Estrenos online: crítica de «Mira cómo corren», de Tom George (Star+)

Estrenos online: crítica de «Mira cómo corren», de Tom George (Star+)

Esta comedia policial transcurre en los años ’50 y se centra en un asesinato que tiene lugar en medio de las funciones de una clásica obra teatral de Agatha Christie. Con Saoirse Ronan, Sam Rockwell y Adrien Brody. Estreno de Star+ el miércoles 14 de diciembre.

La obra teatral de Agatha Christie THE MOUSETRAP –traducida al castellano como LA RATONERA— es la más longeva de la historia del teatro. Se estrenó en Londres en 1952 y, más allá de su parate de 14 meses por causa del Covid, sigue interpretándose desde entonces. Pasaron 70 años, más de 26 mil funciones y, obviamente, centenares de actores que han interpretado a sus ocho protagonistas. El hecho de que no se haya llevado al cine nunca, cuenta la leyenda (una que la película recoge), está ligado a que la autora exigió por contrato que no se hiciera una versión de la obra hasta seis meses después de que hubiera bajado de cartel. Y como no ha bajado nunca, no hay –y quizás no habrá por mucho tiempo más– una versión para cine.

MIRA COMO CORREN es, acaso, lo más cercano que van a encontrar a eso. Pero no se trata de una adaptación para cine de THE MOUSETRAP ni mucho menos, sino de una comedia de intriga de similar formato que transcurre en medio de las funciones de la obra. Específicamente en 1953, cuando la pieza se había convertido en un éxito de público y alcanzaba la entonces aparentemente importante cifra de 100 funciones. Dirigida por Tom George y escrita por Mark Chappell, este pastiche de policial de suspenso y farsa histórica usa además otro guiño incluido en la propia obra y puesto ahí por la autora, que se anticipaba al hoy popularizado temor por los spoilers. Al concluir cada función, el elenco se dirigía al público y les pedía que no revelara el final ni las vueltas de tuerca de la pieza. Y eso se mantendrá en la película. Y, por supuesto, en esta crítica.

MIRA COMO CORREN empieza haciéndose cargo, en tono burlón, de lo anticuado de la propuesta teatral que tiene de base. La voz en off de Adrien Brody, que encarna a Leo Köpernick, un realizador norteamericano que llega a Londres con la intención de hacer una versión para cine de THE MOUSETRAP, dice de entrada que el tipo de whodunit que trabaja esa obra –esas tramas cuyo objetivo central es descubrir quién es el asesino, con todos reunidos en un solo lugar y un detective descifrando quién es el culpable y acusándolo– ya están pasadas de moda, que no se pueden llevar así al cine y que su intención es transformarla, con una resolución con más elementos de acción.


Pero su elección no le cae nada bien a Mervyn Cocker-Norris (David Oyelowo), el más tradicional guionista inglés, ni al productor John Woolf (Reece Shearsmith). Además, el comportamiento un tanto agresivo con las mujeres del siempre alcoholizado Leo irrita también al elenco de la obra (Richard Attenborough y Sheila Sim, que fueron los protagonistas del elenco original y aquí son encarnados por Harris Dickinson y Pearl Chanda) y a casi todos los que rondan la producción, incluyendo parejas, amantes y staff del teatro. Así que cuando el tipo aparece muerto los sospechosos pueden ser casi todos.

Ahí aparecerán los verdaderos protagonistas del film, un detective veterano de Scotland Yard interpretado por Sam Rockwell siguiendo más un modelo de «sabueso americano» alcohólico y perezoso que de clásico investigador inglés, y una joven entusiasta, inteligente pero muy inexperta que lo acompaña (un poco a la fuerza), encarnada con mucha gracia la irlandesa Saoirse Ronan. Son ellos dos los encargados de juntar las pistas para saber quién puedo haber matado al cineasta y, en el medio, ir abriendo puertas a otros misterios y personajes que pueden tener que ver con lo que sucedió… y lo que puede seguir sucediendo.

De alguna manera, SEE HOW THEY RUN no deja de ser esa versión que Köpernick quería hacer de THE MOUSETRAP, ya que mantiene el formato de «¿quién fue el asesino?» pero lo saca del escenario y la resolución teatral y le agrega escenas de suspenso y acción en exteriores. Además, la película le suma esa lógica «meta» que es la de incorporar a la propia historia real –la de la obra y la del caso en el que se basa la obra– como un juego de cajas chinas que van ampliando la resonancia de lo que vamos viendo. Los nombres de varios personajes son los de célebres autores teatrales (hay un Stoppard y un Fellowes) y el tono paródico la acerca más a una versión más pequeña de ENTRE NAVAJAS Y SECRETOS que a las recientes adaptaciones de Christie un tanto solemnemente filmadas por Kenneth Branagh. De hecho, la voz en off de ultratumba de Köpernick va funcionando como una suerte de analista y hasta de crítico de lo que sucede.

Es un ejercicio de estilo, una simpática, muy bien armada y nostálgica «confección» que se disfruta por su estructura, su humor y ligereza, y que sabe encontrarle inteligentes giros a la historia real de la que parte y sobre la que se inspira. En lo concreto, su trama toma otros caminos que no tienen mucho que ver con la obra original (en Argentina se hizo una versión de LA RATONERA en 2018 y 2019 que protagonizaban Valentina Bassi, Gloria Carrá, Fabián Mazzei, Guillermo Pfening, Walter Quiroz y Hugo Arana, entre otros), pero hay varias coincidencias y juegos que seguramente serán disfrutados por aquellos que la vieron o que conocen su historia y/o resolución.

Estrenada en Star+, MIRA COMO CORREN hace perfecta dupla –o programa doble, si uno tiene tiempo– con las dos temporadas de ONLY MURDERS IN THE BUILDING, una serie que utiliza el mismo tono cómico, ligero y un tanto paródico para centrarse en un grupo torpe de detectives que tiene que descubrir quienes cometen asesinatos en el lujoso edificio neoyorquino en el que viven. Es ese el espíritu que tiñe a esta película británica: el de hacer un homenaje a las tramas de misterio de antaño con un guiño contemporáneo que se nota más en algunos recursos de la puesta en escena (pantallas divididas, muchos flashbacks y, sí, escenas de acción) que en la trama en sí, que bien podría haberse escrito muchas décadas atrás.