Estrenos online: crítica de «The Binge», de Jeremy Garelick (Hulu)

Estrenos online: crítica de «The Binge», de Jeremy Garelick (Hulu)

Esta comedia adolescente se centra en un grupo de amigos que quieren entrar a una fiesta en la única noche al año en la que se les permite consumir alcohol y sustancias ilegales. Con Vince Vaughn, Skyler Gisondo y Dexter Darden.

Versión adolescente y alcoholizada de THE PURGE, cambiando armas y crímenes por consumos ilegales, THE BINGE imagina un futuro cercano (o un presente paralelo) en el cual el alcohol y las drogas están prohibidas durante todo el año con la excepción de un día, en el que están permitidas. Suele ser una noche de descontrol descomunal que puede dejar en estado comatoso a personas por día, pero es una especie de acuerdo social que supuestamente sirve a que la economía y la sociedad funcionen un poco mejor, en especial tras lo que parece ser un período de enorme crisis.

Cualquier conexión con la realidad de la pandemia es casual, pero seguramente se podrá hacer. Aquí lo que vemos es un hábito que, para muchos, se volvió agotador. De hecho, el «binge» en cuestión es algo que cada vez hacen menos personas, especialmente los adultos, luego de vivir algunas situaciones y experiencias demoledoras que la película ilustra en varios videos seguramente sacados de verdaderas borracheras épicas. Pero, claro, para los que cumplen 18 años (la edad en la que se puede empezar) no hay nada más esperado que esa primera noche en la vida en la que, legalmente, cualquiera puede consumir alcohol, drogas y lo que sea sin ningún problema.

Digamos que en este film de Garelick la noche «permitida» en cuestión es más un recurso narrativo que otra cosa. Podría tratarse de una comedia adolescente con una noche de fiesta descontrolada y la trama no cambiaría demasiado, ya que no se hace demasiada referencia a otros aspectos sociales que puede generar esta rara costumbre. THE BINGE toma el modelo de tantas comedias adolescentes en la que los protagonistas son chicos un tanto nerds y marginales a los centros de poder y popularidad de la escuela que, para poder aprovechar la noche descontrolada, necesitan conseguir el preciado acceso a la fiesta más buscada.


La trama tiene algo en común con la de BOOKSMART: LA NOCHE DE LAS NERDS –con un toque de SUPERCOOL— y dos de los tres protagonistas, de hecho, participaron en aquella película. Griffin (Skyler Gisondo, uno de ellos) y Hags (Dexter Darden) son los chicos prolijos y educados que se ven en la situación de conseguir cómo entrar a la fiesta cool de esa noche de descontrol: Hags quiere entrar para participar en un concurso que se hace allí mientras que Griffin quiere ir porque allí estará Lena, la chica que le gusta. Buena parte de la trama estará ligada a sus desventuras tratando de conseguir ese pase, lo que los llevará a una serie de complicados encuentros que se volverán más y más intensos cuando empiecen a consumir todo lo que le pongan adelante, especialmente tomando en cuenta que jamás probaron nada antes.

El que le da un plus de humor importante a THE BINGE es Vince Vaughn, quien encarna a Carlsen, el intenso y severo director de la escuela, además de celoso padre de Lena (Grace Van Dien). Con un timing perfecto, Vaughn por momentos detiene el frenético ritmo de la película para saborear cada una de sus bizarras intervenciones. Y algo similar sucede con la voz en off que hace alguien que suena igual a Morgan Freeman (no se dice si es él o no y la película bromea con eso), que genera un choque similar entre el tono grave de su dicción y las ridículas situaciones que se viven. Un tercer agregado a la trama –un amigo de la dupla, un chico latino medio dark y bizarro que encarna Eduardo Franco, el otro ex-BOOKSMART de los tres– también otorga momentos de humor inesperados.

Pero más allá de algunas situaciones específicas (como un muy simpático momento musical promediando el film), THE BINGE no logra salir de la medianía, de un humor forzado por la intensidad –de la banda sonora, del montaje, del alcohol y las drogas que vuelven frenéticos a los protagonistas– que seguramente funcionaría mejor en una sala de cine colmada por adolescentes que en un formato de consumo hogareño. Es el tipo de película que parece precisar ser consumida en grupo, con amigos y preferentemente en una sala en la que la risa, de producirse, se torne contagiosa. En casa, se hace más difícil. De hecho, da la sensación que la película hace tantos esfuerzos para divertir que al final termina siendo más irritante que otra cosa.

Para el final –una suerte de competencia que, sí, incluye más consumos de los tolerables por cualquier ser humano–, THE BINGE pierde casi cualquier relación con la lógica. Ya no con la de los personajes (que a esa altura podrían tirarse de un puente sin darse cuenta si chocan contra el piso o se hunden en el agua) sino con la coherencia de su propia trama. Y si bien sus momentos simpáticos son innegables, al final uno empieza a sentir que le llega la resaca cinematográfica antes de que los protagonistas sientan la alcohólica.