Series: crítica de «El día después», de Christopher Miller (Apple TV+)

Series: crítica de «El día después», de Christopher Miller (Apple TV+)

Esta simpática serie que mezcla comedia e intriga se centra en descubrir quién asesinó a un compañero de escuela en una reunión de graduados. Tiffany Haddish, Ben Schwartz, Sam Richardson, Ilana Glazer y Zoe Chao protagonizan esta trama llena de citas y referencias cinéfilas del creador de «The Lego Movie». Desde el 28 de enero por Apple TV+.


Imaginen algo así como una versión de ENTRE NAVAJAS Y SECRETOS –o cualquier película que se desarrolle fundamentalmente en un espacio físico único y cuyo misterio consiste en saber quién es el asesino– en la cual cada sospechoso cuenta su versión de los hechos separadamente y cada una de esas versiones está narrada con un estilo cinematográfico diferente. Eso es, más o menos, EL DIA DESPUES (THE AFTERPARTY, en la original), la nueva serie creada por Christopher Miller, el realizador de THE LEGO MOVIE y 21 JUMP STREET, entre otras. Un ejercicio simpático, con un buen elenco de comediantes y no mucho más que eso. Entretenida, sí, pero limitada por su propia premisa y obligada a repetir una y otra vez variantes de una misma y no tan apasionante historia.

Todo se centra en una reunión armada para el 15 aniversario de graduación. Allí se juntan viejos compañeros de secundaria, muchos de los cuales se siguen viendo y otros, no tanto. Como suele pasar en estos casos, cada uno tiene una historia personal muy distinta y llega a la ocasión con objetivos y motivaciones diferentes. Pero la serie no le presta demasiada atención a las vidas de cada uno de ellos por fuera de sus relaciones con los otros compañeros. En especial, la que tienen con Xavier (Dave Franco), que era parte del grupo y que ahora se volvió un famoso cantante pop, con aspecto de haberse inspirado en Justin Bieber. En el «afterparty» que arman en su lujosa casa, después del evento en cuestión, alguien tira al tal Xavier de un balcón y el tipo cae un centenar de metros por un barranco, muriendo al instante. La cuestión está planteada: ¿quién fue? y ¿qué motivo tendría para matarlo?

Pronto se verá que todos tenían alguna motivación pero ninguno admite haber sido el que lo tiró. La que los interroga es Danner (la siempre muy graciosa Tiffany Haddish), una detective un poco extravagante y de inusuales modos, que es la primera en llegar a la escena del crimen y la que se impone a todos para hacerse cargo. Es así que iremos recuperando los sucesos de las horas previas –y otros que vienen de las épocas de colegio o de las vidas privadas de cada uno de los narradores– mientras además los seguimos mientras tratan de averiguar por su cuenta qué es lo que ha sucedido en paralelo a los interrogatorios.


Y lo central a la propuesta de EL DIA DESPUES (traducción un poco curiosa del original) será que cada punto de vista de los sucesos será narrado con un género distinto: uno será un clásico relato de suspenso, otro policial, otro de acción, otro tipo comedia romántica, otro musical, otro de animación y así. En algunos casos las diferencias no serán demasiado radicales, pero Miller hace guiños constantes a la audiencia dándoles a entender los códigos audiovisuales (edición, musicalización, actuación, fotografía, guión, etcétera) de cada uno de estos modelos de representación tradicionales. Es un RASHOMON transformado en comedia, una trama de Agatha Christie que se burla un poco de sí misma.

Los sospechosos son, en orden de importancia en la historia, Aniq (Sam Richardson, de VEEP), un tipo simpático y un tanto bonachón, cuya motivación principal allí era recuperar a su novia de entonces, Zoe (Zoe Chao, de LOVE LIFE), que está en proceso de divorciarse de Brett (Ike Barinholtz, de THE MINDY PROJECT), otro compañero que «se la robó» en la época del colegio. Su historia será contada como una comedia romántica mientras que la de Zoe tendrá la forma de un film de animación y la de Brett la de una película de acción, todos estilos que tienen que ver con las personalidades y los objetivos de cada uno.

El mejor amigo de Aniq es Yasper (Ben Schwartz, de PARKS AND RECREATION, el más hiperactivo de un elenco bastante hiperactivo) y su saga es contada como una comedia musical mientras que Chelsea (una inusualmente calma Ilana Glazer, de BROAD CITY) es una alcohólica con problemas personales. El británico Jamie Demetrious (FLEABAG) interpreta a Walt, un tipo tan tímido que ninguno de los otros siquiera lo recuerda como uno de sus compañeros, en una de los episodios más ingeniosos de la serie. Y la propia investigadora tendrá su capítulo, uno que dará una idea del tipo de obsesiva detective que es.

Todo conducirá a una serie de revelaciones que seguramente llegarán en el último episodio (NOTA: se adelantaron siete de sus ocho episodios). Pero de todos modos el supuesto placer de la serie está no estará en su solución sino en su construcción. Y no es que ese placer no exista: Miller (que no está acompañado aquí por su habitual socio Phil Lord) es un talentoso creativo que conoce a la perfección todos los códigos narrativos de Hollywood y sabe cómo ponerlos en funcionamiento, guiñando al ojo a los espectadores que reconocen los homenajes y las citas. Pero raramente la serie va más allá de ese juego. La intriga por saber quién es el asesino se sostiene bastante bien hasta el final, pero no parece ser demasiado relevante. Y la diversión pasa más bien por ver a este elenco de talentosos actores jugar con esos códigos y cambiar su forma de interpretar a los personajes según cómo cada versión va siendo contada, como si fuese un ejercicio de una clase teatral. THE AFTERPARTY no es ni más ni menos que eso. Un simpático entretenimiento que bien podría transformarse en un pasatiempo entre amigos, como el juego del asesino o similares. La experiencia de ver la serie es bastante parecida a eso.