Festival de San Sebastián 2022: crítica de «La consagración de la primavera», de Fernando Franco (Competencia)

Festival de San Sebastián 2022: crítica de «La consagración de la primavera», de Fernando Franco (Competencia)

por - cine, Críticas, Festivales
20 Sep, 2022 08:21 | Sin comentarios

Una estudiante universitaria recién llegada a Madrid se hace amiga y comienza una curiosa relación con un veinteañero que sufre parálisis cerebral.


Laura ha llegado de Manacor –sí, del mismo lugar del que salió Rafa Nadal, como se encarga de confirmar– a Madrid para estudiar Química. Vive en un internado de monjas que tiene un límite horario de ingreso preciso. La chica no parece ser demasiado rebelde pero, cuando la película arranca, un accidente ¿casual? al morder un vaso en una fiesta la retrasa y la hace llegar tarde. Es a partir de ese accidente que la película existe, que Laura se topa en un cuarto con David (Telmo Irueta), un veinteañero con parálisis cerebral, con el que luego atravesará un momento importante de su historia personal.

LA CONSAGRACION DE LA PRIMAVERA cuenta su historia a lo largo de unos meses. Laura tiene 18 años y ha llegado recién a una ciudad que un poco la abruma. Conoce a poca gente y es bastante tímida. Un día, tiene una cita en Tinder que se pone un tanto áspera y, al escapar de la situación y no poder volver al internado, no le queda otra que recaer en lo de David… a las tres de la mañana. Allá se topa con su comprensiva madre (encarnada por Emma Suárez) y de a poco empezará a establecer una relación de confianza y cariño con David, una que pasa también por lo sexual.

Es que el joven tiene un blog personal en el que escribe, entre otras cosas, sobre asistencia sexual para personas con parálisis como la suya. Laura, que tiene nula experiencia en la materia, lee esto y se le ocurre que puede ser una manera de experimentar con el sexo desde un lado casi «benefactor» (Laura viene de una familia religiosa), de estar con el muy simpático y gracioso David y, bueno, de ganarse algunos euros. Pero el mundo sigue su marcha por fuera de ese «contrato» y pronto aparecerán conflictos ligados a sus primeros pasos en el mundo de las citas y del sexo.


Fernando Franco presenta una temática potencialmente complicada y la resuelve, casi siempre, con mucha elegancia, humor y un enorme poder de observación para captar las indecisiones y contradicciones de una chica como Laura, muy segura de sí misma en los estudios y completamente confundida en todo lo demás. David, si se quiere, aparece como un personaje ligeramente idealizado que la película siempre observa desde la perspectiva de Laura, sin profundizar demasiado más allá de su rol en función de la protagonista. Y si el personaje es creíble y entrador es porque el actor que lo interpreta es extraordinario y posee un timing cómico propio de un profesional del stand up.

Otro coming of age –y van– del nuevo cine español, LA CONSAGRACION DE LA PRIMAVERA («no conozco esa banda», dice Laura) tiene un guión redondo –casi demasiado «redondo», de esos cuya precisión verbal bordea lo sobrescrito– y muchas decisiones ingeniosas de puesta en escena y montaje. Dos actuaciones inolvidables y un tema complejo tratado con altura completan el panorama de un film que despide aroma a que, en el futuro, será víctima de una fallida remake hollywoodense. Así como está, es una película efectiva, que ganará favores de todos los públicos y que está hecha con procedimientos clásicos, de esos que, bien utilizados, demuestran ser nobles y genuinos.