Series: crítica de «El piloto invisible», de Phil Lott y Ari Mark (HBO Max)

Series: crítica de «El piloto invisible», de Phil Lott y Ari Mark (HBO Max)

Esta miniserie documental de tres episodios se centra en un piloto de avión que, en los años ’70, se suicidó sorpresivamente. Pero, en realidad, hay una historia secreta detrás de eso. O varias. Estreno de HBO Max.


El problema de analizar series cuya trama devela una sorpresa que lo cambia todo es que, básicamente, resulta imposible hacerlo. El caso de EL PILOTO INVISIBLE, una serie documental de tres episodios, es paradigmático. Se trata de una historia que en realidad son dos y luego tres o más, permanente cambiando la suposición de qué es lo que estamos viendo realmente. O, dicho de otra manera: a quién estamos viendo.

Hagamos esta aclaración que vale como SPOILER ALERT. Hay una primera sorpresa, radical, que cambia lo que vinimos viendo durante su inicio. Es algo que se revela a la media hora, aproximadamente, de las tres que dura el asunto. Haré lo imposible aquí por no adelantar qué es lo que sucede allí y cómo cambia todo lo que seguiremos viendo. Por las dudas, el que no quiera sospechar de nada puede saltar hasta el final del texto.

EL PILOTO INVISIBLE cuenta la historia de Gary Betzner, un joven y audaz piloto de avión, muy preparado y arriesgado, que pasó de la Marina a trabajar como fumigador en Arkansas, estado en el que vivía con su segunda esposa y sus dos hijos (tenía otra hija de un primer matrimonio). La familia –y Gary especialmente– parecía feliz y convencional dentro de ese sur profundo y religioso de los años ’70 hasta que un día, sorpresivamente, Gary detiene el auto en medio de un puente y se tira al río, suicidándose.


¿Qué pasó? ¿Por qué lo hizo? Nadie en la comunidad –al menos según recuerdan su esposa e hijos, entrevistados a lo largo de varios años por un amigo de la familia– entendía nada ya que no parecía posible que un tipo popular, amable y simpático como Gary hiciera algo así. Pero pronto se empiezan a notar algunas cosas raras, secretos y contradicciones, y surge la pregunta obvia: ¿qué escondía el tal Gary? Bueno, muchas cosas que no se pueden contar. La primera y principal no tiene que ver con secretos previos sino con el hecho de que nunca se encontrara su cuerpo en el agua.

¿Quieren teorías conspirativas hechas realidad? Bueno, acá tienen una. EL PILOTO INVISIBLE responde a la lógica paranoica que nos asegura que hay otro mundo, oculto al nuestro, en el que la gente se maneja con otros códigos, vive vidas secretas, no son tan «normales» como parecen y tienen trabajos que no pueden compartir con nadie porque son, bueno, peligrosos. Y ese es el hilo del que tira esta serie que tiene a Adam McKay como uno de sus productores.

Formalmente la serie no le escapa a los códigos ya clásicos de los «casos verdaderos» de Netfix, HBO u otros, resumiendo muchas cosas de manera drástica y con una edición que salta en tiempos y personajes permanentemente, entrevistando a mucha gente (la particularidad aquí es que lo hacen a lo largo de una década) y guardándose secretos dramáticos tramposos que invalidan mucho de lo que los propios entrevistados dijeron dos minutos atrás. Es como si entre el director, los productores y los entrevistados existiera un pacto para jugar con las expectativas del espectador y no decirle la verdad.

Lo que sucederá, una vez revelado un segundo secreto (más radical aún), es una serie de acontecimientos propios de un artículo de Hunter S. Thompson, uno que incluye tráfico de drogas, la CIA, espionaje internacional, familias abusivas, traumas de por vida y hasta una particular obsesión por la obra de H.P. Lovecraft. Al apilar revelaciones la serie empieza a perder un poco de lógica y hasta sentido, pero la premisa es tan inquietante y sorprendente que es difícil no querer saber no solo qué es lo que llevó a Gary a tomar esa decisión (o serie de decisiones en realidad) sino qué es lo que pasó después, que es lo que ocupa el grueso de la historia.

EL PILOTO INVISIBLE es el tipo de serie que seguramente apreciarán más los que viven creyendo que gobiernos, instituciones y personas no solo mienten y ocultan cosas sino que parecieran funcionar en una realidad paralela a la del común de los mortales. La «conspiranoia» es una creciente y hasta preocupante ola que avanza por el mundo (en especial en los Estados Unidos) y uno puede toparse desde terraplanistas a gente que cree que los pájaros en el cielo son en realidad drones a través de los cuáles los gobiernos controlan los movimientos de las personas. No digo que esta serie lleve a todos a pensar que ellos tienen razón, pero lo cierto es que deja en claro que la verdad es a veces bastante más torcida de lo que creemos.