Estrenos online: crítica de «Temporada siniestra», de Mickey Keating (HBO Max)

Estrenos online: crítica de «Temporada siniestra», de Mickey Keating (HBO Max)

Este film de terror de bajo presupuesto se centra en una mujer que va a una isla turística fuera de temporada a ver qué sucedió con la tumba de su madre, que ha sido vandalizada. Estreno: 9/9 en HBO Max.


Esta minimalista y económica película de terror de Clase B, que se estrenó en plena pandemia por la plataforma especializada Shudder, llega ahora a HBO Max trayendo a la memoria los muy recientes años en los que la producción y distribución de cine pasaban por una etapa curiosamente artesanal. OFFSEASON saca provecho a esas limitaciones construyendo un drama en una isla separada del mundo y con apenas unos pocos personajes con los que lidiar. Durante un buen tiempo, especialmente gracias al ingenio de Keating, la película funciona bastante bien, más que nada a partir de la creación de climas mediante técnicas puramente cinematográficas: el uso de la luz, la sombra, el montaje y el sonido.

Con eso el realizador logra hacer ingresar al espectador en la propuesta, aunque luego se le hace difícil sostenerla cuando tiene que integrarla a una confusa trama que, convengamos, no tiene demasiada lógica ni interés. El clima se establece de entrada, con una escena en la que vemos a una mujer perseguida mentalmente por algún tipo de fantasma o demonio. Pronto nos enteramos que esa mujer llamada Ava (Melora Walters) ha muerto ya que su hija Marie (Jocelin Donahue) recibe una carta diciéndole que su tumba ha sido vandalizada. Y la chica decide viajar a ver qué pasó.

Apostando por un clima cercano al de películas como LA NIEBLA, de John Carpenter, vemos a Marie y a su novio George (el también director de cine Joe Swanberg) llegar a la isla turística en la que su madre está enterrada. Solo que estamos fuera de temporada (de ahí el título original) y el lugar está a punto de ser «separado» del continente ya que se cerrará el único puente que lo une a él. Marie y George llegan el último día de apertura con la intención de arreglar el asunto y marcharse, pero apenas llegan es evidente que no será posible.


Los centros turísticos pueden convertirse, fuera de los meses de temporada alta, en lo que se llaman «pueblos fantasma». Y en este caso, la frase se acerca bastante a lo literal. Un lugar tapado por la niebla, casi selvático, con un solo bar lleno de personajes extraños, una extravagante dueña de la florería del lugar (los mejores sustos pasan por ella) y con un clima amenazante, la isla siniestra va cobrando algo así como vida propia, volviéndose contra los recién llegados. ¿Cuál es el motivo? Bueno, ya lo descubrirán. ¿Un adelanto? No es muy interesante que digamos.

Lo mejor de la película pasa por el clima que Keating crea con pocos elementos y algunos apuntes paralelos ligados a la relación entre la hija y su madre, ambas actrices en la ficción, profesión que genera algunas curiosas y auto-referentes escenas. La aparición de un pescador que se presenta como un posible salvador de Marie cuando ella se da cuenta que está siendo amenazada por los habitantes del lugar (o por el propio lugar), no aporta demasiado.

TEMPORADA SINIESTRA es, además, de esas películas que esperan un enorme esfuerzo de credibilidad por parte del espectador. Si bien uno es consciente de los códigos del género, hay algunos momentos y situaciones –desde la bastante ridícula idea de entrar a una isla a punto de ser «separada» del resto del mundo a la revelación de cierta información de Marie a George que sale a la luz mucho más tarde de lo sensato– que pretenden que el espectador pase demasiadas cosas por alto en función de creerse, al menos dentro de la lógica del relato, lo que está sucediendo.

Es más que nada el talento de Keating y de su equipo lo que le da a OFFSEASON –cuya brevedad hace pensar en que bien podría haber sido un episodio de alguna serie de unitarios al estilo LA DIMENSION DESCONOCIDA— su valor, si se quiere, atmosférico. Pero una vez que uno se da cuenta que el clima está logrado, el guión no hace demasiado para ayudar a sostenerlo. Al contrario, por momentos parece jugarle en contra. Todo lo que se arma con luces, sombras y sonidos se desarma cada vez que alguien abre la boca para decir algo.