Series: crítica de «The Way Down», de Marina Zenovich (HBO Max)

Series: crítica de «The Way Down», de Marina Zenovich (HBO Max)

Esta serie documental se centra en una curiosa secta religiosa que combina devoción a Jesucristo con dietas muy estrictas para adelgazar. Pero eso es solo el comienzo de una historia extrañísima que aún no concluyó.


Hace ya años que los documentales sobre sectas se han vuelto un fenómeno de esos que la industria produce a repetición. Quizás no haya tantos como series sobre casos policiales, pero eso es solo porque hay menos sectas que crímenes sin resolver. WILD WILD COUNTRY, de 2018, fue uno de esos éxitos de los cuales todos quieren sacar alguna tajada repitiendo el concepto. Pero THE VOW, de 2020, le sumó otro elemento fuerte: el tiempo presente. Se trata de documentales de denuncia que pueden incidir sobre el tema que tratan en el mismo momento en el que se emiten o poco después. Si bien no reemplazan a la justicia –o no deberían hacerlo–, se trata de series cuya popularidad lleva a reinicio de procesos o a revisar decisiones de años anteriores.

THE WAY DOWN: GOD, GREED AND THE CULT OF GWEN SHAMBLIN retoma, de una manera por suerte mucho más breve, el formato de THE VOW, poniendo el eje en un «culto» (una religión con mucho de secta) llamada Remnant Fellowship Church y liderada por un curioso personaje llamado Gwen Shamblin. A Marina Zenovich, la directora de este documental de HBO, se le presentó uno de esos conflictos que muchas veces alteran la lógica del género: Shamblin murió en mayo, en un accidente con una avioneta, en la que estaba también su marido y otros líderes de la iglesia. Pero la serie no se hizo a partir de la muerte de la peculiar mujer sino que ya venía encaminada hacía dos o más años. Su muerte, claro, alteró las cosas. Y hoy se estrenan tres episodios que culminan con un «continuará…» que incluirá dos más en 2022, los que seguramente indagarán más respecto a lo que pasó ahí.

La muerte de Shamblin no es spoiler. La serie empieza con el accidente y de allí va para atrás, a contar la historia del personaje, de la particular iglesia, de muchos de sus (ex) fieles y del impresionante crecimiento y los incontables problemas que atraviesan desde su fundación, unas tres décadas atrás. No encontrarán las impactantes revelaciones de THE VOW (aquí no hay un líder que obliga a sus fieles seguidoras a tener sexo con él ni las otras cosas que se vieron allí), pero sí uno de esos universos tremendos y casi absurdos que dejan en claro que la realidad muchas veces supera a la ficción.


La iglesia de Shamblin, para decirlo bruscamente, es un culto cuyo principal objetivo es que sus fieles pierdan peso. Sí, una iglesia para adelgazar. Es que la mujer descubrió que su programa de adelgazamiento (llamado The Weigh Down Workshop) funcionaba mejor en un marco, digamos, religioso, citando a Jesús como reemplazo de las calorías y, claro, aprovechando las ventajas impositivas que tienen, aquí y allá también, los cultos religiosos. Pero lo que empezó solo como un «negocio» ligado a una iglesia que da y vende cursos para adelgazar «porque Dios así lo quiere» se fue convirtiendo en otra cosa, tanto o más peligrosa, que incluye violencia, muertes, suicidios, oscuras empresas fantasma y esos coloridos personajes que parecen existir solo para que series como ésta puedan hacerse.

A lo largo de compactos tres episodios (faltan dos), Zenovich cuenta brevemente la historia de Shamblin y cómo construyó un imperio a partir de una dieta exitosa. Educada religiosamente dentro de la ultraconservadora Iglesia de Cristo en una comunidad de niños rubios y blancos de clase alta de Tennessee, Gwen fue aplicando algunos de esos conceptos a su plan de acción, armando un curioso mix entre dieta estricta y devoción a Jesucristo. Esto, además, se complementa, con golpizas, educación estricta, control absoluto de los hombres a sus esposas, persecución a los que se «desvían» del camino y los clásicos recorridos de este tipo de cultos.

Zenovich entrevista a muchos ex fieles que cuentan sus experiencias mientras va narrando algunos de los hechos más importantes que tuvieron lugar allí y que sacaron a la luz las zonas más oscuras del culto. Las torturas psicológicas que recibieron (no solo ligadas al tema de pérdida de peso), las separaciones familiares, la aparición de personajes curiosos que modificaron conceptos de la iglesia, los negocios que existen por detrás y un terrible caso criminal que involucra directamente a Gwen y su gente son algunos de los temas que THE WAY DOWN irá narrando en estos tres episodios que, más allá de su innegable interés, están narrados de un modo un tanto caótico y se cortan abruptamente. Habrá que esperar hasta 2022 –o investigar en internet– para ver qué fue lo que pasó allí y como es que sigue esta iglesia sigue funcionando, o no, de ahora en adelante.