
Estrenos online: crítica de «Homo Argentum», de Mariano Cohn y Gastón Duprat (Disney+)
Guillermo Francella interpreta a distintos personajes en esta comedia que se organiza como varias historias separadas entre sí y que intentan retratar al «ser argentino». Desde el 16 de enero en Disney+
Cualquiera que haya entrado previamente a este sitio y leído algunas de mis críticas de las películas de la dupla compuesta por Mariano Cohn y Gastón Duprat sabrá que no se cuentan entre mis directores favoritos y que estoy casi en las antípodas de casi todo lo que piensan, hacen y manifiestan sobre el cine. Ahora bien, hasta hace unos años, al menos, había en su cine algo que era innegable: sus películas funcionaban con el público, hacían reír, tenían vueltas de tuerca más o menos ingeniosas y algunas ideas jugadas. A mí no me interesaban tampoco, lo admito, pero podía entender que otras personas sí las disfrutaran. Films como EL HOMBRE DE AL LADO, EL CIUDADANO ILUSTRE y en menor medida MI OBRA MAESTRA eran producto de un esfuerzo creativo evidente, más allá de que uno no compartiera sus ideas, su filosofía, su tipo de humor y tantas otras cosas.
Con las series de TV que han hecho pasa algo similar. Tanto EL ENCARGADO como BELLAS ARTES tuvieron cierto ingenio en sus primeras temporadas para terminar derrapando en las siguientes, convirtiéndose en productos hechos a las apuradas, sin el trabajo suficiente y hasta dando una apariencia de desdén creativo. Lo que se presentaba era lo mínimo necesario para seguir moviendo la maquinaria, con provocaciones huecas, vacías, sin más sostén que el propio espacio construido previamente. Todo esto, además, ofreciendo un cúmulo de ideas sobre el mundo y un tipo de personajes que ya a esta altura son cansinos, previsibles, casi insoportables: chantas, «cagadores», aprovechadores, tramposos, pícaros, deshonestos o tipos directamente jodidos. La repetición derivó en tedio.

HOMO ARGENTUM es la confirmación o la consagración de ese «mínimo esfuerzo». En lo que respecta a ideas, a ingenio, a guiones, a originalidad, a situaciones, a diálogos, a resoluciones, a la cantidad inmensa de «chivos» publicitarios que la sostienen económicamente. Una quincena de microhistorias que se suceden a lo largo de poco más de 90 minutos, los cortos del film intentan ofrecer una versión de muy bajo vuelo de aquello que Fabio Alberti definía como «¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Estamos locos?«. A lo largo de esas microhistorias aptas para redes sociales (algunas bien podrían ser reels de TikTok o Instagram, y creo que fueron pensadas con ese fin), la hipótesis sobre la que trabaja la dupla es simple y sencilla: el «homo argentum», venga de la clase social que venga, tenga el origen que tenga, es un ser bastante impresentable: corrupto, mentiroso, ventajero, egoísta, celoso, tramposo, cagador, irresponsable, falso, hipócrita y otras características similares.
Y los cortos están ahí para demostrarlo. Hay un hombre que causa sin querer un accidente grave y se hace el boludo, un empresario que se sube a un ascensor con una chica bonita pero peligrosa, un director de cine que se caga en los personajes que retrata, un «arbolito» que roba a turistas, entre otros. Después están los que, sin ser particularmente jodidos, demuestran un casi nulo trabajo creativo: un cura que trabaja en un comedor barrial, un comentarista deportivo en un partido decisivo, un viaje a Ezeiza para despedir a una hija y un padre que quiere que su hijo de casi 40 se vaya a vivir solo. Casi todos ellos ofrecen lo mínimo indispensable para salir adelante, como si los guionistas hubieran trabajado a reglamento intelectual o escrito textos condescendientes pensando en un público al que considera intelectualmente inferior. Es una colección de chistes malos que no hubieran sido puestos al aire ni en los viejos programas humorísticos de la TV de los ’80.
Hay tres o cuatro episodios un tanto más rebuscados y ambiguos que salen de la media y, en mi opinión, revelan un cierto ingenio en su construcción: un guardia de seguridad que se hace cargo de una chica a lo largo de una rara noche, un empresario que trata de ayudar a un chico que le pide dinero, un vecino que asegura que «meterá bala» si entran a robarle y, hasta cierto punto, uno que lleva al protagonista a Italia a conocer a sus familiares, una historia que bien podría ser leída como la revelación del origen (siciliano) de la particular manera de ser que, según la dupla de directores, tenemos los argentinos. Todos las microhistorias pasan, la mayoría sin pena ni gloria, aunque es obvio que algunas de ellas (la del ascensor, la del cineasta premiado, la del «arbolito», entre otras) están puestas a modo de provocación, buscando irritar a los que ellos califican como hipócritas con «buenas conciencias»: los woke, los «progres».

No mencioné en ningún momento a Guillermo Francella, protagonista de todas las historias. En sus personajes aparece lo mejor que tiene el film, lo que más esfuerzo y trabajo seguramente demandó: el muy buen trabajo de caracterización, peinados, maquillaje y vestuario que logran que todos los personajes sean visualmente muy distintos. Ahora bien, más allá de las diferencias estéticas, Francella hace siempre más o menos lo mismo con cada uno de ellos. O, dicho de otro modo, sus dos o tres variantes compositivas (el empresario chanta, el humilde que la va de bueno pero no lo es tanto) se repiten una y otra vez, lo mismo que sus yeites actorales, su timing verbal, su revoleo de ojos y su particular macchietta a lo Alberto Sordi. Es el Francella más conocido para la gente. El que está un poco en la película y otro poco, de soslayo, guiñándole un ojo al espectador.
En este año en el que el humor argentino dio un enorme paso al frente con series como VIUDAS NEGRAS, MENEM y DIVISION PALERMO que trabajan con ironía, sutileza, ambigüedad e inteligencia temáticas que también pueden ser urticantes, queda aún más en evidencia lo hueca que se ha vuelto la obra de Cohn-Duprat. Ya no solo ideológica o éticamente, sino también desde el momento a momento, la construcción de historias, de personajes, diálogos, chistes. Las series citadas buscan a un espectador inteligente y suben la vara para encontrarse con ellos allí, sabiendo que el público tiene la capacidad y el refinamiento para entender ese tipo de apuestas. Y se trata de series que también incluyen cuestiones potencialmente incómodas, como el humor negrísimo de la primera, la mirada relativamente amable al cuestionable protagonista de la segunda y las bromas con discapacitados de la tercera. Pero uno nota en todas ellas el trabajo para ir más allá de lo obvio. En HOMO ARGENTUM eso brilla por su ausencia. Es una sobremesa de anécdotas que escuchaste mil veces contadas por algún tío un poco «facho» y medio borracho que no se las acuerda del todo bien.




Que lástima que no fue candidata para el Oscar, si tantos argentinos fuimos a verla es porque nos gustó, un collage de historias con un actor excelente
Comparto completamente su opinión Lilian.
Es que solo argentina no basta para un Oscar, nosotros nos sentimos identificados por ser argentinos nada mas
Comentario de un zurdo envidioso del éxito ajeno
Tu comentario tiene todo lo que le faltó a la «crítica» que acabo de leer
Ni siquiera es una película, es una sucesión de estereotipos Porteños más que Argentos.Con un buen actor pero que se repite el mismo e istrioniza demasiado a los personajes!! No recomendable!!!
Totalmente de acuerdo con la crítica. Fui a verla porque la película generó mucha polémica y la dupla Cohen-Duprat me seducía. Comienzo Porcel título. Debería haberse llamado Homo porteñum. Todos los personajes interpretados por Franchella hablan como los porteños. Los correntinos, cordobeses, jujeños, rosarinos no aparecen representados. Además, muestra lo peor del porteño. Gente así es la excepción en mi país. Franchella actúa bien pero cuando insulta y dice palabrotas lo hace siempre en el mismo tono. Ahí no se esforzó en usar diferentes expresiones.
La película me resultó de muy mal gusto, grotesca. Sentí que me faltó el respeto como espectadora. Por momentos tuve la impresión de estar mirando un noticiero sensacionalista. No me aportó absolutamente nada e incluso me dejó un vacío con sabor amargo.
Inés ( La Plata)
Me gusto el trabajo de la dupla, en la pelicula el hombre de al lado, tambien el encargado y no se si tambien es de ellos «Nada» con luis brandoni que me parecio muy buena. Pero esta pelicula realmente es una pila de bosta, hasta me dio un poco de verguenza ajena.
La verdad se me cayó un ídolo, quizá a Fran ella no le gusta que lo dirijan …sino hasta yo misma podría haberle señalado sin ser del palo, siempre los mismos gestos y rebajes de voz ? Para mí siendo lega en la materia un actor tiene que lograr ser diferente y casi irreconocible en cada papel. Las pelucas eran muy pelucas… Más allá de la calidad actoral. Por otro lado nos hacen quedar como chantas y hasta delincuentes yo que conozco gente de muchos países veo clara nuestra forma particular de ser. No aprecio un cordobés, un taxista, un carnicero, el afilador, el que vende chatarra, la maestra rural, el manosanta, el que vende churros en la playa, el psicoanalista, el termo abajo del brazo y tantos otros personajes más con historias con principio, nudo y final . Con la sencillez que nos caracteriza.
Este pibe Lerer es el tipico nabo K indisimulable,un contrera.Este q esperaba aldo d Bergman??Nabo la peli es genial,los retrata a uds los porteños cagadores,vivillos q pililan x todos lados y lo logra 100 x 100,una actuacion genial.Q venis con boludeces feminazis,ya fue eso.Vivis otra era,t conviene mudarte lal 1111 d San Jose,das pena!!!!
Por suerte no la fuimos a ver , un bodrio importante, 18 ó más personajes en 90 minutos……raro….No?
Es pésima y concuerdo en todos los aspectos que remarcás en la crítica. Obviamente la vi ahora que se estrenó en plataforma para poder criticarla. No valía la entrada de cine y no me equivoqué.
No es una película. Sólo me gustó el corto del padre viudo y sus 3 hijos
Pésima película, o mejor dicho no llega al rubro película……..son bocetos rápidos sucesivos sin remates y hasta sin sentido
Falta el comentario del presidente que no habla por cadena nacional. En fin decepcionante!!!!!
Que buena crítica!!!!! Creí ser el equivocado por sentir lo mismo porque justamente tuvo tanto éxito en el cine.
Pero gracias a todos, excepto un solo comentario que habla algo de zurdo envidioso…los demás coinciden. La vi en 3 etapas porque aburre. Y como describen, por ejemplo la historia del relator de futbol dura 5 minutos, what? La que más me gustó, aunque predecible fue la de Italia y por supuesto Francella hace de él mismo. No se ni si es pochoclera.
El Bodrio este no merece más que mi más rápido OLVIDO.
Increíble el éxito que tuvo en los cines.
Tengo respeto por la trayectoria del binomio COHN-DUPRAT que supieron escribir y filmar películas muy buenas como EL HOMBRE DE AL LADO y EL CIUDADANO ILUSTRE incursionando luego en la dirección de una serie aceptable como EL ENCARGADO (primera temporada) y el muy buen guion de COPPOLA.
Tengo respeto por la trayectoria de FRANCELLA que ha mostrado ser bueno no sólo para comedias como CORAZÓN DE LEÓN y EL ROBO DEL SIGLO sino para dramas como EL CLAN y ANIMAL.
Sobre esta base he visto esta película que pretende ser un homenaje a las comedias episódicas del cine italiano de las décadas de 1960 y 1970 pero con un flojo resultado que está por debajo de lo que estos directores y este actor pueden hacer.
En HOMO ARGENTUM el espectador asiste a 16 episodios de los cuales la mitad no superan los 5 minutos y luego la otra mitad tienen un promedio de 7-8 minutos.
Los más largos son los que mejor funcionan. Son muy buenos LA NOVIA DE PAPÁ y el último filmado en SICILIA. Están bien EL NIÑO ETERNO y EXPERIENCIA ENRIQUECEDORA. Los más cortos son bastante malos con la muy honrosa excepción de PISO 54 de sólo 4 minutos.
No es necesario hacer una crítica a la ideología de los directores y guionistas ni a la de FRANCELLA cuando han sido capaces de hacer películas mejores. Simplemente la película decepciona (5/10)