
Estrenos online: crítica de «Equipo Demolición» («The Wrecking Crew»), de Angel Manuel Soto (Prime Video)
Los medio hermanos distanciados Jonny (Jason Momoa) y James (Dave Bautista) se reúnen en Hawai’i para investigar la misteriosa muerte de su padre. Disponible en Prime Video.
Qué se requiere de una buena película de acción? Convincentes set pieces, una buena química entre sus protagonistas, un guión relativamente ingenioso y una trama más o menos coherente. Salvo por esto último, todo lo demás lo tiene Equipo Demolición, película que reúne a dos medianas (en popularidad, no en tamaño) estrellas del cine de género como protagonistas de un film de destrucción pura que, en otras épocas, habría sido estrenado en cines y no, como en este caso, directamente en una plataforma de streaming. Pero los tiempos cambian y esta película con Jason Momoa y Dave Bautista –que en otra época podría haber sido un gran éxito de taquilla– debe conformarse con una salida casera.
Dirigida por el boricua Ángel Manuel Soto (Charm City Kings), la película tiene a favor a estos dos grandotes carismáticos en el rol de dos medio hermanos que están peleados y hace años que no se ven. La primera escena del film grafica el motivo de su reunión: en un largo y sinuoso plano secuencia vemos a un hombre veterano caminar por el centro de Honolulu, dejar un sobre en un buzón y, al cruzar la calle, ser atropellado brutalmente por un coche. Pronto sabremos que el hombre era el padre de James y Jonny Hale, dos hermanos oriundos de Hawai’i que no se ven ni se hablan hace décadas por motivos que más temprano que tarde se sabrán.

James (Bautista) es el mayor de los hermanos, un Navy SEAL muy serio y profesional que trabaja en Hawaii, está casado y tiene dos hijos. El hombre cree que su padre, con el que no se hablaba tampoco, murió accidentalmente. Pero Jonny (Momoa), que es policía y vive en Oklahoma, se da cuenta rápidamente –cuando vienen a su casa e intentan matarlo también, en una muy buena secuencia de acción– que hay algo más detrás de su muerte. Y el tipo, que es un alcohólico bastante irresponsable, termina yendo a Hawaii a investigar lo que pasó, en parte por una deuda personal ligada su pasado. El reencuentro de ambos será explosivo pero, como cualquiera se podrá imaginar, la investigación los terminará uniendo. A los golpes, sí, pero mejor que nada es.
The Wrecking Crew –que conserva el título de un film de espionaje de los ’60 pero nada tiene que ver con ella– funciona según el modelo clásico de tantas buddy movies que se popularizaron en los ’80 y ’90: dos personas muy distintas entre sí que se unen por una causa común. La particularidad de esta película es que se centra en dos tipos muy similares en tamaño y fuerza («Es como si The Rock hubiera tenido sexo consigo mismo y salieron mellizos«, les dirá uno al verlos, en una de las tantas bromas metatextuales del guión). Lo que los diferencia es, bueno, todo lo demás. Pese a sus conflictos –y sus violentas peleas personales–, trabajarán juntos para destrozar una organización criminal que incluye yakuzas y locales dirigidos por un enigmático empresario encarnado por Claes Bang (The Square).
La trama tiene un peso casi nulo y sirve más que nada para justificar la cadena de escenas de acción que Soto resuelve con llamativo talento, buen ojo para la ejecución formal y una larga serie de homenajes y referencias a otras películas del género en su versión asiática. Así, Equipo Demolición es un poco buddy comedy –de diálogos supuestamente graciosos y malos entendidos varios– y otro tanto un drama policial/familiar pero, en lo esencial, se apoya en los modelos del cine de acción asiático, desde John Woo a Park Chan-wook pasando por incontables y violentas sagas de artes marciales.

En el segmento de estrellas que se apoyan en su portento físico (como The Rock, John Cena, Alan Ritchson, Vin Diesel u otros herederos del formato Schwarzenegger), Bautista y Momoa son especialmente simpáticos, saben combinar títulos más serios con otros productos de un tono más ligero, y acá logran establecer una buena química personal. Con el aporte de Temuera Morrison, el japonés Miyavi, Morena Baccarin y Stephen Root en roles secundarios, la dupla logra sostener el creciente absurdo sobre el que avanza la trama. Y si bien por momentos la película se pone en extremo violenta (aviso parroquial para padres que la vean con pequeños), más allá de eso raramente se sale de la norma.
Si bien la investigación criminal pierde en cierto punto cualquier sentido o lógica, la película se sostiene gracias a las escenas de acción, entre las que se destaca una que parece copiada de Old Boy y una persecución automovilística de altísimo potencia. En todos los casos, los efectos visuales pasan por lo general bastante inadvertidos. De hecho, el tamaño de los protagonistas ayuda a que esas impactantes escenas en las cuales ningún humano podría sobrevivir ni treinta segundos, sean relativamente creíbles. Quizás, en el fondo, ellos sean los más importantes efectos especiales de todos lo que hay en esta aceptable película de acción.



