Estrenos: crítica de «Terrifier 2: el payaso siniestro”, de Damien Leone

Estrenos: crítica de «Terrifier 2: el payaso siniestro”, de Damien Leone

por - cine, Críticas, Estrenos
14 Ene, 2023 12:34 | Sin comentarios

Esta nueva película dedicada a las crueles actividades del payaso Art sigue al clown mientras aterroriza a una familia durante Halloween. Estreno en cines.

La saga de “Terrifier” es otra de las que crece gracias al “boca a boca”, al paso del tiempo que transformó la película original de 2016 en un film de culto. Pero en realidad la trama del payaso asesino había comenzado bastante antes, ya que su director, Damien Leone, lo había usado como personaje en anteriores largos y cortometrajes. En la original “Terrifier” había decidido centrar la historia sólo en él y configurar una especie de homenaje clase B al llamado cine “slasher”, ese subgénero del terror popularizado en los años ‘70 y ‘80 gracias a películas como “La masacre de Texas” o “Halloween” centradas en un brutal e implacable asesino que liquida a todos a su paso. De apenas 80 minutos de duración y con muy pocos escenarios, personajes y dinero (la película se empezó a financiar pidiendo plata a través de una plataforma online hasta que apareció un productor de bolsillo generoso y completó los 35 mil dólares de presupuesto) se transformó en un éxito, especialmente en función de su villano y protagonista.

Art, el payaso, no es otra cosa que un sujeto brutal y despiadado que luce como un alto y desgarbado clown de rostro totalmente blanco. ¿Su particularidad? En ninguna de las películas habla. Silencioso, se comunica a través de exagerados gestos o, simplemente, mediante la acción: liquidando brutalmente a sus presas, la gran mayoría de ellas mujeres jóvenes. En la primera parte (que está disponible en Amazon Prime y es recomendable ver antes de encarar la segunda, aunque no estrictamente necesario), Art se las toma con dos amigas a las que el auto se les queda una noche al tratar de volver a sus casas, alcoholizadas, de una fiesta.

“Terrifier 2” sucede un año después, cuando la noticia de esas muertes causadas por un payaso asesino (David Howard Thornton bajo capas de maquillaje) circulan en el condado de Miles donde tuvieron lugar. Sin embargo, para Halloween (época en la que también tuvieron lugar los hechos del film anterior), a algunos chicos les divierte disfrazarse como él. Uno de ellos es Jonathan (Elliott Fullam), el hermano menor de Sienna (Lauren LaVera), quienes serán, junto a su madre Barbara (Sara Voigt), los principales antagonistas del sujeto en esta secuela que, por querer mejorar algo de la primera, termina arruinando parte de su impacto.


Es que el primer film fue criticado por no ser mucho más que un catálogo de situaciones muy violentas y sangrientas –especialmente una de ellas, realizada con una sierra– del tal Art con un par de mujeres que no tenían ningún tipo de personalidad definible, típicas víctimas de un asesino de película de terror. Leone intenta corregir esto creando una historia más compleja y personajes un tanto más elaborados en la secuela, pero al hacerlo termina duplicando la extensión de la película (la anterior duraba 80 minutos y esta dura casi 140) y volviendo el asunto un tanto interminable. Más rico, complejo, caro y con efectos –prácticos, nada digital por acá– más elaborados, pero con el permanente riesgo del tedio y de la repetición.

Algunos de los agregados funcionan bien, en especial los que les dan a la película un tono más alucinatorio y grotescamente circense, como algunas pesadillas de Sienna o la aparición de un personaje nuevo (otra especie de villano, digamos) que es bastante inquietante. Pero muchos otros, ligados a las supuestas conexiones que empiezan a aparecer entre algunos de los personajes, se sienten como un intento de darle a este festival del gore y la sangre derramada algo así como una mitología fundadora, algo ya típico en sagas que pretenden expandirse a lo largo del tiempo y a través de muchas películas.

Más violenta y descarnada aún que la original, “Terrifier 2” trae de regreso a Art, quien se las tomará contra Sienna, su familia y amigos a la vez que se irán revelando a lo largo del film algunos secretos respecto a quién es esta horrenda y violenta criatura que mata y mutila en silencio, gesticulando y riendo como si estuviese en una película muda. Pese a estar filmada con más presupuesto y recursos técnicos (la primera parecía ser un video de baja calidad), la película no deja de dar la sensación de ser un slasher de clase B encontrado en un arcón de viejos VHS. Determinadas escenas sangrientas tienen la brutalidad e impacto que solían tener en esos años en los que la agresión contra cuerpos en su mayoría femeninos no se disimulaba, algo que ahora se cuida un poco más o directamente se evita. Es cierto que, en el contexto en el que se vive hoy, las acciones del personaje pueden parecer excesivamente crueles, pero el espectador sabe y entiende (o debería hacerlo) que es parte de los guiños propios del cine de género en su versión más desaforada y cruenta.

El éxito de la película hay que ubicarlo ahí, en su capacidad para ir más lejos que la mayoría, no cortar en las escenas más bruscas (la prensa del film usa supuestos desmayos de espectadores en Estados Unidos como “punto de venta”) y poner la cuota de sangre en cámara al máximo. Pero quizás el secreto pase por su muy bien pensado villano, un clown que es una cruza de Marilyn Manson y Pennywise (el de “It”) que se ríe sin emitir sonido alguno y parece tener alguna capacidad sobrenatural para reponerse a cualquier violencia ejercida sobre él por sus potenciales víctimas. Se sabe: esta saga recién empieza y lo que conocimos de Art en sus apariciones hasta hoy apenas es el principio de lo que –es imaginable en función del éxito de ambas–, será una larga, muy larga cadena de secuelas y más secuelas.


Crítica publicada originalmente en La Agenda de Buenos Aires