Cannes 2021: crítica de «The Sea Ahead», de Ely Dagher (Quincena de Realizadores)

Cannes 2021: crítica de «The Sea Ahead», de Ely Dagher (Quincena de Realizadores)

por - cine, Críticas, Festivales
16 Jul, 2021 02:04 | Sin comentarios

Opera prima del ganador de la Palma de Oro por un cortometraje animado de 2015, este enigmático film se centra en una joven libanesa que retorna a su país tras pasar unos años en Francia y a la que le cuesta la readaptación.


El regreso al hogar nunca es fácil. Y en el caso de Jana parece aún más complicado. Por razones que la película nunca revela del todo y que prefiere dejar a consideración del espectador, da la impresión que Jana se fue mal de Beirut a Paris para estudiar allí o bien que, durante su estadía afuera, algunas experiencias la afectaron fuertemente. Pero Dagher –de una manera que parece inteligente pero que también puede resultar fastidiosa para algunas espectadores– prefiere no aclararlo ni desde la narración cinematográfica ni desde las palabras de la propia protagonista. Se podría decir que su molestia –su incomodidad, su angustia, acaso su depresión– es del orden de lo metafísico, lo existencial. Inasible, si se quiere, pero para ella muy real.

A lo largo de casi dos horas un tanto extensas para la elección de tema y forma seguimos a Jana en su retorno a Beirut. Lo que más le impacta –lo que más también el film destaca– son los cambios en la ciudad, principalmente cómo los edificios han ido tapando más y más el mar que se podía ver desde la ventana de su casa familiar y que ahora apenas se divisa en medio de ellos. Es, quizás, el metafórico THE SEA AHEAD del título: un futuro que cada vez se ve más borroso, tapado, interrumpido.

Jana (la actriz franco-libanesa Manal Issa) está en su casa con actitud apática. Apenas come, casi ni habla ni sonríe, duerme muchísimo. Es un estado que se acerca bastante a la depresión. O eso parece. Sus padres intentan sacarle algún tipo de comentario, le preguntan sobre Francia, le organizan actividades o intentan que se sume a cosas organizadas por ellos. Y la chica las hace, pero como en piloto automático. Su rostro no expresa fastidio pero tampoco entusiasmo alguno.


Con el correr de los días Jana se reencuentra con un ex novio, con el que retoma de algún modo su relación. Su vida parece, muy de a poco, empezar a «normalizarse»: se la ve sonreír, salir, beber, hablar un poco más y conectarse con él y algunos otros. Pero cada tanto Dagher deja la cámara en ella unos segundos más en medio de cualquier situación y su semblante cambia, volviendo a aparecer un rostro serio, un tanto ido. ¿A qué se debe? ¿Hay alguna experiencia traumática que no estamos conociendo?

THE SEA AHEAD, en plan literatura existencialista clásica, llevará a la protagonista a vivir situaciones cada vez más complicadas (incluyendo algunos sueños) pero a estar emocionalmente desconectada de ellas, con la cabeza más afuera que adentro. La búsqueda de Dagher es comparable con la del cine de Michelangelo Antonioni y si bien las conexiones están presentes –ese ennui tan de la generación del ’60, la sensación de no poder disfrutar de nada, la ciudad semi-vacía vista como parte de una tenebrosa aunque inexplicable conspiración, asuntos no fácilmente aplicables a categorías psicológicas convencionales– da la impresión que la película apunta también a otra cosa, a algo relacionado con la propia ciudad, con la cultura, con una identidad indefinida de parte del personaje, alguien que no parece ser de acá ni de allá. O que no sabe muy bien dónde está parada.

Dagher es un realizador que viene del campo de las artes visuales –algo que queda clarísimo al ver las elegantes composiciones que organizan la película ya desde sus primeros planos aéreos de Beirut– y que ganó también la Palma de Oro por su cortometraje animado WAVES ’98, de 2015. En una entrevista reciente, él se refería a las complicaciones para poder financiar su film –le tomó más de cinco años– y las relacionaba al hecho de que los que podían llegar a poner dinero en la producción le pedían «un acercamiento más didáctico, con más elementos de drama social y contexto». Algo que, asegura, siempre se negó a hacer.

Y lo que se ve es reflejo de eso. THE SEA AHEAD se siente como parte de una búsqueda diferente con respecto a otros modelos de cine de ese país que se han visto recientemente en el circuito festivalero –como las películas de Nadine Labaki, convencionales ejemplos de world cinema–, una búsqueda que también parece reflejar un cambio generacional, una mirada desde la insatisfacción en un país que viene atravesando una situación política bastante complicada pero que también puede ser retratada de otras maneras. La película puede ser un poco larga y por momentos un tanto inexpugnable, pero se trata de una opera prima promisoria de un cineasta que tiene una mirada propia y un estilo cinematográfico personal.