Series: crítica de «One Perfect Shot», de Ava DuVernay (HBO Max)

Series: crítica de «One Perfect Shot», de Ava DuVernay (HBO Max)

Este show televisivo en el que se cuentan cómo se hicieron icónicas escenas cinematográficas reúne en su primera temporada a Michael Mann, Patty Jenkins, Aaron Sorkin, Kasi Lemmons y otros. En HBO Max.


Tomando la idea de una popular cuenta de Twitter llamada @oneperfectshot y en la que siempre se muestra alguna valiosa o relevante imagen de una película, se armó esta serie que combina entrevistas a realizadores en las que cuentan cómo lograron algunas de las imágenes más destacadas de su carrera. Cada episodio, de unos 25 minutos, se centra en un director o directora y una escena que han seleccionado para analizar y recordar.

Para sintetizar esta crítica habría que decir que está todo o casi todo mal acá. Con la excepción de la aparición de Michael Mann, el resto de los cineastas no da la chapa para estar en la primera temporada, sus carreras salvo alguna excepción son poco memorables, sus comentarios bastante anecdóticos y anodinos, y la estructura de la serie es simplista y hasta por momentos ridícula. Además, al menos en la edición local, todos los episodios estaban anunciados mal, con otro nombre que el del cineasta correspondiente (Nota: eso ya se corrigió).

A los directores se los hace repasar brevemente su carrera y la producción del film en cuestión para luego meterlos en una bastante desagradable reconstrucción digital en 3D de ese plano e ir explicándolo desde ahí. Pero nunca es claro si la elección es de un plano, de una escena o de una secuencia, y buena parte de los momentos elegidos fueron creados con efectos especiales o fondos digitales por lo que tampoco tiene mucho sentido «meter» a los cineastas «dentro» de escenas que no existieron en realidad.


Quizás con la necesidad de ser popular –o de promocionar otros productos de la empresa– la elección pasó más por directores de éxitos comerciales en los Estados Unidos en lugar de autores de películas realmente valiosas. Salvo la excepción de Mann, que analiza la secuencia (larga, no hay aquí «un plano perfecto» sino un caos de muchos) de FUEGO CONTRA FUEGO, el resto de los participantes se destaca por su intrascendencia cinematográfica y por tener un valor más cercano a la «representación» racial o de género.

Un cineasta sin virtudes aparentes como John M. Chu repasa una escena romántica de su mediocre CRAZY RICH ASIANS mientras que Malcolm D. Lee (vean su filmografía para darse cuenta de lo que hablo) narra una escena cómica de GIRLS TRIP en New Orleans. A las mujeres les va un poco mejor. Patty Jenkins (MONSTER) relata la construcción de una muy digital escena de LA MUJER MARAVILLA y Kasi Lemmons (EVE’S BAYOU) hace lo propio con una de HARRIET. En ambos casos son imágenes más icónicas de poster que otra cosa y en ningún caso de sus mejores películas.

Y un caso aún más extraño es el de Aaron Sorkin, alguien que directamente dice a cámara que nunca quiso ser cineasta, que lo suyo es el teatro, la escritura y el guión. Y queda bastante demostrado en su segmento sobre una escena de EL JUICIO A LOS 7 DE CHICAGO –hecha en buena medida con material de archivo y con efectos digitales– que no es el invitado indicado para un show que debería priorizar, más que nada, cuestiones visuales y fotográficas. El fuerte de Sorkin pasa por otro lado.

Pero el problema de ONE PERFECT SHOT no es solo de invitados, ya que ni siquiera el de Mann tiene el interés que debería generar, ni aún cuando conversan con colaboradores. El formato no es bueno, las preguntas tampoco lo son y cierta forzada estructura que le obligan a seguir a cada invitado (Mann es el único que no la cumple del todo) le dan a todo el aspecto de un mal show televisivo. Casi cualquier video-ensayo que se encuentra en YouTube es mejor que esto.

De hecho, nunca es un show sobre «una toma perfecta» sino que usa eso como excusa para una serie de entrevistas menores y no más relevantes que cualquier separador de canal de cable. Quizás sea mucho pedir, pero no estaría mal analizar «one perfect shot» desde lo técnico, específico y fotográfico. Y convocar a un grupo de realizadores más interesante. Y, en lo posible, no elegir demasiadas escenas hechas por computadora porque se pierde casi toda la gracia del asunto.