Estrenos/Festivales: crítica de «Enorme», de Sophie Letourneur (varias plataformas)

Estrenos/Festivales: crítica de «Enorme», de Sophie Letourneur (varias plataformas)

Esta premiada comedia francesa ofrece un curioso (y políticamente muy incorrecto) acercamiento al embarazo de una pareja muy disfuncional. Se exhibe como parte de la programación de My French Film Festival.

Confieso que tengo una relación complicada con las comedias francesas, más que nada con las consideradas masivas, accesibles, populares. Hay algo de su humor –ampuloso y muchas veces grotesco– que me supera por completo, parte de una tradición farsesca con la que no me siento del todo cómodo y que en general tiende a irritarme. Parto de esta «confesión» antes de hablar de ENORME, una película premiada y celebrada (ganó el Premio Jean Vigo, estuvo en una de las competencias del Festival de Rotterdam) que está disponible ahora en varias plataformas a la vez (ver abajo) y es parte de la programación del llamado #MyFrenchFilmFestival. Es una comedia incorrecta, burlona, que intenta hacer un giro curioso sobre el tema de la pareja y el embarazo con resultados que son bastante raros.

Claire Girard (Marina Foïs) y Frédéric (Jonathan Cohen) son una pareja bastante particular. Ella es una famosa y talentosa pianista clásica que toca conciertos por toda Europa y él, bueno, se encarga de todo lo que la rodea, al punto de ser un tanto abusivo y controlador en lo que respecta a la toma de decisiones. Ella parece tímida, inexpresiva y hasta un poco amargada y él es casi su opuesto: expansivo, cargoso, grandilocuente. La maneja como si fuera un objeto y ella, con una indescifrable mezcla de ansiedad y resignación, lo deja hacer.

En su rara lógica todo parece funcionarles bien hasta que, en un vuelo, a Frédéric le toca ayudar con un parto en el aire y le aparece un irrefrenable deseo por tener un bebé. Claire, que ronda los 40 años, no quiere saber nada con la idea, pero Frédéric se obsesiona a tal punto que arma un plan que solo puede considerarse delictivo. Le cambia las pastillas anticonceptivas por edulcorantes (sí, él le da las pastillas) y tiene con ella sexo varias veces al día hasta que queda embarazada. No solo eso, sino que no se lo dice y, cuando ella se siente rara y quiere ir a la ginecóloga, él le saca turno para después de doce semanas (sí, él le saca los turnos médicos también), que es allí el límite legal del aborto.


Una vez allí Claire se entera que está embarazada –digamos que la mezcla de comedia, medicación y evidente alienación de la mujer puede permitir que aceptemos esa idea– aunque no del procedimiento siniestro de su marido para que eso suceda. Ahí ya no puede hacer nada para cambiar el curso de las cosas. Tiene que tener el bebé a la fuerza, idea que odia porque le complica su carrera como pianista, especialmente un concierto importante que tiene en fechas muy cercanas al parto. El, al contrario, feliz de la vida, se hace cargo de todo: prepara el cuarto y compra cosas para el bebé, ve videos, engorda más que ella, va a todos los cursos posibles. Y cuando la fecha del parto se acerca las cosas empezarán a enredarse de maneras impensadas.

Cuando digo que ENORME es una comedia inusual me refiero a un par de factores. Por un lado, está la idea muy políticamente incorrecta de imaginar como algo gracioso lo que Frédéric hace al forzar a su esposa a quedar embarazada (en algún momento esa mirada cambiará, pero ya verán cómo) y, por otro, la más atractiva idea formal de mezclar a dos actores profesionales con un elenco de personas reales en sus roles verdaderos. Es así que médicos, enfermeras, abogados, empleados de hoteles, promotores de conciertos y hasta la madre de Frédéric son interpretados por gente que se dedica a eso (la madre se dedica a ser la madre de Cohen), lo cual genera algunas situaciones extrañas que se salen un tanto de la norma de la comedia tradicional, aunque quizás sea algo que pase desapercibido por muchos.

El problema de ENORME –de vuelta, tratando de dejar de lado el complicado punto de partida del guión– es la dificultad de empatizar en lo más mínimo con los personajes. Cohen se muestra como uno de esos comediantes que salen «a comerse la cancha» y si bien Letourneur seguramente busca que nos caiga un poco pesado, la película le reserva un lugar de candidez y ternura que no están para nada justificados en sus actos. A Fois, por su parte, le toca el rol más indescifrable, uno que recién sobre la última parte de la película (especialmente en una escena en la que descarga meses de furia contenida) parece tomar conciencia del papel que tiene en la historia. Aunque, bueno, ya verán…

La película asume su lugar «absurdo» (el tamaño de la panza de Claire en el último mes de embarazo es casi un guiño en ese sentido) y quizás pueda ser leída como una película que termina siendo feminista al invertir los términos y los roles clásicos de los géneros. Muchos la han leído de esa manera, pero a mí me resulta bastante extraño verla de ese modo. Igualmente, mi problema con la película no solo tienen que ver con las discutibles decisiones del guión sino también con la idea de que la comicidad es, también, una cuestión de tamaño.


ENORME tiene la inusual característica de estar disponible actualmente en varias plataformas a la vez. Está en Amazon Prime y en MUBI (con suscripción) y en la página de My French Film Festival (y los distintos «socios» que exhiben los films de ese ciclo, como Qubit o Filmin) en forma gratuita en América Latina. Algo similar irá sucediendo con algunas otras (no todas) las películas de este festival.