad se puede decir que sí, que es extraordinario que una gran actriz como Chastain pueda protagonizar un film de acción en lugar de estar relegada a un rol secundario. Y lo mismo se puede decir de CAPITANA MARVEL, MUJER MARAVILLA, ATOMICA, la reciente LA VIEJA GUARDIA o la inminente VIUDA NEGRA, entre otras. Buenas o malas, mejores o peores, son películas que certifican que ese tipo de roles pueden estar interpretados por mujeres y funcionar comercialmente de todos modos.

El problema que se me genera tiene que ver con la calidad artística de todos estos productos. Digamos que, de los ejemplos citados, muy pocas califican como películas realmente buenas. Y AVA está en entre las más flojas de todas ellas. De algún modo, este cambio cultural/conceptual parece pasar por un costado económico (mujeres recibiendo mismos salarios que los hombres en Hollywood) y social (mayor representación de mujeres en roles fuertes y decisivos, con «agencia»), sin centrarse demasiado en el aspecto estético de los productos en sí. Dicho de otro modo: que las mujeres protagonicen más y más de estas películas no estaría sirviendo mucho para mejorar su calidad promedio, ni siquiera para ofrecer realmente otros puntos de vista.

En AVA eso sucede aún menos ya que tanto su guionista como su director son hombres. Y lo único que se les ocurrió como idea para volver más «femenino» el thriller es agregarle una cuota importante de drama familiar y conflictos entre Ava, su madre y su hermana. Pero casi toda esta subtrama se siente entre falsa e innecesaria. Quizás algunos nos ilusionamos con que ese cambio de género de los protagonistas podría servir para mejorar los productos en sí, haciendo que estos géneros tan codificados a lo largo de las décadas empezaran a ofrecer otros enfoques y posibilidades. Pero esto –más allá del placer que genera ver a una chica moliendo a palos a decenas de varones– no estaría sucediendo. De vuelta: como conquista cultural será valioso, pero al cine como materia artística no lo cambia demasiado.