Estrenos online: crítica de «Milagro Olímpico: el equipo de hockey sobre hielo de 1980» («Miracle: The Boys of ’80»), de Max Gershberg y Jacob Rogal (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Milagro Olímpico: el equipo de hockey sobre hielo de 1980» («Miracle: The Boys of ’80»), de Max Gershberg y Jacob Rogal (Netflix)

Un joven equipo de hockey desafía todos los pronósticos en los Juegos Olímpicos de 1980 convirtiendo una victoria inesperada en una leyenda que perdura hasta hoy. En Netflix.

Hay triunfos deportivos que se recuerdan siempre, que quedan en la memoria de la gente: de los fanáticos de un club o de los habitantes de una nación. Algunos son obvios –los títulos en los Mundiales de fútbol, obviamente– y otros más personales o raros. A veces se da que los triunfos deportivos ocurren en momentos necesarios y empujan a una nación a una armonía que no existía hasta entonces. «Necesitamos un triunfo de estos ahora», dirá uno de los jugadores del equipo estadounidense de hockey sobre hielo que dio un batacazo ganándole a la Unión Soviética en los Juegos Olímpicos de 1980. En la hipótesis de la película, una victoria de ese tipo marca la unión de un pueblo, reaviva el orgullo nacional, promueve la conexión entre personas muy distintas. Habiendo sido testigo del Mundial ganado por Argentina en 2022 y de lo que pasó en el país después, debo confesar que no creo demasiado en esa lógica.

Lo cierto es que arma una buena narrativa. Y eso es lo que se construyó en torno a esta victoria de un equipo de un deporte como el hockey sobre hielo que ni siquiera está entre los más importantes de ese país. Más de una vez en el film se habla de cómo los estadounidenses se fueron fanatizando por un deporte cuyas reglas muchos siquiera conocían. Pero aún así, en la historia de ese país ese triunfo quedó como un símbolo de unidad nacional en medio de una época de crisis económica y tras una década del ’70 en la que ser nacionalista estaba mal visto. Si se piensa que eso derivó en la presidencia de Ronald Reagan, quizás se pueda ver allí también –como acá– una contradicción entre la idea de hermandad, solidaridad y trabajo en equipo que dejan estas victorias como supuesta enseñanza y la era de individualismo extremo que terminan generando.

En lo concreto, la historia es fuerte porque los Estados Unidos no tenían un buen equipo de hockey y, por las reglas olímpicas de la época, solo podían participar jugadores amateurs salidos de las universidades. Con un coach duro y exigente (Herb Brooks) que los ponía a prueba y hasta maltrataba, chicos de diferentes lugares de ese país se unieron en ese equipo y, tras meses de demandante entrenamiento, se presentaron con poquísimas expectativas en los Juegos Olímpicos de Invierno que tuvieron lugar en Lake Placid, en el estado de Nueva York. La película se centrará en la épica e inesperada campaña que tuvo como su máximo pico emotivo, un dramático partido frente a la URSS que, en esa época de plena Guerra Fría, era considerado el Mal: el enemigo acérrimo número uno.

Como se volvió una costumbre en recientes documentales, lo que hace Milagro Olímpico es reunir a los jugadores de ese equipo hoy, llevarlos al estadio en el que jugaron esos partidos, ponerlos a conversar y a contar historias de vida personales y anécdotas comunes, y hacerles ver grabaciones de esos grandes momentos, algunas de las cuales son inéditas hasta para ellos. Esos segmentos son los más emotivos dentro de un esquema narrativo que sigue con bastante fidelidad la cronología de un torneo con características muy parecidas a los de fútbol en los mundiales: una fase de grupos y una mata-mata en las etapas finales. Lo que le falta al documental –lo que queda en el tintero– es saber qué fue de la vida personal y profesional de cada uno de ellos, y cómo este triunfo los afectó en los 45 años que pasaron desde entonces.

La sorpresa de esa victoria –no es spoiler; el documental lo deja claro desde el primer minuto– no fue lo único que shockeó a los jugadores y al país. Pero sí lo que creó la mística. Los soviéticos no solo eran enemigos políticos sino que, en lo estrictamente deportivo, eran muy superiores a todos los demás. Los estadounidenses habían perdido por goleada contra ellos días antes de los Juegos y a lo largo de la historia llevaban décadas sin ganarles. Hasta que el «milagro» sucedió. Este documental cuenta esa historia y homenajea a sus «héroes». Lo demás –todo aquello ligado a la unión nacional, el orgullo patrio y cientos de etcéteras– es para una discusión más profunda, compleja y con muchas más contradicciones y grises.