Series: crítica de «Utopia», de Gillian Flynn (Amazon Prime)

Series: crítica de «Utopia», de Gillian Flynn (Amazon Prime)

La versión estadounidense de la serie británica de 2013 es un relato muy actual sobre un grupo de jóvenes que trata de descifrar los secretos de una novela gráfica que parece predecir las grandes catástrofes de nuestro tiempo, incluyendo una brutal pandemia generada por un nuevo virus. Protagonizada por John Cusack y Rainn Wilson, estará en Amazon Prime el 31 de octubre.

Una serie como UTOPIA plantea un problema difícil de resolver. A su mundo ficcional le ha tocado en suerte tener muchos contactos con la realidad, de una manera que algunos podrían considerar sorprendente y hasta predictiva. Es una serie que transcurre durante una pandemia de una gripe producida por un virus desconocido que está matando a centenares de personas (niños, en este caso) y en la que todo el mundo corre para encontrar una vacuna que sea aprobada para su uso. Si bien no hay cuarentenas generales ni nada parecido (los contagiados sí lo están pero sobreviven muy poco una vez que se la contagian), las similitudes son muchas como para ser pasadas por alto y entregarse de lleno a la ficción. Es cierto. No es responsabilidad alguna de la serie esa similitud. Pero es realmente muy difícil no pasar lo que uno ve por el filtro de la realidad.

Y por más que uno haga un esfuerzo de abstracción suficiente como para no conectarla con el mundo real es imposible saber si eso nubla o no nuestra apreciación del producto. ¿Nos molestarían tanto sus inconsistencias de no ser por estar viviendo algo parecido? ¿Nos parecería por momentos tan estúpida e irresponsable de no haber un hecho real similar sucediendo ahora mismo? ¿Producirían tanto fastidio sus problemas narrativos, sus personajes banales, sus comentarios supuestamente provocadores, sus desopilantes teorías conspirativas? ¿O podríamos circunscribirlas al ámbito de la pura ficción? De vuelta. Es imposible saberlo ya que el clima de la época que nos rodea nos dificulta esa posibilidad. Solo nos queda analizarla, nos guste o no, dentro del mundo real en el que la serie existe y asumir una subjetividad quizás superior a la normal al estar nuestra capacidad de juicio atravesada por lo que sucede.

UTOPIA juega con dos narrativas en paralelo, al punto que en varios momentos parecen ser dos series que funcionan al mismo tiempo, con muy poca relación entre ellas. Por un lado hay un grupo de nerds, fanáticos de los cómics, que enloquecen al enterarse que alguien ha descubierto los manuscritos de «Utopía», secuela de «Distopía», una novela gráfica de culto que, según sus fans más acérrimos, predijo el pasado reciente. Y estos amigos virtuales (que no se conocen en persona) quieren adquirirla porque algunos de ellos creen que les permitirá saber los horrores que nos esperan en los próximos tiempos. Pero no les es fácil, ya que dos extraños y muy violentos sujetos no solo también quieren obtenerla sino que están asesinando a todos los que pudieron haberla visto. Y cuando se enteran que uno de ellos la tiene, empezarán a perseguirlos.


Resumiendo una trama que se va volviendo más y más enredada con el correr de los ocho episodios, por otro lado hay una pandemia en progreso y una gran corporación relacionada al tema de una manera que aparenta ser un tanto sospechosa o al menos extraña. Liderada por el Dr. Christie (John Cusack), esta empresa está buscando rápidamente conseguir una vacuna para resolver el problema que se presenta. Pero a juzgar por algunos de sus hábitos, discursos y por el evidente look de villanos de las personas que pertenecen a esa corporación, está bastante claro que hay algo raro detrás de todo eso, aunque no se sabe bien qué es.

El equipo protagónico se completa con un infectólogo (sí, exacto) que encarna Rainn Wilson (THE OFFICE) y que se da cuenta que la gripe que está causando estragos es la misma que él descubrió años atrás en Perú y para la que ha creado una vacuna que la podría detener. Pero no está testeada ni aprobada y él no quiere apurar su uso en las personas (por algún motivo esta vacuna funciona en personas ya infectadas) ni recomendarla para su producción masiva sin poder hacer más pruebas previas, por más que lo presionen para hacerlo. Y, por otro lado, se mezcla en la historia una tal Jessica Hyde (Sasha Lane), que es la propia protagonista de la novela gráfica en cuestión y que no solo parece existir en el mundo real sino que ha sido atravesada por los acontecimientos que se narran en «Utopía» y que podrían ser variaciones de algo tan siniestro como real.

Este combo entre ficción predictiva y conspiranoia real es el nervio dramático de esta serie adaptada por la escritora y guionista de PERDIDA de la homónima serie británica que se tuvo dos temporadas entre 2013 y 2014. Casi tan violenta y cínica como la original, con un peso aún mayor puesto en el aspecto conspirativo de la trama pero sin acercarse nunca a la estilizada puesta de su par inglesa (que se puede ver, solamente doblada al castellano, en Amazon Prime), UTOPIA –que iba a ser dirigida por David Fincher hasta que el hombre se bajó del proyecto– avanza a los tumbos narrativos, pasando de la tragedia a la comedia, mezclando escenas de enorme crueldad con otras supuestamente graciosas o hasta románticas, aún dentro de la misma secuencia. Más allá del tema que trata, el problema de la serie es que no crea personajes demasiado interesantes como para llevarnos adelante a través de una trama que es de por sí bastante absurda y disparatada.

Si la serie funcionara bien uno podría recomendarla de todos modos, más allá de sus ideas tremendamente banales sobre el asunto que trata. De vuelta: no es una serie hecha para hablar de esta pandemia sino una creada, escrita y adaptada mucho antes del Covid, aunque sí bajo los temores de brotes virales recientes. Quizás, con Fincher al mando, las cosas podrían haber sido en ese sentido diferentes, pero así como quedó no funciona casi nunca. Casi no hay consistencia alguna en la forma en la que su trama evoluciona y se sostiene a golpes de efecto (violentos, más que nada, con muertes sorpresivas) y termina siendo más cercana, en su estructura, a una película para niños o adolescentes con un concepto de «rebeldía» no muy superior al de los protagonistas que creen que un cómic es capaz de echar luz sobre futuras conspiraciones.

Y ahí está el otro problema de UTOPIA, uno que quizás puede entrar en la categoría de SPOILERS. Estrenada en este momento y en este clima entre agresivo, negacionista y en exceso conspirativo, es una serie que bordea lo irresponsable. No quiero sonar exagerado en este análisis –reconozco que estoy, como todos, preocupado por lo que está pasando, así que me disculpo si sueno tremendista–, pero una serie que transforma en héroes a un grupo de adolescentes que imaginan las más complejas conspiraciones –y que estas luego no solo se cumplen sino que son aún peores de lo que suponen– y los mete en una trama en la que las vacunas las hacen las corporaciones no para ayudar a la gente sino más bien para todo lo contrario (ni siquiera es para hacer mucho dinero sino que hay un criminal plan a lo Thanos dando vueltas) es por lo menos un poco problemático en estos tiempos en los que muchas ideas similares circulan en ciertos sectores complicando potencialmente la resolución de similares problemas. Un anti-vacunas sobrealimentado a teorías conspirativas ve esto y sale a hacer una marcha contra Soros o Bill Gates o a quien le toque ser «responsable» esta semana.

Alguien podrá hacer un análisis más largo de las relaciones entre la ficción y la realidad en esta última década o en el siglo XXI. Quizás este no sea el lugar ni la nota específica. Pero lo que me preocupa no solo de series como UTOPIA sino de buena parte de la ficción contemporánea para adolescentes y jóvenes –mucha derivada de cómics y novelas gráficas– es ese especie de ficcionalización de la realidad que parece circular como moneda corriente, especialmente en universos conectados a partir de las redes sociales. Teorías conspirativas marginales y opiniones anti-científicas que hasta hace poco eran cosa de freaks hoy son sostenidas y apoyadas por millones de personas. En una encuesta reciente un 24 por ciento de los argentinos dijeron no estar convencidos que la Tierra sea redonda y el 27 por ciento de la gente cree que el coronavirus no existe o es un invento de los laboratorios. Y si bien la idea de que las grandes corporaciones (como Amazon, digamos, que paradójicamente estrena la serie) no tengan en su cabeza el interés de las personas no suene totalmente absurda, llevarla a determinados extremos puede resultar literalmente peligroso. Y UTOPIA, quizás sin saberlo del todo, le hace el juego a esta mentalidad entre fanboy y delirante con la que muchos analizan la realidad que vivimos. Y ya sabemos lo que pasa cuando los fanboys y los delirantes, en todas sus variantes, llegan el poder. En la ficción y en la realidad también.


UTOPIA estará disponible en Amazon Prime América Latina recién el 31 de octubre. La serie ya está completa, desde el 25 de septiembre, en otras versiones de la plataforma de streaming.