Estrenos online: crítica de «I Used to Go Here», de Kris Rey

Estrenos online: crítica de «I Used to Go Here», de Kris Rey

Gillian Jacobs protagoniza esta comedia dramática acerca de una escritora que regresa a la universidad en la que estudió a presentar su primer libro. Una vez allí se encuentra con que las cosas son muy distintas a como las recordaba.

Para los que atraviesan la llamada «crisis de la mediana edad», regresar a la vida que tenían a los veinte puede parecer una suerte de solución, descanso o paraíso para lo que parecen ser infinitas complicaciones y problemas. Pero en realidad es algo bastante más complejo. También es darse cuenta que las cosas no eran tan simples y claras como las recordamos sino un tanto más espesas, raras. Algo así le pasa a Kate (Gillian Jacobs, de COMMUNITY), quien está atravesando una de esas crisis, no necesariamente ligada a la edad sino a un par de reveses en la vida. La chica que vive en Chicago acaba de sacar su primer libro, pero las ventas no funcionan y su editorial le ha cancelado la gira promocional. Estaba comprometida para casarse pero su pareja la dejó y ahora está saliendo con otra chica, aunque Kate no quiera asumirlo. Para sumar problemas, todas sus amigas parecen haber quedado embarazadas al mismo tiempo y Kate se siente completamente afuera de sus realidades.

El llamado de David Kirpatrick, su antiguo profesor de Literatura en la Universidad de Illinois y una suerte de mentor/referente de Kate, parece solucionarle un poco sus problemas. El tal David ((Jemaine Clement, el actor/director neocelandés de FLIGHT OF THE CONCHORDS y WHAT WE DO IN THE SHADOWS, con un look listo para interpretar a Francis Ford Coppola si le hacen una biopic) la ha invitado a Carbondale, la ciudad donde está el college en cuestión, a presentar su novela allí ante sus alumnos actuales. Es claro, de entrada, que la relación entre Kate y David es un poco más personal que lo normal para un profesor y una (ex) alumna. Al llegar, Kate allí se topa con que David está en pareja y que la chica no la mira con buenos ojos. Aunque David sí.

Cuando todo parece indicar que la situación irá para el lado de la comedia romántica, I USED TO GO HERE pivotea rápidamente hacia otro lado. Como en su anterior film HOMECOMING, la directora Kris Rey (antes conocida como Kris Swanberg, cambió su apellido al separarse del director de DRINKING BUDDIES) prefiere centrarse en las relaciones entre diferentes generaciones. A Kate la alojan en un curioso bed & breakfast que está justo enfrente de la casa en la que solía vivir cuando iba a esa universidad y que ahora está habitada por un grupo de estudiantes. De a poco, mientras se va descubriendo decepcionada por David (que ya no es el que ella recordaba, o acaso nunca lo fue), Kate se va involucrando cada vez más en las vidas personales de los chicos, pasando a vivir una suerte de revival de sus épocas de estudiante.


Gracias a un par de muy buenos y carismáticos comediantes como son Jacobs y Clement, I USED TO GO HERE mantiene buena parte de su humor y simpatía de principio a fin, pero en cierto momento la película toma una suerte de desvío narrativo bastante poco interesante que ocupa buena parte de su segunda mitad. Es que Kate se va metiendo más y más en las vidas de los chicos, por lo que pronto empieza a vivir algunas aventuras con ellos. Solo que las aventuras en cuestión resultan ser un tanto más banales de lo que parecen en principio, especialmente porque están jugadas en un tono de comedia-comedia que Rey no maneja demasiado bien.

Por más que ese derrotero narrativo tenga como objetivo que Kate llegue a ciertas conclusiones respecto a su vida actual (y que reconsidere su idealizado pasado), da la impresión que la directora podría haber elegido otras maneras de arribar a esos mismos resultados. La relación entre Kate y David, y la que cada uno de ellos tiene con los estudiantes actuales, tiene un montón de aristas curiosas y hasta inquietantes para analizar (la película toca temas como el potencial acoso sexual que existe ahí por las diferencias de poder y generacionales), pero la narración va perdiendo fuerza con el correr de los minutos. Sobre el final, de todos modos, retoma la delicadeza y el trazo un tanto más fino que no debería haber soltado nunca.

Pese a sus momentos más endebles, I USED TO GO HERE logra capturar la experiencia de «volver a vivir» la etapa universitaria por parte de alguien que se acerca a los 40 años y que siente que no logró convertirse en la persona (ni en la escritora) que entonces imaginaba que iba a ser. En sus conversaciones y experiencias con el grupo de chicos que estudian hoy (es un mérito de la película que en muy poco tiempo logre armar un creíble y diverso grupo de jóvenes aspirantes a escritores, cada uno con sus peculiaridades), en el decepcionante reencuentro con David y con algunos otros ex compañeros de la época, Kate cae en la cuenta que su propia realidad es bastante más compleja que la idea de «todo tiempo pasado fue mejor». Y que, de alguna manera, son los alumnos actuales los que la ayudarán a entenderlo.