Series: reseña de «La costa de los mosquitos: Episodios 1-3», de Neil Cross (Apple TV+)

Series: reseña de «La costa de los mosquitos: Episodios 1-3», de Neil Cross (Apple TV+)

Esta nueva adaptación de la novela de Paul Theroux –que ya fue llevada al cine por Peter Weir con Harrison Ford como protagonista– trae a la actualidad la historia de un padre que decide llevar a su familia a vivir al medio de la jungla. En Apple TV+.


Publicada hace 40 años, LA COSTA DE LOS MOSQUITOS fue escrita por el novelista Paul Theroux como una suerte de reclamo/cruzada contra el excesivo consumismo de la cultura norteamericana disfrazada de peligroso relato de aventuras. Llevada al cine en 1986 en una magnífica película dirigida por Peter Weir y protagonizada por Harrison Ford, Helen Mirren y River Phoenix (en inglés lleva el mismo título pero aquí se la conoció con el más técnicamente correcto LA COSTA MOSQUITO), la película popularizaba esa búsqueda personal y política para los espectadores que vivían en plena época de las «reaganomics», la economía basada en la ambición individual, la codicia y el éxito por sobre todas las cosas.

Cuatro décadas después las cosas en el mundo, en más de un sentido, han empeorado. Mayores injusticias, menos solidaridad, una grosera diferencia entre los que más tienen y los que apenas sobreviven con lo justo (o los que ni siquiera eso) y la novela de Theroux no ha perdido nada de actualidad. De hecho, es aún más tópica que entonces, ya que hay un creciente movimiento en los Estados Unidos –aquí todavía estamos en la etapa reaccionaria Donald Trump de la «evolución ideológica»– por volver a poner en el centro de la discusión temas como el cuidado del medio ambiente, la atención a la pobreza, los efectos peligrosos del consumismo y la discusión sobre las injusticias económicas.

Justin Theroux –sobrino del novelista– es uno de los principales responsables del regreso de la ahora acá también llamada LA COSTA DE LOS MOSQUITOS. Productor y protagonista, el intenso actor de INLAND EMPIRE y THE LEFTOVERS encarna al inventor Allie Fox, un hombre que ha decidido salir con su familia de todo contacto posible con la «sociedad de consumo»: no tienen celulares ni computadoras, no ven cine ni televisión, viven con un mínimo contacto con el resto del mundo –el padre les prohibe comunicarse con familiares– y los hijos son escolarizados en casa por sus propios padres.


La esposa de Allie, Margot (Melissa George), parece, más allá de algunas dudas, estar en sintonía con su marido y algo similar pasa con su hijo varón, Charlie (Gabriel Bateman), el menor de los dos, que idolatra a su padre. Dina (Logan Polish), la hija adolescente, en cambio, duda de Allie y, cansada de prohibiciones, desea algo de normalidad en su vida. Pero su paradero es descubierto cuando Margot hace un llamado a sus padres y pronto empiezan a ser perseguidos por las autoridades. Los chicos no saben porqué y los padres no lo quieren contar. Pero lo cierto es que tienen que fugarse de allí con destino, primero, a México.

A lo largo de los primeros tres episodios –sobre un total de siete– vistos hasta ahora, lo que se contará es la huída de los Fox hacia lo que, suponen, será un mejor destino y aún más alejado de todo y de todos. El primer capítulo se centrará en presentar a los personajes y el conflicto que irá derivando en su complicada huída, mientras que los dos siguientes se ocuparán específicamente de todo lo relacionado a los intentos de cruzar la frontera hacia México. A la par, los Fox están siendo buscados por las autoridades de una manera intensa, una que habla a las claras de un pasado oscuro que el matrimonio está escondiendo.

Conociendo la historia uno sabe que la parte más importante de LA COSTA DE LOS MOSQUITOS –lo que le da el título, ni más ni menos– todavía no comenzó. Los primeros tres episodios (dos de ellos dirigidos por Rupert Wyatt, el realizador de la nueva saga de EL PLANETA DE LOS SIMIOS, que es también uno de los productores) estiran hasta lo imposible todo lo ligado al cruce de la frontera, algo que da a entender que la serie procederá de un modo similar, contando la misma historia en muchísimo más tiempo, con muchos más detalles y algunos cambios en la trama en relación al libro.


Como ha sucedido con la adaptación al formato serial de novelas famosas (como el caso de EL CUENTO DE LA CRIADA), el creador de la serie, Neil Cross (LUTHER), se ve ante la rara situación de tener un buen material de base para arrancar, pero no se sabe hacia dónde irá una vez que eso se acabe. ¿Pretenderá estirar las 380 páginas de la serie durante años y años? De ser así, estamos en problemas. Este tipo de adaptaciones funcionan mejor como miniseries. Pero a juzgar por el ritmo del relato –que tiene mucho suspenso, pero ocupó tres episodios en algo que la película despacha en minutos–, da la impresión que quieren que el libro de Theroux se sostenga infinitamente.

Ese «estiramiento» no termina de afectar del todo al producto porque Wyatt es un muy buen cineasta y crea escenas nuevas para tensar el suspenso hasta lo imposible en relación a la dificultosa manera en la que la familia se tiene que escapar de los Estados Unidos e intentar llegar a México atravesando peligrosas situaciones e inesperados reveses. En esos episodios, además, va quedando en claro que la inspiración para el regreso de esta conocida historia tiene que ver con algunas similitudes temáticas y visuales que la trama tiene con series como BREAKING BAD y OZARK, ya que ambas también lidian con padres que fuerzan a sus familias a vivir fuera de la ley.

Lo que diferencia a LA COSTA DE LOS MOSQUITOS –o lo que debería diferenciarla– está ligado a su temática política. Durante los primeros episodios, la serie plantea de manera franca la línea ideológica del protagonista, una suerte de mezcla de veterano hippie de viejas luchas con millennial woke de última generación. Es así que escuchamos a Theroux despacharse contra el consumo excesivo, contra los multimillonarios que tienen más que lo que necesitan mientras que los pobres son marginados del sistema en tanto dejan de consumir, contra el cambio climático y los males de internet y los medios de comunicación. Todos cuestionamientos válidos y actuales, solo que al estar puestos en boca de un fugitivo que es un tanto agresivo y despótico, uno sabe que tarde o temprano se producirá algún tipo de conflicto entre el decir y el hacer. Y si uno leyó la novela y/o vio la película, menos dudas tiene aún.

Con tres de siete episodios exhibidos no es suficiente para hacerse una idea definitiva de cómo será la temporada ni la serie (piensen sino la cantidad de gente que jamás pudo pasar de los primeros tres episodios de BREAKING BAD y se perdió algo importante) pero en principio se advierte que, si bien existe una buena mecánica entre los protagonistas, todo parece indicar que los acontecimientos estarán narrados con cierta parsimonia, transformando situaciones menores de la novela en largos episodios plagados de incidentes. Si sirve para desarrollar más y mejor a los personajes, bienvenido sea. Si no, se corre el riesgo de quedarse sin ideas muy pronto.