Estrenos online: crítica de «Human Factors», de Ronny Trocker (MUBI)

Estrenos online: crítica de «Human Factors», de Ronny Trocker (MUBI)

La breve invasión de unos delincuentes a su casa de fin de semana empieza a desarmar la estructura en la que se sostiene la vida de una familia alemana en este tenso drama que participó en la Berlinale 2021.


Un accidente pequeño, incómodo pero quizás intrascendente, puede alterar por completo la vida de una familia. En películas como FORCE MAJEURE, del sueco Ruben Östlund, la actitud de un padre ante una amenazante avalancha de nieve destruía la familia. No por la nieve en sí sino por cómo ese comportamiento terminaba por desarmar una estructura que, previamente, apenas podía sostenerse. En HUMAN FACTORS lo que parece suceder –nadie lo tiene muy en claro– es potencialmente más serio pero funciona del mismo modo que en aquella película: revela más de los personajes por sus comportamientos que por la gravedad del hecho en sí.

Los protagonistas son los miembros de una familia burguesa alemana de buen pasar económico que viajan unos días a una bonita casa en la costa de Bélgica, en una zona rodeada de árboles y bosques. El es Mark (Mark Waschke) y ella es Nina (Sabine Timoteo) y ambos son dueños de una agencia publicitaria en Alemania, donde viven y trabajan. Y tienen dos hijos: la adolescente Emma (Jule Hermann) y el más pequeño Max (Wanja Valentin Kube), que nunca se separa de su ratón mascota al que llama Zorro.

Al llegar a la casa de fin de semana y darse cuenta de que faltan provisiones para la cena, Mark va caminando hasta el pueblo para hacer algunas compras y, cuando regresa, escucha ruidos en la casa. Al entrar ve a su esposa con la nariz ensangrentada. Ella le dice que había personas adentro y que se escaparon tras golpearle la puerta contra su rostro. Ninguno parece haberlos visto pero el miedo se instala en la familia. Una perturbación que no se irá hasta el fin del relato.


¿Qué es lo que pasó? Eso es lo que intentará descifrar esta película pero no tanto a modo de thriller policial sino a partir de cómo cada uno de los personajes atravesó ese momento y luego siguió adelante con su vida. El padre sospecha que puede tener que ver con que él ha decidido manejar la campaña política de un candidato controversial –algo que su esposa/socia desconocía–, los policías tratan de encontrar a los asaltantes buscando videos en internet en los que se vanaglorian de sus crímenes («ahora se hace eso», dicen como si tal cosa) y al pequeño Max lo que más le preocupa es que su ratón desapareció y no lo encuentran por ningún lado.

HUMAN FACTORS tendrá una estructura a lo RASHOMON, mostrando el mismo episodio desde el punto de vista y la experiencia de cada uno de los que estaba allí. Pero, más que el instante preciso del posible delito, lo que cada flashback priorizará es la manera en la que la vida sigue para cada uno en particular y para la familia en general. Y ahí es donde empiezan a revelarse las grietas, la mayor parte de ellas ligadas a la tensión entre los padres, que se enreda aún más con la aparición de visitas (el hermano de ella con su pareja, arquitecto) y de a poco va carcomiendo la mínima estabilidad que parecía existir.

Trocker pone alta la vara del suspenso con las primeras escenas pero de a poco revela que su interés no pasa por ahí. Un poco como Michael Haneke en CACHE, lo que el realizador alemán –que estudió un tiempo también en la FUC argentina–, explora pasa por el lado del drama familiar, centrándose en personajes que demuestran ser más oscuros y tener más secretos de lo que parecen al principio. Y no solo los padres. Los chicos también lidian con problemas que los agobian. De todos ellos, la que permite mayor conexión emocional con el espectador es Nina, la única de todos ellos que deja ver lo afectada que está por los hechos. Encarnada por Timoteo (actriz suiza de THE GIRL AND THE SPIDER, GHOSTS y muchas otras) es la que saca a la película de esa germánica frialdad que por momentos la domina. Waschke (de la serie DARK) es, en cambio, tan opaco y siniestro que da más miedo que los propios delincuentes.

Y el tono de la película es similarmente parco y enigmático, retomando eventos de una manera que puede resultar confusa pero que va aclarándose con el correr de los minutos. La de Trocker es una exploración psicológica que también aporta algunas ideas sobre el mundo en el que la familia vive –la tensión que el candidato político trae consigo, la violencia machista que enfrenta Emma, la manera en la que los delincuentes puedan meterse en casas solo para filmarse y subir los videos a Instagram o TikTok–, pero lo que termina revelando es lo tenue que puede ser el hilo que une a esa construcción que llamamos familia nuclear.