Festivales: crítica de «Hopper/Welles», de Orson Welles (Venecia/Viennale)

Festivales: crítica de «Hopper/Welles», de Orson Welles (Venecia/Viennale)

Estrenada en el Festival de Venecia, el documental narra una larga conversación entre el realizador de «El Ciudadano» y el entonces joven rebelde director de «Busco mi destino» en la que se habla, fundamentalmente, de cine y política. Una sobremesa con dos leyendas.


Un encuentro filmado en función de THE OTHER SIDE OF THE WIND, película en la que se usaron algunas escenas, lo que HOPPER/WELLES cuenta es estrictamente lo que dice el título: una conversación entre Dennis Hopper y Orson Welles. Si bien el director de EL CIUDADANO está detrás de cámaras y el de BUSCO MI DESTINO es el único al que vemos –con la excepción de algunos técnicos y un par de personas que aparecen cerca del final–, se trata de una conversación filmada con varias cámaras, con los cortes para cambiar rollos de película, las claquetas y otras indicaciones técnicas incluidas. Lo que vemos bien podría ser «en vivo». Más allá de las interrupciones propias de las épocas del cine analógico, la impresión es la de estar en la intimidad, metido entre dos grandes directores, actores, personalidades de la historia del cine.

En ese momento (la entrevista se filmó en noviembre de 1970), Hopper era la «nueva superestrella» del cine independiente. BUSCO MI DESTINO no solo había sido un éxito comercial sino que lo dejaba a él –director y protagonista de la película– como uno de los representantes y voceros de una generación rebelde que se oponía fuertemente al Hollywood clásico. Y si bien Welles representó durante mucho tiempo una imagen similar y hasta parecería ser una mezcla de padre y fuerte influencia –en función del similar lugar de rebeldía en la que en su momento se ubicó a EL CIUDADANO–, a lo largo de la conversación salen a la luz muchísimas diferencias entre ambos: políticas, cinematográficas y hasta de su propio rol y lugar en Hollywood.

En blanco y negro, con el rostro de Hopper siempre cerca de la cámara y una mesa repleta de bebidas (el gin tonic parece haber sido el trago que regaba la conversación y los cigarrillos, incontables), lo que surge es una discusión que se produce en un tono amable más que nada por el evidente respeto y admiración que Dennis le tiene a Orson, ya que el veterano realizador parece obstinado en ponerse en contra de cada afirmación que su joven colega realiza. Cuando Hopper habla de su admiración por Michelangelo Antonioni, Welles le responde que no solo le aburre sino que lo irrita y exaspera. Cuando Hopper hace algunas críticas a Hollywood y a ciertas cuestiones políticas de los Estados Unidos, Welles lo tilda de comunista. «Sos el primero en llamarme así desde John Wayne», le responde, maliciosamente, el joven director.


Esta batalla ideológica y de egos va a ir por otros caminos –la capacidad del cine de crear magia, el rol del director en un rodaje, la situación política con la guerra de Vietnam, el cine independiente, las persecuciones del FBI, el uso de armas– pero siempre tendrá una lógica sostenida pos las continuas provocaciones de Welles y las respuestas de un llamativamente cuidadoso Hopper, quien claramente medía su tono en función del interlocutor. Una aclaración que hace el film de entrada para entender el contexto: parte de esta entrevista estaba pensada para ser usada en THE OTHER SIDE OF THE WIND por lo que Welles por momentos «actúa» el rol que John Huston tiene en ese film, inspirado en él. Dicho de otro modo: a veces parece ser el personaje y no la persona la que pregunta. ¿La diferencia? Difícil saberlo.

Algunos momentos llamativos de la conversación pasan por el citado fastidio de Welles por buena parte del cine europeo de autor, su desconocimiento de la existencia de Bob Dylan (aquí creo que es el «personaje» el que habla), la persistencia de Welles por primero acusar a Hopper de comunista y luego de reclamarle a su generación que «actúe en función de su ideología» y que no se dejen amedrentar por los poderosos. Esos cambios pueden tener que ver, otra vez, con el rol en el film.

De parte de Hopper se revela bastante su pasión por el cine contemplativo («quise filmar una cena que sea muy aburrida», dice al hablar de THE LAST MOVIE, su siguiente película a la que se refiere varias veces), el odio que le tenía Henry Fonda (padre de Peter, su colega de BUSCO MI DESTINO y amigo personal) y sus un tanto inconstantes posturas políticas. Como buen «hippie» de la época, parecía interesado en los cambios sociales y culturales que se producían pero no se veía capaz de accionar políticamente al respecto. Es cierto que tiene algo de cuidado en lo que dice en función de las tensiones políticas de la época, por lo que no es del todo claro si está siendo completamente honesto.


Uno de los tópicos más interesantes entre los muchos que tratan en las quizás un tanto excesivas dos horas y diez minutos que dura HOPPER/WELLES es el de la relación del artista con el público. Allí Hopper cuenta anécdotas acerca de las diferentes reacciones que BUSCO MI DESTINO causaba según los tipos de espectadores. Hablarán también de las complicaciones de manejar equipos (Hopper le habla de 20-30 personas, Welles se ríe y le dice que en sus filmaciones nunca había menos de 120), especialmente cuando uno es, como era el caso de ambos, director y actor. Algunas historias de la vida privada y familiar de Hopper saldrán también a la luz. Y el actor/director ocupará un tiempo en despotricar contra la prensa que le inventa historias terribles sobre situaciones que no existieron y relaciones con mujeres que ni siquiera conoce. O al menos eso asegura.

Para los cinéfilos es un placer, además, escuchar a dos de las voces más distinguibles de la historia de Hollywood. El vozarrón de Welles –fuerte, engolado, imponente, ácido– frente al casi cliché hippie de Hopper, con todos sus modismos e inflexiones típicos de la época que reconocerán todos los que hayan visto APOCALYPSE NOW, aunque aquí claramente con otro tipo de drogas encima. Tendrá sus momentos extraordinarios y otros más terrenales y/o repetitivos, estarán las cámaras limitando un poco la espontaneidad, pero HOPPER/WELLES es lo más parecido a colarse o ser testigo de una conversación, una suerte de larga sobremesa, entre dos leyendas del cine. Ni más ni menos que eso.