Series: reseña de «Better Call Saul: Temporada 6/Episodio 7», de Vince Gilligan y Peter Gould (Netflix)

Series: reseña de «Better Call Saul: Temporada 6/Episodio 7», de Vince Gilligan y Peter Gould (Netflix)

Con un fuerte e inesperado golpe de efecto concluyó la primera mitad de la última temporada de la serie sobre Saul Goodman, dejando la tensión y la expectativa a tope para los seis episodios que llegarán en julio. En Netflix.

ESTA CRITICA CONTIENE SPOILERS

Los dos caminos paralelos y que raramente se cruzan en BETTER CALL SAUL terminaron chocando el uno contra el otro de una manera sorpresiva en el último episodio de esta primera mitad de la sexta temporada. El largo y excesivamente meticuloso plan de Jimmy/Saul y Kim para hacer caer de su pedestal al abogado Howard Hamlin dio resultados, pero seguramente no de la manera en la que ellos lo esperaban o deseaban.

A lo largo de «Plan and Execution» –tal es el título del episodio, aplicable casi literalmente–, la dupla pondrá en práctica otra de las etapas de su encadenado plan de causas y consecuencias que casi siempre sale bien. Confundiendo a Howard con fotos, logrando que tenga aspecto de cocainómano durante una reunión importante, haciéndolo parecer completamente descontrolado y paranoico, la pareja protagónica parecía haber conseguido su objetivo de humillar a Hamlin hasta lo imposible. Pero no se esperaban la sorpresa final.


En paralelo, de alguna manera Lalo Salamanca regresó a Estados Unidos y cree haber descubierto desde las propias alcantarillas de Albuquerque la operatoria del laboratorio secreto de Gus Fring. El también tiene sus trucos y trampas: llama a su tío Héctor para decirle sus planes sabiendo que está siendo escuchado por Mike con lo cual, uno supone, hará otra cosa que lo que dice. Y Gus y compañía están alertados de planes de Lalo, planes que finalmente no son los reales tampoco. Es que el hombre tiene en realidad otra idea, una que nos toma a todos por sorpresa.

Durante, digamos, 45 de sus 50 minutos, todo parecía indicar que era un cierre tenso, prolijo y no mucho más de la media temporada, ya que el último episodio se desarrollaba con la calma y parsimonia que caracteriza a los detallistas personajes de la serie. Pero al final (REITERO: SPOILERS), Howard se hace presente en la casa de Jimmy & Kim, trata de entender porqué lo quieren arruinar tan obsesivamente y logra casi que terminemos simpatizando con él mientras les cuenta sus problemas personales. Por supuesto, la dupla niega todas las acusaciones con cara de «nosotros no tenemos nada que ver con nada».

Y ahí aparece Lalo Salamanca y el terror se ve en la cara de los dos. Howard no sabe quién es (Lalo tampoco) y ellos le advierten que se calle o se vaya. El narco saca el arma, pone el silenciador y, vuelta de tuerca, le dispara a quemarropa a Hamlin, al que aparentemente no conocía. La (media) temporada termina allí, por lo que no solo no sabemos si lo mató solo para sacarse al rubio del medio o si sabe alguna otra cosa (no parece ser el caso). Y, claro, Lalo sigue ahí, en la casa de Jimmy y Kim, con el arma cargada y el silenciador puesto cuando Gilligan y compañía nos mandan a esperar un par de meses para saber qué pasará.

Para una temporada un tanto estirada en sus idas y vueltas, el cierre estuvo a la altura de lo esperado por parte de los creadores, ya que hicieron una de sus típicas salidas laterales a las que nos tenían acostumbrados. Como escribí en reseñas anteriores, si bien es cierto que los manejos legales siempre me resultaron más interesantes que los asuntos mafiosos y narcos que ya son moneda repetida acá y en BREAKING BAD, hay que admitir que cuando las temporadas terminan y todo es cuestión de vida o muerte, tipos como Lalo producen efectos más contundentes que abogados, jueces y jubilados litigando un caso centrado en un geriátrico.

Más allá de sus dos primeros y su último episodio, convengamos que esta primera mitad de la última temporada de BETTER CALL SAUL no estuvo a la altura de las expectativas. Quizás haya tenido que ver con su estructura, una que llevó a 13 episodios (siete pasaron, seis faltan) algo que suelen resumir en 10. Y ese «estiramiento» se sintió bastante. Es cierto que los pasos de los personajes de la serie son elaborados y metódicos, pero esta vez se sintieron así de manera excesiva.

Es imaginable que los seis episodios que faltan serán todos más dramáticos, brutales y resolutivos. Y, además, uno supone que la serie deberá continuar las desventuras de Goodman después de los sucesos de BREAKING BAD, vaya uno a saber de qué manera. Pero no quedará otra que esperar hasta julio y sacar a la serie de la pausa y ver cómo terminan las aventuras de Saul, Kim y compañía.