Series: crítica de «Abbott Elementary – Temporada 1», de Quinta Brunson (Star+)

Series: crítica de «Abbott Elementary – Temporada 1», de Quinta Brunson (Star+)

Llega al streaming esta divertida serie que transcurre en una escuela pública de Filadelfia y se centra en las relaciones entre los peculiares profesores que enseñan allí. En Star+ desde el 10 de agosto.


En el resto del mundo no hacemos tanto esas diferenciaciones porque todas las series nos llegan vía canales de cable o plataformas de streaming, pero hubo una época en la televisión estadounidense en la que las grandes productoras de contenido eran los canales abiertos, como CBS, NBC, ABC, etcétera. Series como FRIENDS o SEINFELD, dos íconos de los ’90, eran éxitos de la TV abierta por más que aquí llegaran por cable. Y lo mismo pasaba con el 90 por ciento de los productos antes de la llegada del cable y del prestigio que traían canales como HBO. Desde entonces –y con otro golpe más tras la aparición del streaming–, la programación abierta se reconvirtió a realizar productos masivos pero poco «prestigiosos», además de noticieros, talk shows o reality TV. Los Emmy a la mejor comedia los ganó la TV abierta hasta 2014 y desde entonces ya no lo hace. Y en drama es aún peor: no ganan esa categoría desde 2003.

Es por eso que ABBOTT ELEMENTARY se convirtió en una gran e inesperada sorpresa cuando se estrenó, a fines de 2021, en ABC. Es el tipo de serie que todavía apuesta a los 22 episodios por temporada (como dicta la tradición) y que, si bien no mantiene el formato de estudio a tres cámaras tradicional, en cierto modo continúa otra tradición, una iniciada también en la TV abierta por series como THE OFFICE, ARRESTED DEVELOPMENT o MODERN FAMILY, a las que más claramente se parece. Son comedias grabadas en un formato o tono de falso documental con entrevistas a cámara que parecen captar las experiencias de los protagonistas de un modo fresco y natural.

La serie protagonizada por Steve Carell, de hecho, es la influencia más obvia de esta creación de Quinta Brunson, ya que una rápida forma de explicar en qué consiste sería decir que «es como THE OFFICE pero en una escuela pública de Filadelfia», no casualmente en el mismo estado de Pennsylvania en el que transcurría la otra. Y la mecánica que se arma entre los personajes de este trabajo no es muy distinta a la de aquel, con la única e importante diferencia que aquí, a diferencia de lidiar con anodinos envíos de papel, tienen que trabajar con chicos de pocos recursos que van al colegio.


La escuela que es el centro de casi toda la acción de la serie tiene muy poco presupuesto y Janine (Brunson) funciona como la chica entusiasta que vive tratando de recaudarlo, armando actividades para los chicos o generando ideas que no siempre funcionan bien o son bien recibidas por sus pares. Se trata de una joven de buen corazón a la que claramente le falta la calle y el desgaste que tienen muchos de sus colegas, un poco como le pasaba a la bastante similar Lesley Knope (Amy Poehler) en PARKS & RECREATION, otra importante referencia aquí. En el choque entre su energía positiva aunque un poco naive y las distintas trabas con las que se topa pasa buena parte del humor de esta comedia.

El grupo que acompaña a Janine en la escuela incluye a Barbara Howard (Sheryl Lee Ralph), una veterana y muy seria maestra que no quiere saber nada con cambios de programas o técnicas de estudio; Melissa Schemmenti (Lisa Ann Walter), una profesora blanca conectadas con mafias locales y un historial de lucha sindical; el inexperto Gregory Eddie (Tayler James Williams), un tímido maestro interesado en Janine y, fundamentalmente, Ava Coleman (Janelle James), la peculiar directora de la escuela, a la que literalmente nada parece importarle y que funciona de un modo similar al que lo hacía el personaje de Carell en aquella clásica comedia.

Si bien nada funciona bien en la escuela, al menos sí lo hace la mecánica cómica del grupo. La manera en la que las colegas se sienten muchas veces afuera de las propuestas más «progre» de Janine tiende a ser muy divertida, lo mismo que las delirantes salidas, comentarios, vestuarios y decisiones de la irrefrenable Ava. ABBOTT ELEMENTARY cuenta con otros personajes secundarios que son relevantes en algunos episodios y también están los chicos, quienes de vez en cuando tienen una participación más activa, pero en lo central la serie hace que la famosa «sala de profesores» sea algo así como la oficina de esta empresa, donde los conflictos se exploran de maneras a veces muy graciosa.

Leve y amable, con algunos apuntes simpáticos (y otros un tanto más serios) sobre los problemas de la educación pública, ABBOTT ELEMENTARY es una disfrutable sorpresa tirando a clásica en esta época en la que las series de comedia se parecen más a dramas, los dramas a comedias y nadie usa más los formatos establecidos décadas atrás. El único «problema» de esa apuesta a sostener ciertas tradiciones es la decisión de mantener las temporadas en 22 episodios (algo que empezará en la segunda temporada), lo cual puede volverse un tanto excesivo en este momento, sea por la fatiga, la superabundancia de series de televisión o porque la gente ya se habituó a formatos que giran entre los 8 y los 10. Acá no es así. A modo de «prueba», por si no funcionaba, la primera temporada tuvo solo 13, pero como en los clásicos sitcoms, Quinta y su equipo se ocuparán de ahora en adelante de entregar 22 episodios al año, a la vieja usanza.

Pero, como pasaba también en series de décadas atrás, ABBOTT… puede verse de modo salteado, sin apuros y hasta incompleta, ya que cada episodio, por lo general, cierra en sí mismo y no hay grandes ejes narrativos que se extiendan por la temporada. Así, de a tres o cuatro episodios por vez (créanme, cada episodio es tan breve como adictivo), la experiencia funciona a la perfección. No muchas comedias se presentan de entrada dando la sensación de tener muy en claro la propuesta. Hasta las más famosas –de SEINFELD a THE OFFICE— necesitaron un tiempo para encontrar un tono, una cohesión, el humor que las hizo famosas. La de Brunson aparece, de entrada, con todo eso solucionado. Y solo le queda ir mejorando.