Estrenos online: crítica de «Host», de Rob Savage

Estrenos online: crítica de «Host», de Rob Savage

Esta película de terror de bajo presupuesto hecha a través de la aplicación Zoom es un efectivo relato de fantasmas que se las rebusca muy bien con los limitados recursos que hay para filmar durante la pandemia por el coronavirus.

No serán muchas las películas realizadas durante la cuarentena de –por ahora– 2020 que podrán volverse a ver después de terminado el asunto. Las limitaciones para filmar son tantas que realmente es muy complejo poder hacer algo realmente valioso, especialmente largometrajes. No estoy sumando a esta lista las películas experimentales, de animación, de found footage o hechas mediante banco de imágenes ya que allí no existen las mismas limitaciones que para este tipo de ficciones.

Lo interesante de HOST no solo está en haber armado una película concisa, atrapante y bastante contundente con las posibilidades ínfimas de armar equipos de rodaje o juntar elencos que puedan compartir una escena, sino también por haber utilizado uno de los grandes «éxitos» de la cuarentena como método de filmación y, más que nada, como hilo narrativo. Me refiero al Zoom. La película del británico Savage fue grabada, en buena medida, a partir de imágenes obtenidas por ese medio mientras que otras, evidentemente, se obtuvieron de otros modos, pero se ven como si fueran parte de la misma «conversación».

HOST consiste en un encuentro virtual vía Zoom entre seis amigxs (cinco mujeres y un hombre) que se juntan con la intención de entretenerse haciendo una sesión de espiritismo. Para ello convocan a una médium que será la encargada de guiarlos en este jueguito con el que quieren pasar el rato durante el confinamiento. Y es así que, tras unos 15 minutos de conversaciones muy naturales y realistas en las que se van comentando distintas situaciones y tensiones del día a día, se inicia la sesión en cuestión. Y quizás sea lo mejor dejar el resumen acá.


Savage es muy inteligente y sagaz para descubrir las variadas posibilidades de generar situaciones aterradoras en estos espacios paralelos, que no se cruzan entre sí. Utilizando el sonido, la oscuridad o baja luminosidad (para participar de la sesión, todas se iluminan con velas) y el punto de vista fijo de cada cámara de computadora (en algunos casos parecería ser una tableta o celular), el pequeño equipo que encontró la manera de producir el film se las arregla para crear tensión en los protagonistas y, con mucha efectividad, también en los espectadores.

No es mucho más que eso: una sesión espiritista que se desmadra por motivos que ya verán. Pero, dentro de sus posibilidades, funciona muy bien: las actrices (y el único actor) logran transmitir una enorme credibilidad en la conversación grupal, la breve extensión (56 minutos) hace que no haya nada de sobra y, cuando empiezan a suceder cosas extrañas, Savage consigue que –salvo algún que otro detalle un poco exagerado– la «conversación» mantenga el suspenso hasta el final.

HOST quizás no tenga el impacto histórico que en su momento tuvo THE BLAIR WITCH PROJECT pero casi seguramente marcará una tendencia de películas de terror que, a la hora de recordar lo que sucedía en el 2020 (o bien porque sigue sucediendo), utilicen la idea de las conversaciones por Zoom –o sistemas similares– como punto de partida narrativo. Aquí, lo virtual y lo fantasmagórico se combinan en una sola y misma idea. Y los miedos que despierta el coronavirus (al que muchos definen como «un enemigo invisible») encuentran una narrativa en la que, al menos, descargar algo de tensión mediante unos gritos. Para ver de noche, preferentemente.