Estrenos online: crítica de «El mapa de las pequeñas cosas perfectas», de Ian Samuels (Amazon Prime Video)

Estrenos online: crítica de «El mapa de las pequeñas cosas perfectas», de Ian Samuels (Amazon Prime Video)

Dos adolescentes viven una y otra vez el mismo día –sí, como en «Hechizo del tiempo»– en esta amable pero poco original comedia dramática que acaba de estrenarse en Amazon Prime Video.


Películas como EL MAPA DE LAS PEQUEÑAS COSAS PERFECTAS hacen recordar a aquella frase de un famoso sindicalista argentino, Luis Barrionuevo, cuando dijo: «Hay que dejar de robar por dos años». Lo digo en broma, por supuesto, pero da la sensación al ver la película que habría que dejar descansar un tiempo largo a este concepto que solo puede definirse como el de «herederos de HECHIZO DEL TIEMPO«. Se podrá decir que cada película que toma el tema del día que se repite indefinidamente aporta su propio ángulo al asunto y quizás sea cierto. Pero hay un agotamiento en el formato que se hace evidente cuando uno ve más y más películas con la misma trama.

Convengamos que hay un par de casualidades de por medio. Una de ellas, negativa. Uno de los «aportes» de EL MAPA… tiene que ver con la idea de que ese eterno «día de la marmota» lo vivan dos personas en lugar de una. Pero hace unos meses se vio PALM SPRINGS, que trabajaba el mismo concepto. La otra, positiva: la pandemia/cuarentena es un tiempo monótono y estirado que hace que los temas de este tipo de películas tengan un impacto mayor en los espectadores. Más allá de esas circunstancias, el problema de la película de Ian Samuels es que no es lo suficientemente buena como para superar ese tipo de circunstancias. En el mejor de los casos se la podría definir como cute –amable, simpática– y no mucho más.

El «aporte» a la conversación sobre el tema viene por el lado de que, a diferencia de muchas de las otras películas con puntos de partida parecidos, aquí los protagonistas son adolescentes. El otro, si se quiere, es que los protagonistas del film no solo son conscientes de la existencia de HECHIZO DEL TIEMPO y de otros títulos similares como AL FILO DEL MAÑANA sino de todas de las paradojas que las tramas así generan. En ese sentido es como un film sobre chicos versados en la cultura pop a los que les toca vivir algo parecido a lo que pasa en uno de sus grandes hitos.


Tan evidente es el asunto que la película arranca ya en situación de loop, asumiendo que el espectador ya entiende lo que está sucediendo. Mark (Kyle Allen, de la serie THE PATH) es un adolescente de 17 años que de entrada ya sabe lo que su padre y su hermana van a decir en el desayuno, en qué momento preciso van a estar listas las tostadas y cada detalle con el que se topará en el pueblo: desde un auto que pasa y al que puede subirse hasta un potencial accidente que puede evitar pasando por una chica que le va a pedir una dirección que él ya aprendió. Mark no parece torturado por el asunto. Lo atraviesa con cierta naturalidad, como si todos sus días fueran un día normal en la vida de un adolescente: trata de conquistar a una chica en una piscina, se junta con un amigo a jugar a un videogame bélico, lee, dibuja y no mucho más.

Todo cambia cuando se topa con Margaret (Kathryn Newton, de BIG LITTLE LIES), una chica que parece tener la misma capacidad de saber lo que va a suceder de antemano. Mark se acerca, le habla y advierte que es cierto: ambos viven el mismo loop temporal. Pero Margaret lo hace de un modo más amargo y oscuro, menos entretenida en los milagros cotidianos que él. Y Mark, que rápidamente se interesa en la chica, se da cuenta que le cuesta ir más lejos. Ella todos los días a las seis de la tarde recibe un llamado telefónico y se va.

La película funcionará narrativamente con un eje un tanto banal: la idea de que una forma de salir del loop sea recopilar todas las «pequeñas y bonitas cosas» que pasan en la ciudad a lo largo de ese día. Es más que nada una excusa para que Samuels arme algunas secuencias de montaje musicales que apilan supuestas epifanías que pasarían inadvertidas de otro modo. En algunos momentos, el director planteará simpáticos y complejos planos secuencia que aprovechan ese conocimiento que ambos tienen de lo que va a pasar para armar unas coreografías de movimientos humanos e intercambio de objetos. Es, como decía antes, cute.

De a poco irán sabiéndose más cosas respecto a cada uno y es una pena que el guión del novelista Lev Grossman (autor de la trilogía «Los magos» y guionista de su adaptación televisiva) no haya aprovechado más ese ángulo en su construcción narrativa. Más que nada porque permitiría conocer más la historia de Margaret quien, pese a ser fundamental y clave en la historia, tiene un rol bastante secundario ya que el punto de vista siempre se mantiene en el más naturalmente simpático y accesible Mark.

A favor del film hay que decir que los dos actores son muy carismáticos, especialmente Allen, cuyo talento como acróbata y bailarín le sirven mucho para las escenas casi musicales que tiene EL MAPA… Y, por otro lado, llevar la angustia del loop a la experiencia adolescente sirve para darle una perspectiva específica al tema, con los conflictos, rutinas y angustias de la edad. Quizás la metáfora más clara de cómo la vida adolescente y la repetición temporal se conectan esté en una serie de escenas que parecen circunstanciales: los videojuegos que el amigo de Mark juega todo el tiempo (es el mismo día, sí, pero bien podrían ser todos). El chico no puede atravesar una dificultad específica ya que comete, una y otra vez, el mismo error. Ya lo vimos en la película de Bill Murray (y en la de Tom Cruise), pero es claro que la única forma de atravesar la etapa –así en el juego como en la vida– pasará por aprender a soltar y cambiar la manera de hacer las cosas.