Estrenos online: crítica de «En las rocas», de Sofía Coppola (Apple TV+)

Estrenos online: crítica de «En las rocas», de Sofía Coppola (Apple TV+)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
24 Oct, 2020 10:54 | comentarios

En esta comedia dramática un padre y su hija se unen para investigar si el marido de ella la está engañando con otra mujer. Bill Murray y Rashida Jones protagonizan esta amable pero a la vez incisiva película de la directora de «Perdidos en Tokio».

Las relaciones entre padre e hija no son demasiado fáciles de capturar en el cine. Y deben ser aún más complicadas si tu padre se llama Francis Ford Coppola. De alguna manera, pese al tono liviano y discretamente cómico que tiene EN LAS ROCAS, lo que la directora intenta aquí es acercarse y observar las curiosas dinámicas posibles de esa relación. No con su padre –al menos, no directamente– pero sí la que hay entre una mujer que ronda los 40 años, casada y con dos hijos, con su padre, un septuagenario galán que sigue tratando de seducir a cualquier mujer que se le cruza por adelante. Y si es muy joven, mejor.

EN LAS ROCAS puede parecer una cruza entre PERDIDOS EN TOKIO y una película de Woody Allen. O, más bien, lo que sucedería si la protagonista de esa película intentara hacer una similar a las de Allen. Por un lado están las locaciones: la película es un bello retrato de Manhattan, en especial la zona del Soho, en el que la ciudad luce como una postal turística que ahora se extraña. Y, por otro, los temas: con los códigos del screwball comedy, Coppola intenta explorar, desde otro punto de vista, temas similares a los de Woody. Si bien Felix, el bon vivant que interpreta Murray, se le parece poco y nada en look y en actitud al cineasta neoyorquino, hay en la película una mirada acerca de lo conflictivo que resulta –especialmente para una hija– ver a una persona de cierta edad no solo encarar a mujeres que tienen la mitad de su edad, sino la hipocresía que existe en su manera de actuar.

Felix reaparece en la vida de Laura (Rashida Jones) poco después de que ella lo llama por teléfono para contarle que tiene sospechas de que su marido, Dean (Marlon Wayans), la engaña con Fiona, su asistente en la coqueta empresa de tecnología en la que trabaja. Hay elementos que le permiten sospechar que algo así sucede (una confusión en la cama, un neceser de Fiona que aparece en la valija de Dean al regreso de un viaje, el cambio de contraseña de su celular) y a eso hay que sumarle que Laura se pasa el día ocupada con sus dos niñas pequeñas y creativamente está estancada sin poder arrancar con su siguiente novela. Es un combo de inseguridades que su padre aprovechará para entrometerse en su vida personal.


Es que Felix es lo que aquí llamaríamos un «viejo lobo de mar», un millonario dealer de arte que anda con chofer por la ciudad (todos viven en departamentos carísimos en zonas imposibles de pagar para cualquiera que no sea de clase alta) y que dice conocer todas las trampas que los hombres han inventado para engañar a sus mujeres. Tiene teorías y frases para explicar lo que él llama un «instinto animal» que lleva a los hombres a no ser fieles y convence a su hija no solo de que Dean anda en algo sino de tomar cartas en el asunto y empezar a perseguirlo. O, quién sabe, acaso sea una buena excusa para pasar más tiempo con ella.

ON THE ROCKS irá pasando de un tono de comedia dramática armada en base a conversaciones entre padre e hija en una serie de encuentros en locales tradicionales y bellísimos de Manhattan a algo más parecido a una película de aventuras absurdas con padre e hija persiguiendo al posiblemente adúltero yerno/marido. Las correrías incluirán una persecución automovilística en la que ambos andan en un hermoso y antiguo Alfa Romeo descapotable rojo que está un tanto destartalado mecánicamente (es la mejor escena de la película, con sorprendente coda incluida) y otras que no conviene adelantar para volver, sobre el final, a un tono más serio y concentrado, de alguna manera intentando llegar a alguna conclusión respecto a las experiencias vividas.

Sería acaso demasiado decir que EN LAS ROCAS es una versión feminista de una película de Allen, pero de algún modo Coppola intenta poner en discusión esa figura de «macho alfa» que representan tipos como Felix. A sus 70, el tipo puede parecer un simpático y un tanto irresponsable dandy –elegante, gentil, gracioso y hasta buen cantante– pero es muy probable que sus andanzas no siempre hayan sido tan simpáticas para los que lo rodean. Y Laura debe tratar de entender qué es lo que un hombre así significa en su vida.

Leve y graciosa, la película raramente se toma muy en serio a sí misma. Si bien Sofía Coppola no es una realizadora de gestos cómicos evidentes –visualmente la película tiene el look de una de esas publicidades de whisky que el propio Murray hacía en PERDIDOS EN TOKIO–, se siente el esfuerzo aquí por generar un tono parecido al de aquella película pero un tanto más liviano y sin su costado discretamente romántico. Son, otra vez, las aventuras de una mujer joven que tiene un marido distante con un hombre más grande a través de una ciudad mágica. Pero acá, temáticamente, la película apuesta a otra cosa, muy distinta.

Murray y Jones –hija de Quincy Jones, por si quieren sumarle otra capa de lectura y de potencial autobiografía a la historia– llevan adelante muy bien esa relación que, da la sensación, dejó de ser tensa en cierto momento un poco por aceptación y otro poco por resignación de parte de Laura. A Bill el papel le cae como anillo al dedo y se luce, como siempre, sin parecer que está haciendo esfuerzo alguno. El personaje de Rashida es más complicado –es una mujer bastante apesadumbrada y reactiva, que no logra tomar las riendas de su vida y que se deja llevar–, pero la actriz de PARKS AND RECREATION le va otorgando más y más capas con el correr de los minutos.

No es una gran película ON THE ROCKS, pero como una fantasía un tanto retro desde lo estético y un poco más moderna desde lo temático funciona bastante bien. Para Laura se vuelve complicado, en un momento, lidiar con la mezcla de afecto y fastidio que le produce su padre. Y uno puede pensar que a Sofía le pasa lo mismo, por lo que todo el tiempo su película parece jugar a dos puntas acerca de qué idea transmitir a los espectadores acerca del personaje. Poniendo a Bill Murray a interpretarlo es obvio que los espectadores estaremos dispuestos a perdonarle todo. Y acaso ahí esté el verdadero asunto a resolver en esta aparentemente amable pero a la vez bastante incisiva comedia humana.