Estrenos: crítica de «El arponero», de Mirko Stopar

Estrenos: crítica de «El arponero», de Mirko Stopar

Este documental, coproducido por Argentina y Noruega, se centra en la increíble historia de vida de Lars Andersen, uno de las más célebres cazadores de ballenas de la historia. Pasó por el BAFICI y se exhibe en el Gaumont. A partir del 12, va por Cine.Ar Estrenos.


Radicado en Noruega desde hace ya más de veinte años, el realizador argentino Mirko Stopar ya ha realizado otros documentales que conectan personajes históricos europeos que han pasado un tiempo o se han radicado en la Argentina, como es el caso de la actriz María Falconetti –inolvidable rostro de LA PASION DE JUANA DE ARCO, de Dreyer– en la película LLAMAS DE NITRATO. En este caso la conexión es más directa entre el país nativo y el adoptivo del realizador. Y lo hace mediante una historia curiosa y fascinante, la del arponero noruego Lars Andersen.

Si bien esta es la clase de película que hay que tomar todo lo que se ve «con pinzas» –una investigación online sobre Andersen da poquísimos resultados–, uno estima que lo que está viendo es una combinación de hechos reales con otros que pertenecen a la leyenda mientras que los materiales que lo soportan son de lo que ahora se da por llamar híbridos: pueden ser reales, pueden ser ficcionales o las dos cosas a la vez. En el fondo no importa porque lo que hace Stopar en EL ARPONERO es contar una gran historia.

Y esa es la del tal Andersen, considerado algo así como el más grande arponero noruego de la historia, casi un mito para los profesionales de ese país que se dedicaban a la caza de ballenas, industria enorme en los años en los que Lars empezó a trabajar, en la década del ’20. Un tipo duro, difícil, egocéntrico, muy talentoso en lo suyo pero no particularmente simpático o amable, fue ganándose esa reputación con el paso de los años y su fama de haber cazado, se dicen, más de 7000 ballenas, muchas de ellas en el Atlántico Sur. Sí, por acá…


La historia seguirá luego para costados más involucrados con la política internacional y también con la nacional, ya que Andersen terminará relacionado con el nazismo y, tiempo después, vendría a vivir a la Argentina donde también tendrá su participación en proyectos locales de la industria ballenera liderados por el entonces presidente Juan Domingo Perón. Todo el relato es tan curioso y fascinante que uno nunca sabe qué hay de cierto y qué no en lo que se cuenta, pero la historia –narrada por una serie de arponeros veteranos que llegaron a conocerlo, o eso se dice– avanza con la potencia de una novela épica del siglo XX.

Usando películas de ficción para las imágenes, algunas raras elecciones musicales (una versión antigua de un canción folclórica de marineros popularizada en los años ’60 por los Beach Boys), una locución que, por el tono y el lenguaje, transporta al espectador en el tiempo, EL ARPONERO bien podría convertirse en una fantástica película de ficción conectando la historia marítima y política noruega y europea con la argentina de posguerra, con sus curiosos bemoles. La historia del buque ballenero nunca usado llamado Juan Perón y construido por los mismos que hicieron el Titanic admitiría una película en sí misma. Y ni hablar de sus conexiones con Aristoteles Onassis.

Este Capitán Ahab noruego que recaló en Argentina, recordado por sus colegas como un antihéroe de talento único pero de personalidad un tanto agresiva, alguien capaz de afiliarse al nazismo «por conveniencia» o casualidad, un hombre que pasó de ídolo a villano, exiliado y recuperado, es un personaje merecedor de una película como esta. Haya o no sido tal como se lo pinta acá.


En el cine Gaumont – desde el jueves 5 de mayo
En el cine CC San Martín – desde el viernes 6 de mayo
En el cine CC Teatro 25 de Mayo – desde el jueves 26 de mayo
En Cine.Ar Estrenos (online) – desde el jueves 12 de mayo