Festivales: crítica de «Mona Lisa and the Blood Moon», de Ana Lily Amirpour (Venecia)

Festivales: crítica de «Mona Lisa and the Blood Moon», de Ana Lily Amirpour (Venecia)

por - cine, Críticas, Festivales
06 Sep, 2021 11:55 | Sin comentarios

La realizadora de «A Girl Walks Home Alone at Night» regresa para contar las extrañas aventuras de una chica con poderes perdida en las calles de Nueva Orléans. Con Jeon Jeong-seo, Kate Hudson y Craig Robinson.


Más cerca de una película de culto para programas de cine de medianoche que un film para una clásica competencia de un festival de cine, MONA LISA AND THE BLOOD MOON funciona muy bien como una fantasía algo trash y clase B, llena de bizarra energía y personajes curiosos de esos que solía darnos cierto cine estadounidense de género cuando no se tomaba tan en serio a sí mismo. La realizadora británica de origen iraní, que se hizo famosa con A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT –una película de 2014 mucho más sobria e inquietante que ésta pero que sin embargo jugaba en esa línea que une/separa al cine indie del género puro y duro– entra acá de lleno en el imaginario pop norteamericano del cine de los ’80 y de la llamada pulp fiction literaria que fue recuperada, Tarantino mediante, en los años ’90.

Los elementos están ahí, todos de entrada. La película nos presenta a la tal Mona Lisa (Jeon Jeong-seo) escápandose de uno de esos manicomios bien cinematográficos con camisas de fuerza y guardias intimidantes de una manera que deja entrever que no es solo una chica con problemas sino una con… poderes. ¿Cuáles? La capacidad de controlar los pensamientos y el cuerpo de otras personas, de hacerlos hacer lo que ella quiere que hagan. ¿Peligroso, verdad? La mujer cae en New Orléans en un atuendo llamativo aún para esa ciudad siempre un tanto colorida y excesiva, usa sus poderes telekinéticos para sacarse de encima a cuanto pesado se le acerque y va sembrando un poco de caos alrededor de las zonas más densas de la ciudad.

En la calle conecta con Fuzz (Ed Skrein), un peculiar traficante que parece sacado de una de las fantasías trash de Harmony Korine (tiene algo del James Franco de SPRING BREAKERS), quien quizás sea menos peligroso de lo que da a entender su aspecto y la forma en la que se conecta con ella. Enseguida llegará la «autoridad», solo que el que está a cargo de poner orden (un policía interpretado por el siempre gracioso Craig Robinson, de THE OFFICE) tampoco parece tenerlas todas consigo y Mona Lisa lo manipula a su antojo. Pero la conexión principal que será el corazón del film vendrá después y será entre ella y otra «criatura nocturna».


Se trata de Bonnie Belle (Kate Hudson, una extraordinaria y carismática actriz a la que vemos muy poco últimamente y que, a sus más de 40 años, ya está lejos de aquella niña de CASI FAMOSOS), una despampanante stripper del lugar que tiene que lidiar con su propia dosis de violencia machista. La mujer anda sin dinero, carga a cuestas con su pequeño hijo de 11 años, no es de tener demasiados buenos modales, pero de alguna manera las chicas se empiezan a conectar y a ayudarse ante un clima que les es, de modos más similares que lo imaginado en un principio, hostil a ambas.

Con sus poderes «fantásticos», Mona Lisa ayudará a Bonnie a solucionar algunos problemas (la telekinesis funciona muy bien en los cajeros automáticos), mientras que el conocimiento «de la calle» de la stripper le servirá a la protagonista a lidiar con asuntos más terrenales. Y las desventuras que deparará esta extraña amistad serán el corazón de esta simpática y entretenida película en la que Amirpour prueba también poder amoldarse a formatos narrativos más clásicos pero sin perder la mirada personal que le aporta a todas sus películas.

MONA LISA AND THE BLOOD MOON –que inaugurará el Festival de Sitges– es, también, una película sobre «una chica que camina sola por las noches» (o dos) y que trata de superar ese miedo y esas dificultades apostando a la fantasía, pero su lenguaje narrativo está más cerca del cine comercial que el del cine de autor que tenía su primer film. No sé si ya se lo han ofrecido el trabajo, pero tomando en cuenta la decisión de los estudios de tener a directoras mujeres a cargo de buena parte de sus películas de superhéroes, este film deja en evidencia que Amirpour acaso sea una directora ideal para hacer esa transición, otorgándole a los freaks y mutantes criaturas de esas películas una credibilidad callejera que no aparece muy seguido en las superproducciones de Marvel o DC. La chica ya dirigió un episodio de LEGION, así que si alguien quiere reinventar la saga X-MEN, por ejemplo (o THE MUTANTS como aparentemente les dirán de aquí en más) podría empezar por mirar acá.