Festival de Venecia 2022: crítica de «The Kiev Trial», de Sergei Loznitsa (Fuera de Competencia)

Festival de Venecia 2022: crítica de «The Kiev Trial», de Sergei Loznitsa (Fuera de Competencia)

por - cine, Críticas, Festivales
04 Sep, 2022 10:05 | Sin comentarios

Este documental narra los hechos posteriores a «Babi Yar. Context» centrándose en el juicio por crímenes de lesa humanidad a los jerarcas nazis que lideraron la invasión a Ucrania.


En su sexto largometraje documental en apenas cinco años, el cineasta ucraniano Sergei Loznitsa retorna a los materiales de archivo de la Segunda Guerra Mundial en su país para continuar con el proceso iniciado en BABI YAR. CONTEXT, cuyo objetivo es narrar los crímenes nazis durante esos años. Aquel film narraba en concreto uno de los hechos bélicos más cruentos de esos años (la llamada Masacre de Babi Yar) mientras que THE KIEV TRIAL se centra en el juicio que tuvo lugar al concluir el conflicto bélico, lo que se conoce como el «Nuremberg de Kiev».

El juicio no solo se centra en esa masacre sino en todos los crímenes de lesa humanidad cometidos por los nazis durante su ocupación en Ucrania, que son muchísimos y terribles. El procedimiento cinematográfico es similar al de THE TRIAL, película del mismo realizador sobre juicios que tuvieron lugar en la Unión Soviética durante los años ’30. Loznitsa toma el muy bien conservado material de archivo de la época y resume sus momentos más importantes, centrándose en los testimonios de los acusados, las confesiones y las condenas.

Este film tiene un material extra que lo diferencia de aquel y lo vuelve más dramático, ya que también se escuchan las voces de testigos, familiares de víctimas y personas que sobrevivieron de distintas maneras a las masacres y asesinatos. THE KIEV TRIAL empieza con las acusaciones y las «explicaciones» de los 15 jerarcas nazis acusados (muchos de los cuales parecen saber que no tienen defensa alguna posible) para dar paso a los testimonios, que ocupan la parte central y más fuerte de la película. Para el final estarán las condenas y, en las escenas más fuertes y duras, las violentas ejecuciones sumarias, vistas por los locales como si fuera un evento masivo casi deportivo.


Se trata de un material –especialmente en su segunda mitad– muy fuerte, empezando por las historias de las víctimas hasta llegar a las ejecuciones. En el medio quizás resulte sorprendente ver la manera en la que los líderes nazis no parecen poner ningún tipo de reparo o resistencia a las acusaciones que se les hacen, salvo alguna específica. En un punto es como si ya supieran el resultado de antemano, tanto por los crímenes que cometieron como por la manera en la que el proceso judicial parece funcionar, sin dar mucho lugar para la «defensa», por más imposible que esta sea.

Si bien en algunas entrevistas, Loznitsa parece querer equiparar este film al debate sobre la «banalidad del mal» relacionada al posterior juicio a Adolf Eichmann, mi sensación es que lo que se presenta acá es diferente. No se trata de burócratas que tratan de compartimentalizar sus acciones separándolas de sus causas y consecuencias sino de jerarcas que no tienen defensa alguna ante los hechos que se desvelan y que no solo ellos conocen sino que también admiten.

Es inevitable, al ver estos materiales, pensar en la situación actual de Ucrania e imaginar un futuro juicio en relación a lo que está sucediendo hoy. Anteriormente juntos y «cobijados» bajo el manto de la Unión Soviética, hoy rusos y ucranianos son los que están a ambos lados de esa guerra. Difícil imaginar que un juicio de este tipo se repetirá, pero la conexión es inevitable.

«Cuando comencé este proyecto en la primavera de 2021 –explicaba el realizador en una entrevista a propósito de esta película– no podía imaginar, ni en mi peor pesadilla, que Ucrania volvería a convertirse en un campo de batalla y que los civiles inocentes volverían a ser objeto de una violencia brutal. Solo que esta vez los invasores bárbaros visten uniformes rusos. Hemos sido lanzados 80 años para atrás y parece que no se han aprendido las lecciones de nuestra historia. Deseo de todo corazón que no tengamos que esperar demasiado para que los perpetradores de los crímenes contra la humanidad que están siendo cometidos en Ucrania hoy, sean llevados ante la justicia.»