Cannes 2021: crítica de «The Hill Where Lionesses Roar», de Luana Bajrami (Quincena de Realizadores)

Cannes 2021: crítica de «The Hill Where Lionesses Roar», de Luana Bajrami (Quincena de Realizadores)

por - cine, Críticas, Festivales
08 Jul, 2021 04:04 | 1 comentario

Tres amigas que viven en un pueblo chato de Kosovo empiezan a robar para matar el tiempo metiéndose en problemas y descubriendo cosas acerca de sí mismas en este drama dirigido por una realizadora de 20 años.


Veinte años tiene la realizadora de THE HILL WHERE LIONESSES ROAR, la película de Kosovo que se presenta en la Quincena de Realizadores de Cannes. Y la filmó cuando tenía solo 18. No es un dato menor. Por un lado porque marca un récord histórico en la sección: es la primera vez que hay un director (directora, en este caso) tan joven. Y, por otro, para poner en contexto el tono, el tema y los personajes de una película que, como diría un tal Cobain, ‘huele a espíritu adolescente».

THE HILL WHERE LIONESSES ROAR sigue a tres amigas adolescentes de Kosovo que viven en un pueblo tan pequeño como aburrido. A tal punto que su diversión principal parece ser juntarse en una pequeña colina y tirarle piedras a botellas de cerveza. Pero hay indicios de que existen problemas más importantes, que van de las complicadas relaciones que tienen con sus familias, con las chicas (y chicos) más populares o dominantes del lugar y algunas otras que no conviene adelantar.

En ese pueblo apagado de golpe surge una oportunidad de generar algo excitante, entretenido. ¿Qué? Bueno, para empezar, hacerse de lo ajeno. Un robo menor por ahí, escapar rápidamente en un coche y disfrutar de los beneficios del delito mientras miran el cielo tiradas en el pasto. Esto no quedará solo en eso ya que los problemas se empiezan a acumular en las vidas de las tres, especialmente en la de Jeta, que es la que parece tener la situación familiar más complicada. A la –en apariencia– más estable Li, ciertos riesgos que se toman exceden sus límites, ya que el ingreso a la universidad, en su caso, parece representar una posibilidad más realista de escapar de esa vida. Pero las cosas no le salen a ella tampoco como lo pensaba.


THE HILL… es un clásico coming of age, una película en las que sus protagonistas se ven enfrentadas a una serie de situaciones –y tienen que tomar ciertas decisiones– que las llevan a descubrir nuevas realidades, tanto interiores como exteriores. La llegada de Lena, una chica francesa que está pasando allí sus vacaciones con su familia de origen kosovar (encarnada por la directora y también actriz Bajrami, conocida por su papel de la empleada doméstica embarazada de PORTRAIT OF A LADY ON FIRE), motivará también algunos giros inesperados en la vida del trío, giros que las obligarán a plantearse algunos aspectos de su relación, en especial la de Jeta y la morena y más «lanzada» Qe.

Una película fresca, desprejuiciada, THE HILL WHERE LIONESSES ROAR puede quizás pecar de algún exceso un tanto juvenil y obvio (en cierto momento las chicas actúan en plan THE BLING RING, de Sofía Coppola, y hay varias secuencias de montaje un tanto videocliperas), pero lo interesante de la propuesta es que la realizadora se pone siempre en el lugar de los personajes, adopta sus puntos de vista, jamás los juzga ni parece analizarlos desde fuera o desde una distancia cómoda, adulta.

De entrada la película tiene algunos puntos de contacto con cierto cine independiente argentino que trata de retratar de cerca personajes de este tipo, jóvenes de clases populares que lidian con un futuro que se les presenta bastante oscuro. Pero más adelante –cuando las acciones y comportamientos criminales crezcan en dimensión y riesgo– la película parece beber más de influencias un poco más comerciales, tipo THELMA Y LOUISE.

«Esto es como una cárcel -dice una de las chicas al hablar con la recién llegada de Francia, que tiene una mirada bastante más ingenua de lo que es la vida allí–. Nuestros pasaportes no sirven para nada». Es que las zonas oscuras de vivir en un pueblo chico como éste sobrepasan por mucho a los placeres de sentarse a contemplar las estrellas o disfrutar de ceremonias típicas, folclóricas o la posibilidad de perder el tiempo haciendo nada. Eso sí, poder contar con amigas en similar situación ayuda. Y mucho.