Cannes 2022: crítica de «Butterfly Vision», de Maksim Nakonechnyi (Un Certain Regard)

Cannes 2022: crítica de «Butterfly Vision», de Maksim Nakonechnyi (Un Certain Regard)

por - cine, Críticas, Festivales
27 May, 2022 07:01 | Sin comentarios

Esta película ucraniana –filmada antes del conflicto actual– pone el acento en una mujer soldado que regresa al país tras haber estado en cautiverio durante varios meses.

La guerra en Ucrania ha generado que esta edición del festival de Canes se vea envuelta en una serie de controversias que lo superan, ligadas a las invitaciones a películas, delegaciones y hasta periodistas de Rusia. A la vez, lógicamente, se ha convertido en un espacio para dar a conocer la situación en Ucrania, algo que se vio también en otras dos películas que hay en el festival (PAMFIR, de Dmytro Sukholytkyy-Sobchuk, en la Quincena de Realizadores y THE NATURAL HISTORY OF DESTRUCTION, de Sergei Loznitsa, en Proyecciones especiales) y en un foco en productores ucranianos en el Mercado.

En ese sentido, BUTTERFLY VISION representa una inmersión bastante directa en el tema bélico actual ya que su eje principal pasa por el regreso a Ucrania de una mujer soldado, Lilia, que estuvo capturada durante algunos meses por el ejército ruso cuando el conflicto bélico estaba centrado más específicamente en el sector Este del país, en el area de Donbass y alrededores.

La mujer, cuya tarea consistía en reconocer y detectar el territorio mediante algún tipo de drone (las imágenes aéreas reaparecen a lo largo del film), es recibida con todos los honores junto a algunos colegas en similar situación apenas llega a Kyiv, la capital ucraniana. Además de su madre, su marido, amigos y familiares lo que la película muestra es que hasta los periodistas y las redes sociales viven minuto a minuto con entusiasmo ese regreso.


Pero una vez que pasan los saludos y festejos, las cosas empiezan a cambiar. Por un recurso audiovisual que la película va introduciendo en varios momentos, vemos que Lilia tiene breves flashbacks al pasado de cosas que no vemos claramente pero que se adivinan tensas, hasta violentas. Y las marcas en su cuerpo son evidencia de eso. A la vez, la relación con su marido es difícil. Por un lado, porque el marido ahora es parte de una suerte de milicia urbana de seguridad que se dedica a ahuyentar y agredir a inmigrantes. Y por otro lado porque Lilia ha vuelto con un asunto que queda claro en sus exámenes de salud: está embarazada.

BUTTERFLY VISION lidiará con todos estos temas a la vez. Por un lado, el miedo y los nervios de Lilia a ser «tocada» por los médicos dan a entender que vivió algún tipo de situación violenta, lo cual también le dificulta la posibilidad de abortar. En paralelo, su marido se distancia de ella y se ocupa cada vez más de sus violentas actividades. El resto –la opinión pública y la familia– no saben nada de la «novedad» y se esfuerzan por facilitarle la vida a Lilia, pero la mujer tampoco está dispuesta a ser tratada como una víctima y trata de demostrar que puede arreglárselas sola.

La película, que también incluye los conflictos existentes en Ucrania con los llamados separatistas (los que quieren que el país, o parte de él, sea parte de Rusia), no hace una pintura necesariamente luminosa de la situación en ese país (NOTA: la película está realizada antes de la guerra actual), ya que también el marido de Lilia y sus violentos amigos muestran que hay muchos desacuerdos y problemas internos. Pero el centro de la historia pasa por ella, por entender cómo hará para sobrevivir ante esta nueva realidad.

Nakonechnyi trata de dosificar la información de una manera extraña. Por momentos, el uso de algunos planos aéreos (sí, hay una suerte de mariposa que funciona como metáfora) se vuelven innecesarios y obvios, pero la elección de que las traumáticas vivencias de Lilia aparezcan casi como descargas eléctricas –por momentos parece que la propia película se traba, como un DVD que está siendo mal leído– es más efectivo. Es cierto que la utilización de la intriga para saber qué le pasó a Lilia en sus tiempos de cautiverio bordea la incomodidad morbosa, pero la película no pone necesariamente el eje ahí sino en las consecuencias del regreso a casa.

Como solía suceder en varios films estadounidenses de la década del ’70 y ’80 que lidiaban con el regreso al hogar de soldados que combatían en Vietnam –o lo que pasa en la Argentina con los ex combatientes de Malvinas, por ejemplo–, BUTTERFLY VISION deja en claro que en todos lados sucede más o menos lo mismo. Al principio son todas celebraciones y festejos, aplausos y reconocimiento. Después, las cosas se ponen bastante más oscuras y difíciles.