
Berlinale 2026: crítica de «The Day She Returns», de Hong Sangsoo (Panorama)
Una actriz que acaba de volver al cine tras doce años de ausencia se somete a una serie de entrevistas en las que se revelan cosas acerca de su vida.
El concepto del junket interview puede parecer extraño para el que no pertenece al mundo del periodismo y, en especial, del periodismo de espectáculos. Se trata de un formato en el cual, ante el estreno o el anuncio de alguna película (serie, disco, libro, lo que sea), sus responsables dan una serie de entrevistas en continuado a distintos medios. Pueden ser grupales o individuales, breves o largas, filmadas con cámaras o grabadas solo en audio. Lo cierto es que es casi una tradición del gremio, un formato que a nadie convence del todo pero que a los artistas es resuelve el problema de anunciar un proyecto a mucha gente y en poco tiempo.
En el nuevo film de Hong Sangsoo, la actriz Song Sunmi encarna a Bae Jeongsu, una intérprete que atraviesa uno de esos procedimientos de entrevistas continuas y con preguntas que, muchas veces, se repiten entre varios entrevistadores. Es, considerando los formatos actuales, un junket bastante tranquilo: entrevistas individuales, relativamente largas y en un ambiente cálido como un restaurante y no el habitual salón de hotel preparado para la ocasión. Debería, o eso se supone, dar lugar para revelaciones un poco más contundentes.
La particularidad de la entrevista a Bae es que la actriz ha estado retirada doce años de la pantalla –en el medio tuvo una hija y se divorció, nos iremos enterando– y está volviendo al cine en una producción independiente. La película se divide en cuatro partes: las tres primeras se centrarán en tres entrevistas a la actriz, todas filmadas en un solo plano y desde un mismo ángulo de cámara, con solo algunos descansos para tomar aire o fumar entre nota y nota. El cuarto episodio convendrá dejarlo en términos más misteriosos pero tendrá que ver, a grandes rasgos, con una clase de teatro.

Hong pone en evidencia su conocimiento del mundillo al plantear las entrevistas como unas relativamente incómodas conversaciones entre chicas que parecen más fans que periodistas (al menos las dos primeras) y que hablan más de sí mismas que otra cosa. De todos modos, en ese modo de compartir información personal Bae termina –según le admite ella misma a su asistente– revelando más cosas que las que hubiese querido. En esas charlas se hacen las preguntas básicas y de rigor, pero en casi todas ellas surgen intimidades: de su vida privada, su relación con el alcohol, con su ex pareja, con su hija y así.
Tal como están planteadas las charlas, muchas veces Bae termina haciendo más preguntas que respondiéndolas y mostrando su ¿ensayada? curiosidad por las vidas de las entrevistadoras. Y la actriz, que ya ha trabajado con Hong en Woman on the Beach, The Day He Arrives, On the Beach at Night Alone y Walk Up –acaso las mejores películas de esta última etapa del director coreano–, se maneja con soltura en ese mundo, dando a entender que –aunque cree que se pasa de rosca– en el fondo sabe muy bien lo que está haciendo y cómo manejar lo que dice o no de ella. Curiosamente, la película tiene mucho en común con Lo demás es ruido, del mexicano Nicolás Pereda, que no solo tiene un similar minimalismo formal sino que se centra en una entrevista a una artista y lo que esa persona prepara a modo de respuestas, sea o no verdad lo que dice allí.
A diferencia de otros films de Hong que se apoyan más directamente en la vida real, acá no hay una conexión directa entre actriz y personaje. De hecho, si se la entrevistara a Song, su experiencia de vida sería bastante más dramática de lo que se cuenta acá (googleenla y verán). Aquí lo que entra en juego es la auto-percepción de la actriz, la forma en la que arma un discurso sobre sí misma, cómo se apoya en muletillas y frases repetidas y, sobre todo, como todo en el fondo parece una performance más, tan ensayada como las que hizo en la propia película que está promocionando. En ese sentido, el cuarto episodio es revelador, ya que allí quedan en evidencia las distancias y diferencias entre lo ensayado y lo honesto, entre lo conveniente y adecuado frente a lo verdadero y natural. Eso que va más allá de cualquier cálculo.
The Day She Returns es una reflexión sobre la naturaleza de la performance, esa «actuación» cotidiana que todos damos en la vida pública seamos profesionales en la materia o no. Involucra a Song, claro, pero también a las que se cruzan con ella y le hablan más de ellas mismas que otra cosa. Hong pone el acento en esa verdad que se escapa al cálculo, en esa duda que penetra aún la expresión más calculada, ese silencio incómodo y esa pausa que no se puede ensayar porque no se sabe cómo sigue el texto y no siempre hay un guión para buscarlo. Con mínimos elementos –unos pocos actores, no más de una decena de planos y cuatro días de rodaje–, el realizador coreano vuelve a meter las narices en los misterios del arte y en como eso conecta, de manera siempre un tanto impensada, con la vida real.



