Cannes 2022: crítica de «Esterno notte», de Marco Bellocchio (Premiere)

Cannes 2022: crítica de «Esterno notte», de Marco Bellocchio (Premiere)

por - Críticas, Festivales, Series
18 May, 2022 07:05 | Sin comentarios

Esta serie expande lo que el director mostró en «Buongiorno Notte» para contar todo lo sucedido durante el secuestro del líder político italiano Aldo Moro en 1978.

Una de las mejores películas dentro de la larga carrera del italiano Marco Bellocchio es BUONGIORNO NOTTE, de 2003, un film que seguía y registraba casi el día a día del secuestro y asesinato de Aldo Moro, el célebre político y presidente del Partido Demócrata Cristiano de Italia, en 1978. Era una historia centrada en la relación íntima y personal entre Moro y los miembros de las Brigadas Rojas durante los casi dos meses en los que estuvo secuestrado y dejaba de lado todo lo que pasaba afuera, los manejos políticos, contubernios, arreglos, peleas, internas y problemas que surgieron antes, durante y después de «el caso Moro».

En ESTERNO NOTTE, cuyo título deja en claro la referencia a la película, Bellocchio vuelve sobre el caso, pero esta vez para contar todo lo otro. Y si bien había dicho en entrevistas que no pensaba hacerlo y que no le gusta volver sobre temas que ya trató y trabajó, había algo fascinante en lo que pasaba allí, algo que seguramente sintió –con razón– que repercute hasta hoy. Para poder contar todo ese torbellino de idas y vueltas de la política italiana (que incluye al Papa, a los poderes del estado, al periodismo, a la familia del secuestrado y a todo tipo de personaje curioso que apareció para «aportar» algo), al director de VINCERE no le quedó otra que ampliarse a la serie, debutando aquí con el formato.

Y la serie prueba dos o tres cosas a la vez. Que Bellocchio es un extraordinario narrador que sabe enhebrar un intrincado rompecabezas político de la Italia de los ’70 sin abandonar su exactitud para la puesta en escena, que sabe combinar varios géneros tanto como en algunas de sus películas (puede pasar del thriller a la comedia negra y nunca abandona el costado místico/religioso que siempre lo ha apasionado) y que no se ha dejado amedrentar –o no lo han hecho sus guionistas– por el formato casi académico con el que hoy se narran las series, con sus característicos puntos de giro y picos culminantes entre episodios.


El relato de ESTERNO NOTTE es coral y se podría decir –si bien no es del todo riguroso– que la estructura está armada más a partir de los personajes que de la cronología. No es que las fechas no sean importantes, pero la serie va y vuelve por ciertos momentos clave cambiando la perspectiva de quién lo mira y con eso también el tono con el que se cuenta. Si bien puede demandar un conocimiento de la política italiana que no muchos tienen, conceptualmente la serie es clara y contundente. Y, especialmente en ciertos momentos, logra también ser muy emotiva.

Un primer episodio estará dedicado al propio Moro y a los pasos previos que llevaron a su secuestro. El segundo hará eje en Francesco Cossiga, en ese entonces Ministro del Interior. El tercero, en el Papa Pablo VI. El cuarto en las Brigadas Rojas. El quinto en la familia de Moro, en especial su esposa Eleonora. Y el sexto y último lidiará un poco con todos y con las conclusiones ya conocidas del caso… si bien ahí Bellocchio se reserva algunos juegos y sorpresillas.

ESTERNO NOTTE es, fundamentalmente, una diatriba en contra de la clase política italiana –o la mayoría de ella– y en especial de la Democracia Cristiana, partido del que Moro era su presidente pero que no hizo lo que debía para liberarlo por motivos que, si no saben la historia real, deberán ir descubriendo. Basta decir que Moro era un político del ala más progresista del partido y que quería armar una coalición de gobierno con el Partido Comunista. Y se pueden imaginar que eso no caía bien a muchos, ni a propios ni a extraños, incluyendo a los estadounidenses.

Es así que la serie va a seguir pistas ridículas (hay momentos que de tan absurdos se vuelven muy divertidos), se centrará en los conflictos del perturbado Cossiga, humanizará a Moro al punto de transformarlo casi en una figura divina, pondrá al Papa en una situación complicada y tendrá su relación de amor-odio con los miembros de las Brigadas Rojas, que se equivocaron la mayor parte de las veces. Con el correr de los episodios pasará a ser un personaje clave Eleonora, la luego viuda de Moro, interpretada por la enorme Margherita Buy. Pero también se lucen Fabrizio Gifuni (Moro), Fausto Russo Alesi (Cossiga) y Toni Servilio como el Papa.

Ni el partido, ni los militares, ni toda la curia, ni los poderes internacionales, en realidad, querían demasiado «salvar» a Moro, más allá de sus posturas oficiales y su «dolor» ante las cámaras. Era un hombre políticamente problemático para muchos de ellos y el secuestro de las Brigadas Rojas (cuya motivación era la de usarlo para negociar la liberación de sus propios líderes apresados y tiene más que ver con la manera de entender la política de muchos grupos subversivos de los ’70), más que complicarles la vida, los ayudó a sacarse un potencial conflicto de encima. Y la serie va mostrando, detalladamente (acaso demasiado para los no interesados especialmente en el tema) todos los errores cometidos o las malas decisiones tomadas por todos ellos respecto a cómo rescatar a Moro.

Pero es Moro y su esposa la que le dan el alma humana a la serie, la sacan del relato sobre conflictos políticos. El, con sus intentos en solitario y mediante cartas de arreglar una situación insoluble. Y ella, que también venía teniendo una convivencia problemática con su marido, dándose cuenta que estaba, finalmente, sola en su lucha. Que era la única –o una de las únicas– a la que lo que verdaderamente le preocupaba era salvar la vida de su marido y que lo demás, dicho mal y pronto, le importaba un cazzo.

Es más que valiosa ESTERNO NOTTE como continuación y exploración profunda del Caso Moro pero también como un repaso de una década convulsionada de políticos encerrados en su mundo y una generación joven tratando de romper, a los tumbos, esa estructura de poder que parece milenaria e inamovible. No pudo Moro, menos pudieron las Brigadas Rojas y Bellocchio por momento juega con esa pregunta que todos nos haremos en algún momento de la serie: «¿qué habría pasado si Moro hubiera sido liberado por sus secuestradores o si sus colegas ayudaban realmente a salvarlo?» La respuesta, jamás la sabremos, pero la serie se permite por momentos jugar con esa inquietante posibilidad.