Estrenos online: crítica de «Sin remordimientos», de Stefano Sollima (Amazon Prime)

Estrenos online: crítica de «Sin remordimientos», de Stefano Sollima (Amazon Prime)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online
30 Abr, 2021 05:14 | Sin comentarios

Esta adaptación de una novela de Tom Clancy –creador del personaje de Jack Ryan, visto en varias películas y en una serie actual– se centra en John Clark, un marine que busca vengarse de los espías rusos que mataron a su mujer.


En los años ’90, la figura del escritor Tom Clancy alcanzó grandes niveles de popularidad gracias a sus novelas de espionaje y conspiraciones internacionales que fueron llevadas al cine en películas taquilleras como LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO, JUEGO DE PATRIOTAS y PELIGRO INMINENTE, las últimas dos protagonizadas por Harrison Ford. La saga –centrada en el espía Jack Ryan– siguió con distintos rostros y películas hasta llegar a hoy, con dos exitosas temporadas de la serie JACK RYAN, protagonizada por John Krasinski, que se ven por Amazon Prime.

A la misma plataforma –y tras suspenderse el estreno cinematográfico por los motivos conocidos– llega ahora SIN REMORDIMIENTOS, que se centra en John Clark, otro personaje creado por Tom Clancy, quién participó en películas de la saga previa siendo encarnado por Willem Dafoe y Liev Schreiber, y que ahora tiene el que podría ser el inicio de su propia saga personal. A diferencia de Ryan, Clark es un hombre de acción hecho y derecho, un marine norteamericano que comanda operativos en distintos países del mundo. Y la que se cuenta aquí es la clásica historia de sus orígenes.

Encarnado en esta saga por Michael B. Jordan (PANTERA NEGRA, CREED) y con su historia actualizada al 2019 –la novela original es de 1993 y transcurre aún antes, durante la guerra de Vietnam–, al hombre lo vemos aparecer en medio de un operativo en Aleppo, Siria, para rescatar a un rehén. No se llama Clark de apellido sino Kelly. Y la primera situación ya deja en claro que se trata de un militar duro, un badass, que dice lo que piensa y no teme ir en contra de sus superiores. Algo de eso pasa aquí cuando se da cuenta que al hombre no lo tenían secuestrado los sirios, como le habían dicho, sino unos rusos, lo cual lo hace sospechar de que algo raro sucede. Y le manifiesta su molestia al oficial de la CIA que lideró el operativo, Robert Ritter (Jamie Bell).


Unos meses después, ya de regreso en los Estados Unidos, es víctima de un ataque de agentes rusos que están liquidando a varios de los marines que estuvieron en ese operativo. Kelly logra zafar de ese golpe y matar a varios de los que invadieron su casa, pero no consigue evitar que maten a su mujer, embarazada de su primera hija. Y ése es el hecho determinante que lleva a la CIA a investigar qué sucedió –hasta cierto punto– y a que se arme un operativo para atrapar a los organizadores de este ataque extranjero en tierras norteamericanas. Y hacia Rusia va Kelly, con toda su furia a flor de piel (a Jordan le da muy bien esto de andar todo el tiempo enojado) pero con algunas dudas y sospechas con respecto a qué es lo que realmente está sucediendo.

La película, dirigida con solvencia belicista por parte del prolífico realizador italiano de películas como SUBURRA, SICARIO: DIA DEL SOLDADO y de episodios de series como ROMANZO CRIMINALE, GOMORRAH y ZEROZEROZERO, tiene una primera mitad realmente sólida, que pasa de escenas de guerra a otras de acción más clásicas para continuar con otras que podrían describirse como de «cine catástrofe». Kelly/Clark se suma a la larga lista de personajes que operan en plan revancha personal, pero en este caso hay que sumarle una mirada desconfiada respecto a la trama de la que forma parte. ¿Será que algo raro y secreto se oculta detrás de todos estos procedimientos?

Una vez que Kelly y colegas llegan a Rusia a hacer lo suyo, SIN REMORDIMIENTOS empieza a perder parte de la frescura y variación de escenarios y secuencias que traía desde el inicio para volverse algo más parecido a un videojuego de combates armados que se suceden, uno tras otro, con cierta rutinaria linealidad. Recién sobre el final, cuando se revelan algunos secretos de la cambiante trama –el coguionista es Taylor Sheridan, director de la excelente HELL OR HIGH WATER y colaborador de Sollima en la saga SICARIO–, la película vuelve a reencontrarse a sí misma, recupera su lógica interna y ofrece algunas ideas interesantes sobre las razones que sostienen muchos conflictos armados de carácter internacional.

Jordan es un actor físico, cuyo rostro siempre da la impresión de tener una enorme furia contenida. A diferencia, por ejemplo, del protagonista de FALCON Y EL SOLDADO DE INVIERNO, Kelly/Clark no se cuestiona su rol, como afroamericano, trabajando para el gobierno de los Estados Unidos. La saga modificó la raza del personaje de Clancy (era blanco en los libros), pero más allá de ese cambio en el mundo real, no se tocan temas raciales en la ficción. Lo más directamente político que tiene el film es poner en cuestionamiento la necesidad de los militares norteamericanos de generar enemigos para unir a sus ciudadanos en una causa común, entre otros temas.

A Jordan lo acompaña un muy elenco que incluye al inglés Bell como el hombre de la CIA que más sospechas le depara, al australiano Guy Pearce como el Secretario de Defensa y a la británica Jodie Turner-Smith (rapada), como la Comandante Karen Greer, quien lo ayuda en operaciones un tanto ilegales. Pero es un show de Jordan de principio a fin, uno en el que tiene que resolver las situaciones más complicadas de una manera que siempre está al borde del inverosímil más absoluto (desde manejar un operativo bélico a lidiar con un avión derribado por misiles a liquidar a varias personas que invaden su casa) pero que terminan resultando creíbles gracias a la fiereza que el hombre le pone a todo. Da la sensación de que nada lo amedrenta y que, si se lo propone, puede salir de cualquier problema. Y esa es, en definitiva, una buena medida de la solidez de un héroe de acción.

NOTA: Hay una escena en el medio de los créditos que es fundamental para saber más de la continuidad de la saga.