Ciclos: crítica de «Escape de Mogadiscio», de Ryoo Seung-wan (HanCine)

Ciclos: crítica de «Escape de Mogadiscio», de Ryoo Seung-wan (HanCine)

por - cine, Críticas, Estrenos, Festivales
31 Ago, 2022 01:53 | 1 comentario

Este thriller político coreano se centra en los intentos de escape de las delegaciones diplomáticas de ambas Coreas en medio de una guerra civil en Somalia. En el Ciclo de Cine Coreano en el Cinemark Palermo.

Enviada por Corea del Sur como su representante oficial a la última edición de los premios Oscar, ESCAPE FROM MOGADISHU no tuvo la misma y excepcional fortuna de PARASITOS, lo cual era previsible. Este drama de acción con un contexto político (real) juega más cerca de las reglas del cine de género –entre el thriller y la película bélica– que de un registro más o menos realista de lo que pudo haber sucedido en Somalia, en 1991, cuando coreanos del sur y del norte en una misión político/diplomática se vieron enredados en medio de una violenta guerra civil. Pese a eso –y gracias al talento del experimentado Ryoo–, esta intensa película es un convincente entretenimiento que logra, como ya es costumbre en el cine de ese país, lidiar con historias políticas reales en el contexto de un cine masivo de género.

El veterano director de DIE BAD, CRYING FIST, CITY OF VIOLENCE, THE UNJUST, THE BERLIN FILE y VETERAN, entre otras, vuelve a demostrar su talento para montar kinéticas escenas de acción, las que dominarán la segunda mitad de la película, de dos horas de duración. Un texto al inicio del film explica el contexto. En ese momento ninguna de las dos Coreas era reconocida por la ONU y, para conseguir más votos de esa organización para ser aceptadas, ambas naciones debían «cortejar» a países africanos. En términos diplomáticos, mucho de eso pasaba por negociaciones que implicaban regalos, coimas y otro tipo de beneficios.

Al comienzo –como es usual en muchos relatos de género coreanos– parece que estamos frente a una comedia, ya que se muestra con bastante humor el desigual combate entre el recién llegado embajador de Corea del Sur claramente superado, en términos de inteligencia, por su veterano colega del Norte, con sus infiltrados, negociados y espías varios. Y mientras ambos países compiten por la atención de los gobernantes somalíes, da comienzo allí una violenta guerra civil entre facciones locales que hace abandonar cualquier plan y obliga a los diplomáticos de ambas Coreas –pese a su evidente antipatía mutua– a tener que colaborar entre sí para escapar.


Y eso es algo que Ryoo montará con un estilo más cercano a una película bélica mezclado con un thriller de acción propio de una ficción pura que de un drama basado en un caso real. Explosiones, disparos, persecuciones y fugas en autos curiosamente «blindados» servirán al director para ir armando un sonoro caos dentro del cual los miembros de ambas delegaciones diplomáticas (los embajadores, otros empleados del lugar, esposas, hijos) irán lidiando con sus negociaciones, peleas y discusiones. Uno de los principales problemas es que a los de Corea del Sur les es más fácil poder salir del lugar mientras que a los del Norte la única opción que les queda es desertar de su país –al menos formalmente– para poder salir vivos de allí, algo que no les resulta sencillo de asumir.

Pero en un momento la política se abandona por completo y todo consiste en ver cómo evitar que hombres armados entren a las embajadas, primero, y luego cómo trasladarse dentro de la ciudad hacia un posible escape sin ser masacrados en el intento. Como ARGO, digamos, pero contado como si fuera una película de género puro y duro, con una espectacularidad visual y una cantidad de disparos a los que ningún ser humano en la vida real podría sobrevivir.

La parte menos realista de ESCAPE DE MOGADISCIO es también la más apasionante porque Ryoo saca a relucir allí su maestría para el manejo de las escenas de acción, con muchas de ellas filmadas en aparentes planos secuencia que son brillantes (hay un plano que atraviesa varios autos por dentro que es asombroso, aún cuando debe estar hecho con muchísimos efectos digitales) y una cacofonía del terror que se extiende durante por lo menos media hora de acción pura.

Es cierto que allí se pierde la densidad y ambigüedad política que la película manejaba, pero son los riesgos que normalmente el cine coreano corre al decidir basar sus grandes estrenos taquilleros (la película fue vista por 3,5 millones de espectadores, una cifra altísima tomando en cuenta que se estrenó en su país en julio de 2021, en plena pandemia) en hechos de la vida real de la relación entre las dos Coreas. Si bien lo que dio inicio a la trama en un momento se olvida por completo, lo que el film de Ryoo cuenta está más ligado a una historia de hermandad y solidaridad, aún en medio de las más profundas diferencias. Aquello de «los hermanos sean unidos» para que no los devoren los de afuera, del Martín Fierro, aplica muy bien a esta historia.


«ESCAPE DE MOGADISHU» se exhibe en el Ciclo de Cine Coreano (HanCine) el jueves 1 de septiembre 20, el sábado 3 a las 21.40 y el martes 6, a las 21.50. En el Cinemark Palermo. Más info sobre el ciclo, por acá.