Festivales: crítica de «Cerdita», de Carlota Pereda (BAFICI/San Sebastián)

Festivales: crítica de «Cerdita», de Carlota Pereda (BAFICI/San Sebastián)

por - cine, Críticas, Festivales
11 Sep, 2022 05:44 | Sin comentarios

Este truculento film de suspenso español se centra en un chica víctima del «bullying» que ve como sus abusadoras son secuestradas por un desconocido. ¿Las ayudará?


Expansión y profundización del premiado cortometraje dirigido por la realizadora española, CERDITA se ubica en un lugar equidistante entre la comedia costumbrista y el film de terror truculento, esperpéntico. O empieza como la primera y termina como la segunda. Estrenada mundialmente en el Festival de Sundance, es una historia sobre bullying que alcanza dimensiones grotescas y brutales, más cerca de CARRIE o del llamado torture porn que de un drama serio sobre el tema.

«Cerdita» le dicen a Rosa (Laura Galán), una chica que sufre por su exceso de peso pero más aún por la manera en la que la tratan y humillan sus compañeras de colegio. En un pueblo de Extremadura en el que todos se conocen, ella trabaja en una carnicería manejada por su amable padre y su densa madre (la excelente Carmen Machi), pero la pasa especialmente mal por las bromas constantes, personales y online, de las chicas. Y en el verano, con la piscina como lugar de reunión social, todo es aún peor.

Una tarde allí empieza a ser maltratada brutalmente por ellas, que le roban la ropa, las cosas y casi la ahogan, obligándola a volver en ropa interior a su casa. Pero al regresar descubre que un hombre las ha secuestrado, metido en su camioneta y se las lleva con destino incierto. Y al ver a Rosa, en vez de sumarla al grupo, le deja «amablemente» algo con que vestirse y se va. Al regresar al pueblo, Rosa no dice nada de lo que sucedió. Pero al pasar los días y al no regresar las chicas, su silencio se volverá problemático. Y no solo eso, sino que la situación empeorará alrededor suyo de distintas y truculentas maneras.


¿Será esta la oportunidad de vengarse de todas ellas a través de un tercero? ¿Le dará culpa la situación y ayudará a la investigación? ¿O se entrometerá ella misma en el caso para lidiar con sus propios demonios? Estas dudas son las que mantienen la tensión y el nervio de este truculento y «depalmiano» film de horror que juega de manera perversa con la violencia evidente ejercida por los bullies y la más ambigua que termina surgiendo de aquellos que son agredidos y que tarde o temprano explotan o lidian con la posibilidad de hacerlo.

Víctimas convertidas en victimarios, los límites de la venganza y la constante usina de rumores que hay en un pueblo chico (y en las redes sociales, su versión expandida) son los elementos que le dan a esta película un aire brutal y no apto para aquellos que estén pensando en ir de compras a la carnicería del barrio.