Estrenos online: crítica de «The Little Things», de John Lee Hancock (HBO Max)

Estrenos online: crítica de «The Little Things», de John Lee Hancock (HBO Max)

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04 Feb, 2021 11:36 | comentarios

Este thriller protagonizado por Denzel Washington, Rami Malek y Jared Leto se centra en dos policías que persiguen a un asesino serial en una convulsionada Los Angeles de 1990.

Hasta hace poco tiempo creía que había una ley no escrita por la que Denzel Washington no podía hacer una película mala. Pero ahora estoy empezando a dudar, ya que títulos como THE LITTLE THINGS me hacen pensar si en cualquier momento no nos toparemos con una. Digámoslo de otra manera: tengo la impresión que sin Denzel en el rol protagónico este thriller noventoso sería bastante insoportable. Pero al tenerlo a él se hace, no sé, ¿tolerable?

THE LITTLE THINGS es uno de esos ejemplos de películas que no están a la altura de lo que prometen. No solo por la presencia de Washington sino por la de otros reconocibles miembros del elenco como Remi Malek y Jared Leto (volveré sobre ellos más adelante) y un director como John Lee Hancock (guionista de UN MUNDO PERFECTO, de Clint Eastwood, y realizador de EL ALAMO, UN SUEÑO POSIBLE y THE HIGHWAYMEN, entre otras) que se caracteriza por su formación clásica y su solvencia narrativa.

Se trata de un guión que Hancock escribió a principios de los ’90 y eso se nota. No solo porque transcurre en esa época sino porque está claramente «fechado» dramáticamente en esa etapa (que va de EL SILENCIO DE LOS INOCENTES a PECADOS CAPITALES) en la que Hollywood se dedicó casi obsesivamente a hacer thrillers sobre truculentos asesinos en serie. Es curioso, de hecho, que la trama tenga tantos puntos de contacto con la del clásico film de David Fincher ya que el realizador asegura haberlo escrito antes (en una entrevista hasta mostró que el registro de inscripción del guión era de 1993) de haber visto esa película.


Aquí hay, también, dos policías con similares características a los que Morgan Freeman y Brad Pitt encarnaban en ese film: uno veterano y atribulado, otro joven e impetuoso; uno afroamericano y otro blanco; uno con una vida familiar complicada y el otro felizmente casado. Hay un asesino en serie que quizás se revele promediando la película y, sin spoilear, diremos que la secuencia del final tiene también muchísimos parecidos. Y sí, todo transcurre en Los Angeles.

Washington encarna a Joe Deacon, a quien llaman «Deke», un policía de Bakersfield, California, que viaja a Los Angeles a buscar evidencias de un caso. Al llegar allí nos enteramos que solía trabajar en ese lugar pero que se ha ido por motivos que iremos descubriendo de a poco y que dejan entrever un pasado problemático. En Los Angeles se topa con Jimmy Baxter, el nuevo encargado de Homicidios del lugar, un joven arrogante que encarna Malek un poco exagerando el estereotipo. Washington, en el rol de Deacon, es todo lo contrario: apocado, discreto, un veterano algo panzón que parece estar un poco deprimido.

Queda claro de entrada que no se caen bien, pero Baxter está trabajando en un caso que parece ser el de un asesino en serie. Y el asunto tiene algunos puntos en común con el que lidió Deke cinco años atrás y que provocó el fin de su carrera allí. Es así que Baxter termina pidiéndole que lo acompañe y ayude en una investigación que encima se vuelve más urgente a partir de la desaparición de una nueva chica en circunstancias misteriosas. Y Deke, usando días de sus vacaciones, se queda para aportar sus conocimientos.


Con más «calle» que el universitario Baxter, rápidamente Deke llega a un negocio de reparaciones eléctricas en el que trabaja un tal Albert Sparma, quien parece hacer todo lo posible para despertar las sospechas de todo el mundo. Fuertemente caracterizado, Leto interpreta a Sparma como una mezcla de Joker y Charles Manson. Y, claro, con ese look rápidamente se transforma en el principal sospechoso. Pero, tras interrogarlo y a falta de evidencias, los policías dudan sobre si el tipo es en realidad el asesino o alguien fascinado por el mundo del crimen y que, por algún motivo, quiere llamar la atención de los detectives.

De ahí en adelante, Deke y Baxter tratarán por medios no del todo legales de conseguir evidencias sobre la participación de Sparma en los crímenes. Y su persecución se mezclará con otras pistas falsas y unos breves flashbacks que irán de a poco clarificando qué fue lo que pasó años atrás con Deke. Es una zona del relato bastante tortuosa y confusa, que irá llevando a la película a una suerte de pantanal del que no parece poder encontrar la salida. Sin embargo, en su último tercio, THE LITTLE THINGS pegará un giro fincheriano que le dará a la historia unos nuevos aires. No lo suficiente como para que la experiencia sea del todo satisfactoria, pero al menos como para dejar al espectador con cierta intriga y hasta curiosidad por saber más, algo que no suele ser habitual en este tipo de thrillers habituados más a ofrecer respuestas que nuevas preguntas.

Lo inquietante, si se quiere, de la última parte del relato, es que no pasa tanto por descubrir si Sparma fue o no el asesino sino por analizar cómo los policías lidian con las consecuencias de sus actos, especialmente cuando se escapan de los procedimientos legales y pueden incluir decisiones erróneas. En ese sentido, tanto Deke (por el pasado) como Baxter (por el presente) se vuelven tanto víctimas como victimarios, teniendo un rol en la investigación que no solo no se corresponde con lo legal sino que puede tener consecuencias trágicas. Es recién ahí, en sus últimos minutos, que la película parece escaparse del esquema rutinario que llevaba hasta el momento y abrir una puerta un tanto más intrigante. Quizás sea demasiado tarde, pero peor es nada.


ATENCION: LOS DOS PARRAFOS SIGUIENTES CONTIENEN SPOILERS SOBRE EL FINAL. SI NO VIERON LA PELICULA DEBERIAN DETENERSE ACA.


Las similitudes con PECADOS CAPITALES se vuelven especialmente notables cuando Sparma convence a Baxter de ir con él en auto al medio del desierto donde le va a mostrar el lugar en el que enterró el cadáver de la chica que están buscando. Una vez allí empezará a provocarlo y molestarlo con amenazas a su propia familia hasta que Baxter termine por pegarle un golpe con la pala con la que está cavando y lo mate, accidentalmente. Ahí aparecerá Deke y le dirá que lo entierre mientras él hace desaparecer todas las evidencias. Y le remarcará, especialmente, que no haga lo que él hizo años atrás (su caso fue aún más turbio) y no viva perturbado por el asunto. Eso sí: nunca sabremos si Sparma fue o no el asesino, aunque todo pareciera indicar que no.

Es así que Deke limpia la casa del sospechoso asesinado y le envía luego a Baxter un objeto (un broche de pelo, una de las «pequeñas cosas» que dan título al film y que pueden revelar la identidad de un asesino descuidado) que supuestamente revela que Sparma sí mató a esa mujer y que valió la pena haberse metido en su casa sin una orden judicial y hasta haberlo matado sin confirmar su culpabilidad. Pero el espectador sabe que es falso, que Deke no encontró ese broche en la casa de Sparma sino que lo compró y se lo mandó para evitar que a Baxter le sucediera lo mismo que a él. Mejor un policía perseguido por fantasmas que dos…