Series: 20 años de «The Wire», de David Simon (HBO Max)

Series: 20 años de «The Wire», de David Simon (HBO Max)

por - Críticas, Online, Series, Streaming
09 Jun, 2022 03:14 | 1 comentario

Se cumplen 20 años del estreno de la serie de David Simon centrada en los conflictos urbanos entre policías, gángsters y políticos en la ciudad de Baltimore. Aquí, algunas claves de esta serie que se transformó en un clásico. Nota publicada originalmente en La Agenda de Buenos Aires.

Veinte años atrás, pocos creían en las posibilidades creativas de las series de televisión. Al menos, tal como las conocemos y consumimos ahora. Si bien la historia de la TV está llena de series memorables y clásicos de todos los géneros y estilos, parecía haber algunas limitaciones ligadas a sus propios formatos que ni aún las mejores del rubro se atrevían a quebrar. The Wire llegó, en junio de 2002, a romper algunas de esas suposiciones y tradiciones, a probar que era posible que la televisión tuviera el espíritu, la potencia, la amplitud y hasta el caudal “literario” de una buena novela. Pero no funcionó. No en su momento, al menos.

“No es TV es HBO”, era la publicidad que la hoy omnipresente compañía utilizaba entonces para vender sus productos premium. Y si uno se acercaba a algunas de esas series –digamos, Los Soprano, Six Feet Under u Oz– podía entender a qué se referían. Se trataba de trabajos más cuidados, serios, audaces y riesgosos en formato y contenido, pero aún así pertenecían a una tipología reconocible, esas que todos conocíamos como “series de televisión” con muchos antecedentes en la TV abierta, décadas antes que existiera el cable o cuando nadie suponía que algún día se iba a hablar de algo llamado “plataformas de streaming”.

Pero The Wire era distinta. Era un escalón más en la evolución del formato, un desafío a su propia lógica. A tal punto fue una serie incomprendida que no tuvo premios durante sus cinco temporadas, no fue siquiera un gran éxito para la compañía y se sostuvo, más que nada, por “el temita del prestigio” que siempre fue un fuerte punto de venta de HBO, el modus operandi para conseguir nuevos suscriptores. Paralela durante buena parte de su tiempo a Los Soprano, esta serie creada por el periodista David Simon y el ex policía Ed Burns no le hacía ni sombra al gigante creado por David Chase y protagonizado por James Gandolfini. Era su hermano menor hipster y pretencioso, el que había que poner en las listas y decir que te gustaba aún cuando eras incapaz de ver y entender qué era lo que estaba pasando.


No es que David Simon y su equipo creciente de colaboradores hayan inventado algo nuevo desde lo narrativo. Tampoco se trataba de un ambicioso choque de géneros ni de una trama incomprensible. Lo que The Wire hizo, fundamentalmente, fue contar una historia con un espíritu novelístico al punto de romper (o empezar a romper) con categorías tradicionales de la TV como episodios y protagonistas. La serie no tiene una cara visible sino muchas. No tiene uno (ni dos, ni tres) personajes protagónicos sino que tiene decenas. Y, más que cualquier otra cosa, The Wire no tiene episodios con valor individual, que se sostengan como pequeñas historias en sí mismas. Tiene temporadas. O, como se dice ahora, “películas de diez horas”.

Eso hoy puede parecer lo más normal del planeta, pero hasta ese entonces nadie lo hacía y menos de la manera en la que lo proponía Simon. Presten atención a cualquier serie previa, como las que cité anteriormente. Todas tenían capítulos encapsulables en sí mismos. Contaban, sí, una gran historia, pero las leyes de la TV obligaban a pensar en bloques separados, en pequeñas tramas dentro de esa gran trama, “cápsulas de contenido” para espectadores que veían los episodios fuera de orden o se salteaban algunos. Hoy suena absurdo hasta pensar en ver una serie de ese modo, pero en el siglo XX era habitual: nadie sabía los números de los episodios y si bien se trataba de seguirlas en orden para estar al día con la evolución general de la trama, no era demasiado grave mezclarlas. La propia escritura estaba diseñada para que nadie se perdiera demasiado.

No la de The Wire. De entrada la serie planteó el concepto de temporada como un único y largo episodio. Y cada una de esas temporadas es una historia separada de las demás, pero a la vez conectada desde algo que no son necesariamente los protagonistas, ni la trama, sino el universo que todas ellas describen. Puntualmente: la ciudad de Baltimore. De una manera más general, se puede decir que The Wire es una serie sobre la ruptura del tejido social en todos los ámbitos de los Estados Unidos. La serie empezó como un thriller sobre un grupo de policías conduciendo una investigación de “escuchas” sobre gángsters y traficantes, pero para las temporadas siguientes el panorama se había ampliado al mundo portuario, a la política local, a la prensa y a las escuelas. Todo sin salir jamás de Baltimore, el escenario conocido por los creadores (Simon había sido periodista de The Baltimore Sun y Burns fue policía y también maestro allí) y que bien podía representar a muchas otras ciudades de ese país.

Al ver la serie muy pronto queda claro que el título no tiene tanto que ver con el “cableado” en sí (en referencia a los micrófonos y maneras en las que los policías trataban de captar las actividades de los dealers) sino con otro tipo de hilo, el que conecta a algo así como las “fuerzas vivas” de una comunidad. Ver The Wire es, fundamentalmente, entender eso. Su complejidad –todos, hasta sus más acérrimos fans, nos hemos perdido y hasta agobiado por el ancho mundo que presenta la serie– pasa porque no intenta simplificar su mapa en función de una historia lineal y accesible. Sí, claro, existen arcos dramáticos y giros narrativos propios de un guión tradicional, pero son tantos y están tan entrecruzados, que la sensación que se tiene al ver la serie es la de entrar a un mundo que ya existía de antes y que siguió existiendo una vez que HBO le bajó la persiana al asunto. Y de hecho así lo es. Vean, sino, We Own This City, la reciente serie creada también por Simon y que transcurre en las mismas calles y con similares policías corruptos solo que varios años después. Las cosas no solo no han cambiado demasiado. Han empeorado bastante.

Jimmy McNulty (Dominic West) puede ser lo más parecido a un protagonista clásico, el policía de origen irlandés inteligente y talentoso pero un tanto alcohólico y éticamente limítrofe, tipo de personaje oscuro que se volvería casi un standard de las series de esa década, de Mad Men a Breaking Bad. Pero tras la primera temporada –y por distintos motivos–, McNulty irá cediendo el centro de la acción a otros personajes del ámbito policial, el político y hasta el mediático. Algo parecido sucederá en el mundo de los traficantes, ya que el objetivo de su inicial investigación será primero Avon Barksdale (Wood Harris), pero luego la aguja se moverá hacia su inteligente ladero Stringer Bell (el entonces desconocido Idris Elba) para más adelante desviarse hacia el peligroso Marlo Stanfield (Jamie Hector).

En el medio circularán algunos de los mejores personajes jamás creados en la ficción televisiva estadounidense, empezando por Omar Little (el recientemente fallecido Michael K. Williams), un criminal “independiente” que se manejaba por fuera de cualquier organización; “Bunk” Moreland (Wendell Pierce), Lester Freamon (Clarke Peters) y Kima (Sonja Sohn), todos detectives que arrancan como compañeros de McNulty; jefes de la policía como Erwin Burrell (Frankie Faison) y Cedric Daniels (Lance Reddick); el adicto e informante “Bubbles” (André Royo); y políticos de cuestionable ética como Tommy Carcetti (Aidan Gillen, famoso por su posterior rol en Game of Thrones) o Clay Davis (Isiah Whitlock Jr.), por citar solo algunos de los cientos de personajes que entran, salen y vuelven a aparecer a lo largo de las temporadas, con mayor o menor peso en cada una de ellas.

Acaso el otro gran secreto de la excelencia de The Wire pasa por su equipo de guionistas de lujo, muchos de ellos reconocidos novelistas como George Pelecanos, Dennis Lehane o Richard Price, autores de policiales con similares ambiciones a las de la serie, las de pintar un universo complejo e interconectado en los que los casos concretos sean más que nada puertas que se abren para permitirnos conocer más acerca del funcionamiento del sistema en el que existen. Con más villanos que héroes, con muchos personajes que no llegarán al final de las cinco temporadas y con una mirada directa y sin sentimentalismos de ningún tipo acerca del mundo (o los mundos) que describe, lo que Simon siempre tuvo entre ceja y ceja fue cuestionar el funcionamiento de la llamada “guerra contra las drogas”, las maneras en las que se perpetúa un sistema corrupto y violento en función de un objetivo imposible de resolver, al menos de la manera en la que se lo hace en los Estados Unidos.

En más de un sentido, The Wire se adelantó a su tiempo. Además de los formatos televisivos mencionados, la serie puso el eje en lo que luego se iría a conocer como fake news (tema central de la quinta temporada) y en el peso que el racismo sistémico que existe en las fuerzas policiales, aún en una ciudad como Baltimore en la que son mayoría de afroamericanos en ambos lados de la “contienda”. El combativo Simon (solo basta seguir su Twitter para notar su fastidio con casi todo) siempre tuvo otro tipo de línea divisoria en su manera de pensar: una mayor comprensión y empatía por los “trabajadores” del sistema y una mirada mucho más crítica a los que los manejan e intentan manipular. Sean policías, maestros, periodistas, portuarios o criminales, la serie raramente juzga o condena los comportamientos o actitudes de sus protagonistas, por más cuestionables o hasta repudiables que en algunos casos hayan sido. Son casi siempre los poderosos –o los que acceden a algún tipo de poder momentáneo, usualmente político– los que The Wire tiene bajo la mira, consciente que “el hilo” se corta por lo más delgado. Y no hay muchas series que hoy tengan esa ambición y esa convicción casi militante. No hay “algunas manzanas podridas” en el mundo según David Simon. Es el árbol entero el que hay que tirar abajo.


Nota publicada originalmente en La Agenda de Buenos Aires. Las cinco temporadas de «The Wire» están disponibles en HBO Max.